En vez del tráfico de influencias


Oscar-Marroquin-2013

El caso Barreda provoca, de inmediato, la reflexión sobre lo que significa el tráfico de influencias en la administración de justicia porque los padres de Roberto Barreda son juristas con amplia trayectoria en la estructura del Organismo Judicial, habiendo ocupado judicaturas importantes en Salas de Apelaciones y la madre fue Presidenta de la Corte Suprema de Justicia en el período anterior.

Oscar Clemente Marroquín
ocmarroq@lahora.com.gt


Precisamente por indicios de interferencias para proteger a su hijo, la señora Ofelia de León de Barreda estuvo en prisión preventiva, de donde salió gracias a una medida sustitutiva cuando en el juzgado que lleva su caso le cambiaron el delito del cual era sindicada. En vez de obstrucción de la justicia, quedó ligada a proceso por el delito de amenazas en contra de la empleada que hacía oficios domésticos en la casa de su hijo y de su nuera.

La fuga de Roberto Barreda y su vida en el extranjero no fueron hechos casuales sino resultado de bien planificadas maniobras para evadir la acción de la justicia. Desde la resolución de la Procuraduría General de la Nación eliminando la alerta para resguardar a los hijos de la pareja, hasta la obtención de los documentos falsos que usaron para salir del país sin dejar huella, todo apunta a la existencia de tráfico de influencias para facilitar la fuga. Algunos hasta piensan que las estructuras criminales que pudieron haberse beneficiado de alguna resolución en la que de alguna manera tuvieron que ver los padres de Barreda, saldó cuentas pendientes facilitando los medios para que se pudiera concretar la fuga.

Pero esas mismas reflexiones también me han llevado a pensar en el caso de otro magistrado de la Corte Suprema de Justicia que se ha visto envuelto en escándalo por actuaciones de sus hijos. Se trata del doctor César Barrientos, cuyo hijo resultó sindicado como cliente de una red de prostitución de menores de edad y por lo tanto sometido  a juicio. El caso contra el hijo del doctor Barrientos ha continuado sin que el magistrado haya movido influencias para librarlo del señalamiento y desligarlo del proceso. Me consta, porque he hablado un par de veces con César Barrientos, que no sólo es un padre devastado por la situación en que se colocó su hijo, sino además un profesional cuya carrera ha sido seriamente marcada por este hecho, no obstante su determinación de no interferir en el proceso que se le sigue a su vástago.

Ya César Barrientos había enfrentado una situación difícil cuando se le hicieron señalamientos porque una hija suya, hermana del abogado que se encuentra sometido a juicio, asumió en su calidad de abogada la defensa de sindicados del escandaloso caso de Bancafé. Se dijo entonces que la abogada Barrientos ejercía influencias indebidas para favorecer a sus clientes por ser hija del Presidente de la Cámara Penal de la Corte Suprema de Justicia, pero los hechos han demostrado la ligereza del señalamiento porque los defendidos por la licenciada Barrientos siguen en el tambo sin solventar su situación jurídica, pese a que se había dicho que en poco tiempo serían beneficiados por la influencia del doctor Barrientos.

Así como se señalan los vicios del sistema, imputables a personas inescrupulosas que utilizan posiciones de poder para su propio beneficio o el de sus allegados, también hay que reconocer el digno papel de quienes, aún con el dolor de los padres y el deseo natural que todos tenemos por ayudar a nuestros hijos, aceptan estoicamente la realidad, dejando que sea la ley la que prevalezca por doloroso que pueda resultar el asunto. He visto la actitud de César Barrientos Pellecer en el caso de su hijo, he conocido su dolor de padre, y me consta su entereza y firmeza como juzgador.