El mundo es ancho y ajeno; ya lo decía Ciro Alegría. Ahora hay que agregar que también es veloz y arbitrario. Y, como ejemplo, pueden ustedes imaginar cómo una palabra no significa lo mismo en diferentes partes del mundo. Piense en el término «democracia», y cómo éste cambiaría si se menciona en Rusia, Estados Unidos, Cuba, Kenia, Venezuela y en Guatemala.
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Por eso, en la clase de hoy de Idioma Español les daré las últimas conclusiones que ofreció la Academia de la Lengua, el Buche y la Tumaca, sobre los cambios semánticos que existen en ciertos términos, que cambian su significación según el tiempo y el espacio, con la finalidad de enriquecer su vocabulario y actualizarlos en los cambios de significado.
PRIMERA DAMA: término compuesto que cada cuatro años cambia de significación en Guatemala. Para no remontarse a muchos años atrás, a finales de siglo XX, el término causaba burlas de parte de la alta sociedad, pues, ¿cómo una mujer del oriente del país podría denominarse así? Por eso, hasta el año pasado, su campo semántico cambió para que con estas palabras se denominara a una mujer culta y refinada, dedicada a organizar grandes banquetes de lujo para pedir a la clase alta que donen maíz y fríjol para los niños lombricientos de Chiquimula, actitudes que le hacen merecer que se le considere el personaje del año. Pese al mejoramiento de este término, hoy día, por alguna extraña razón, de nuevo se convirtió en un término peyorativo, que designa, según los mismos expertos que otorgan premios cada año, una mujer que no debería tener liderazgo. Caso contrario es si el término se utiliza en Estados Unidos o Argentina, pues la PRIMERA DAMA también podría ser capaz de convertirse en la Presidenta de la nación.
TERRORISMO: término utilizado para acciones de grupos que ejercen una violencia extrema y sin razón para lograr sus fines políticos. Todo el mundo la utilizó recientemente para nombrar de esa manera a las FARC, haciéndolas distinguir de los mismos paramilitares colombianos, que hacen lo mismo, sólo que a favor de «los buenos». El terrorismo es muy malo; nadie se opone. Pero, ¿quién decide quiénes son los terroristas y quiénes no? Al menos las FARC no pidieron 75 mil millones de dólares para cometer actos que pueden parecer terroristas en Irak o Afganistán, que, en dado caso, no se llamaría terrorismo, sino defensa de la democracia en el mundo libre.
MASACRES-GENOCIDIO: desde los tiempos bíblicos, si Josué mataba a los rivales para entrar en Jericó, esto era destino divino y no masacre. Más actualmente, una sola masacre ha servido para condenar a Fujimori, pero en Guatemala no han servido 626 masacres documentadas para llevar siquiera a proceso a uno de los sospechosos. Años atrás, hubo un grupo ingenuo que intentó definir qué es genocidio, pero no lograron a acertar en que esa definición no tenía validez en Guatemala, y que sólo es válida en España. Por eso, para procesar ese delito, es necesario llevarlo allá, porque en España sí se distingue el pan del vino, y el loro del perico.
CORRUPCIí“N: es un término muy feo, el cual se imputó a muchos funcionarios del gobierno de Portillo, porque había evidencias que faltaban varios millones de quetzales en las arcas. ¿Por qué ahora que faltan 2 mil millones de quetzales en el MICIVI no se aplica el mismo término?
COMUNISMO: mala palabra y soez desde hace unos 50 años. Hace 15 años, por ejemplo, Silvio Rodríguez era un comunista necio defensor de Cuba, y su música sólo se podía encontrar en la clandestinidad en Guatemala. Hoy día, hasta los neoliberales lo traen para un concierto, pues si es rentable, no causa alergia; eso sí, que Rafael Espada no vaya a Cuba con los comunistas, porque ése sí es un pecado mortal para los mismos que traen a Silvio.
Queda pendiente la definición de las siguientes palabras: VICTORIA, Pí‰RDIDA, EMPATE, CHAMARREADA O VERGíœENZA NACIONAL, según el resultado del partido de la selección de hoy en la noche contra Argentina; mientras tanto sigan estudiando, y nos veremos en la próxima clase de Idioma Español.
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