Encuestas van y encuestas vienen…


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Muchos analistas y expertos que cada vez abundan más, y por lo tanto valen menos, aplicando la ley de la oferta y la demanda de la UFM y el CACIF, se mostraron sorprendidos porque el Gobierno de Otto Pérez Molina haya salido con un 70 por ciento de aprobación según una encuesta de Prensa Libre, realizada por una empresa llamada Prodatos, dirigida por un señor Edgar Monzón, a quienes no tengo el gusto de conocer, ni saber sus “curriculums”, por lo que no voy a prejuzgar sobre su grado de confiabilidad y confianza.

Héctor Luna Troccoli


Las encuestas siempre son referenciales e indicativas y no certeras e infalibles, lo que sí llamó mi atención es que dos o tres días antes de que saliera la encuesta de Prensa Libre, ya el Presidente había dicho «textualmente» que ellos -¿el Gobierno o el partido?– habían hecho su propia encuesta que les daba una aprobación del 70 por ciento. ¡Bendito sea el Señor! ¡Qué pulso! Prensa Libre y el mandatario coincidieron “maravillosamente”  exactos. O será que en uno u otro lugar existe un “topo”, espía que pasa datos anticipadamente. A saber, usté.
 Pero contrario a esta optimista encuesta elPeriódico hizo la suya propia en su página electrónica en la cual sus lectores votan. Y el resultado reciente al que tuve acceso fue:
BUENO—-14.7%
REGULAR—–18.6%
MEDIOCRE 22.8%
MALO—-18.1%
PÉSIMO—-25.7%
Haga usted sus propios números, pero en honor a la verdad y en lo personal no creo ni en una ni en otra, en lo único que sí estoy de acuerdo es que no el Gobierno, sino Otto Pérez Molina tiene una mayor aceptación que sus antecesores electos “democráticamente”, particularmente si vemos a los peores en este análisis como lo son Alfonso Portillo y Óscar Berger, aunque faltó Álvaro Arzú y Vinicio Cerezo que completaron su período.
  Insisto en que el mandatario Pérez Molina debe dedicarse a su función presidencial y tener un equipo que tenga lealtad, capacidad, honradez, confianza y vocación de servir así como de enfrentar los retos que se le presenten y no agregar a la función presidencial la de bombero, apagando fuegos que otros encienden y defendiendo a otros que no lo merecen.
 El martes 15, Día del Señor de Esquipulas, Prensa Libre sacó otra encuesta más interesante y que se presta a equivocaciones y malas interpretaciones por cuanto ponen en primer lugar el conocimiento que se tiene de potenciales candidatos presidenciales con una relación muy simple que ninguna buena campaña publicitaria no pueda arreglar si hay plata para pagarla. En este sentido es lógico que los tres más conocidos por múltiples razones sean la vice, Roxana Baldetti; la doña, Sandra Torres y el pregonero de la palabra de Dios, Manuel Baldizón, aunque sin embargo, difieren las percepciones que de ellos se tienen y ahí gana con abundante diferencia doña Roxana, pierde doña Sandra y pasa raspadito Baldizón. Los otros tienen un universo de conocimiento más reducido y es mejor esperar un tiempo para ver hasta dónde pueden llegar, para lo cual no hay necesidad más que de una cosa vital, importantísima, única y definitiva para ganar una elección: PISTO.
  Recuérdense que el que “más saliva tiene traga más pinol”, así que insisto en lo que dije en la columna anterior, creo que aún falta un “gallo tapado” que será destapado por el Ejército y el CACIF y grandes multinacionales y de ahí nacerá un candidato poderoso, pero al final la plata y solo la plata manda en una elección, hasta que Guatemala sea un país civilizado políticamente, lo cual espero lo vean mis bisnietos.
DUELO. Me siento triste por la partida de una amiga de la infancia, Julita “la Canche” Larrañaga. Que en paz descanse.