Un indulto presidencial recibió el martes a las cinco enfermeras y el médico búlgaros a su llegada a Sofía procedentes de Libia, tras su liberación después de ocho años pasados en la cárcel bajo condena de muerte, acusados de haber inoculado el virus del sida a 436 niñas y niños libios.
«Expresando su convicción en su inocencia y de acuerdo con los poderes que le otorga la Constitución búlgara, el presidente (Georgy Parvanov) emitió un decreto indultándolos», declaró en el aeropuerto de Sofía el ministro de Relaciones Exteriores, Ivaylo Kalfin.
Kalfin leyó un comunicado con esta decisión presidencial poco después del aterrizaje del avión que llevó a suelo búlgaro desde Trípoli a las enfermeras Kristiana Valcheva, Snezhana Dimitrova, Valya Chervenyashka, Valentina Siropulo y Nasya Nenova, así como al médico Ashraf Juma Hajuj, de origen palestino a quien se le concedió la nacionalidad búlgara hace escasas semanas.
Todos ellos descendieron del avion, según comprobó un periodista de la AFP en el lugar, al igual que el doctor búlgaro, Zdravko Georgiev, quien inicialmente también fue detenido junto con los otros seis condenados pero posteriormente absuelto, si bien las autoridades libias nunca le permitieron abandonar el país.
Tras ser recibidos por Kalfin y Parvanov, los recién llegados pudieron abrazar a sus familiares presentes en el aeropuerto.
Habían viajado acompañados por la esposa del presidente francés, Cecilia Sarkozy, la comisaria europea de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, y el secretario general de la presidencia francesa, Claude Gueant.
Los seis fueron condenados en 1999 a muerte en Libia por haber inoculado el virus del sida a 436 niñas y niños en libia, 56 de los cuales ya murieron. Sus condenas a muerte fueron conmutadas por cadenas perpetuas y han podido ser extraditadas a Bulgaria de acuerdo a un acuerdo búlgaro-libio de extradición en vigor de 1984.
En Trípoli, un responsable gubernamental libio declaró el martes a la AFP que las condiciones planteadas por su gobierno para la extradición de los búlgaros habían sido «satisfechas».
Poco antes, desde París, la Presidencia de la República francesa expresó la satisfacción del presidente Nicolas Sarkozy y del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso.
Sarkozy y Barroso «se congratulan por el gesto de humanidad de Libia y de su principal dirigentes (el coronel Muammar Kadafi, ndr) y se comprometen a hacer todo para ayudar a los niños afectados por el sida», señaló la nota.
«Ambos expresan también su más profunda gratitud al Emir y al Estado de Qatar, cuya mediación permitió este desenlace feliz», subrayó.
Los medios búlgaros habían especulado en los últimos días con la posibilidad de un indulto presidencial para los condenados.
Los seis mantuvieron siempre su inocencia con respecto a ese crimen de haber inoculado el virus del sida a niños libios por el que se les condenó, basándose en los testimonios de expertos internacionales de sanidad, que acusaron las malas condiciones higiénicas del hospital de la ciudad de Benghazi donde tuvieron lugar los hechos.
En un comunicado previo a la llegada de estos a suelo búlgaro, el presidente Parvanov subrayó el compromiso de Bulgaria «en ayudar a resolver otra tragedia: la de los niños libios infectados con el sida y la de sus familias».
Por su parte, desde el aeropuerto de Sofía, el secretario general del Elíseo declaró a la cadena francesa LCI que el jefe del Estado tiene previsto viajar a Libia «dentro de dos días».
Asimismo, la comisaria Ferrero-Waldner señaló también desde la capital búlgara que la liberación de las enfermeras y el médico abre la vía a una nueva época y a un refuerzo de las relaciones entre la Unión Europea (UE) y Libia.
La UE dio su apoyo a la iniciativa de Cecilia Sarkozy y Ferrero-Waldner para intentar la vuelta a Bulgaria de las enfermeras y el médico iniciada a mediados de julio.
Precisamente el 15 de julio las familias de los niños afectados aceptar una indemnización de un millón de dólares por víctima, según confirmó la Fundación Kadafi, responsable de negociar con Bulgaria y la UE esas compensaciones.
Tras unas tensas jornadas de negociaciones, el lunes se logró en Bruselas la luz verde por parte de Trípoli para cerrar el caso.