Enfrentamiento por los sí­mbolos religiosos


En la pequeña ciudad estadounidense de Leesburg, judí­os y ateos instalaron sus propias decoraciones junto al pesebre y el árbol de Navidad, para no dejarles a los cristianos el monopolio de las fiestas de fin de año.


La rivalidad de los sí­mbolos es sólo el último episodio de las tensiones entre comunidades religiosas que se multiplican en Estados Unidos, paí­s lleno de contradicciones, como que el presidente jure sobre la Biblia pero la separación entre Iglesia y Estado esté estipulada por ley.

En Leesburg (Virginia, este), la disputa estalló cuando se le impidió a los habitantes instalar un árbol y un pesebre de Navidad, como acostumbraban hacer desde hace décadas.

¿El motivo dado por las autoridades? Demasiadas asociaciones pidieron estar representadas en el jardí­n del Palacio de Justicia de la ciudad. Para no crear rispideces, todos los pedidos fueron rechazados.

Finalmente, tras la movilización de los habitantes, la prohibición fue levantada. Pero solamente para las cinco asociaciones que habí­an presentado su demanda en primer lugar.

Los cristianos instalaron entonces un pesebre y un árbol de Navidad. Los judí­os un candelabro con siete brazos. Y los ateos carteles que defienden la separación entre Iglesia y Estado.

«No hay dios, ni diablos, ni ángeles, ni paraí­so ni infierno. La religión se basa en mitos y supersticiones que endurecen los corazones y someten los espí­ritus», proclama un cartel desplegado por la asociación «Liberarse de la religión».

En Wilkes-Barre, en Pensilvania (este), un pesebre y un candelabro judí­o fueron retirados de la plaza del Palacio de Justicia la semana pasada, luego de que grupos de presión amenazaron con presentar una demanda contra lo que consideran un respaldo del gobierno a la religión.

Pero, milagro, el pesebre y el candelabro estaban de regreso el lunes, luego de que un gabinete de abogados ofreciera gratuitamente sus servicios a las autoridades del condado si habí­a una demanda.

En California (oeste), un árbol de Navidad fue también retirado de la entrada de un palacio de justicia. Reapareció luego que el tribunal se aseguró que podí­a defender jurí­dicamente su presencia.

Y una pequeña ciudad de Ohio (norte) rebautizó su «desfile de Navidad» como «desfile de las fiestas», más neutro, para evitar eventuales demandas.

Para Mathew Staver, presidente del Liberty Counsel, una asociación que defiende la libertad de culto, recuerda que este tipo de batalla navideña no afecta solo a los palacios de justicia o alcaldí­as.

La cadena de distribución Wal-Mart «solí­a pedir a sus empleados que respondieran «felices fiestas» si les deseaban «feliz Navidad». Y llamaban a los árboles de Navidad «árbol de las fiestas»», explicó.

La tienda abandonó ahora esa práctica y utiliza actualmente la palabra «Navidad», indicó Staver, añadiendo: «Hacer de cuenta que Navidad no existe es el máximo de la locura».

«No hay dios, ni diablos, ni ángeles, ni paraí­so ni infierno. La religión se basa en mitos y supersticiones que endurecen los corazones y someten los espí­ritus.»

Cartel de la asociación Liberarse de la religión