El presidente Barack Obama cuenta con Springsteen y Bill Clinton, mientras que el republicano Mitt Romney echa mano de sus hijos.
Estos colaboradores de los contrincantes presidenciales, además de decenas de otras celebridades y funcionarios surgidos de las urnas, efectúan visitas relámpago a estados con electores indecisos en los últimos días de la campaña por la Casa Blanca.
Su objetivo: mantener vivo el interés en las campañas proselitistas en estados cruciales incluso mientras ambos rivales (y sus compañeros de formula) buscan el voto en otras partes.
Sin embargo, los equipos de campaña no consideran simples extras a estos enviados o suplentes, a los que despliegan estratégicamente para apuntalar a los candidatos en los distritos electorales cruciales.
Por esta razón, Bruce Springsteen y Bill Clinton, ambos héroes de la clase media, se presentaron juntos la semana pasada en un acto proselitista en Ohio, donde los votantes blancos y de la clase trabajadora conforman casi la mitad del electorado.
«(Elegir) no es una decisión complicada», expresó Clinton. «Si alguien salvó mi economía, yo lo apoyaría», agregó.
El equipo de campaña de Obama envió esta semana al alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, un prominente político judío, al sur de Florida, donde está asentada una gran comunidad judía.
Y Sandra Fluke, que adquirió notoriedad durante el debate político que hubo a principios de año en torno a la anticoncepción, corteja por los demócratas el voto de las mujeres en Colorado y Nevada.
El equipo de campaña de Romney, por su parte, ha recurrido al senador por Florida Marco Rubio, de ascendencia cubana, para jalar al electorado hispano en este estado, así como en Colorado y Nevada, que tienen electorado indeciso e importantes poblaciones latinas.
El ex candidato presidencial republicano John McCain, que ganó en dos ocasiones las elecciones primarias de su partido en Nueva Hampshire, efectúa actos proselitistas en busca del voto para Romney en ese estado.
Rick Santorum, por su parte, busca impulsar la imagen de su correligionario republicano, que fue su contrincante en las elecciones primarias, en Carolina del Norte.
Los cinco hijos adultos de Romney figuran entre sus enviados más efectivos. Sus actividades se han centrado en presentar el lado afable de su padre en los diversos actos en los que han participado en el país.
A fin de aumentar su atracción entre el auditorio hispano, Romney ha aprovechado a uno de sus hijos en particular, Craig, que habla español con fluidez.
Craig Romney pronunció un discurso en español ante la convención republicana y también ha grabado numerosos mensajes radiofónicos en ese idioma a favor de su padre.
Obama tiene hijas que también son populares. Sin embargo, es improbable que Malia y Sasha, a sus 14 y 11 años respectivamente, participen solas en actos políticos en el resto de la campaña presidencial.
De hecho, las hijas de Obama se han mantenido muy ajenas a las actividades proselitistas de su padre por la reelección, salvo por la breve presentación con sus padres durante la convención nacional del Partido Demócrata.