«En seguridad no pudimos cumplir con los tiempos, nos tomó mucho medio ver el fondo»


En Casa Presidencial, el jefe del Ejecutivo, ílvaro Colom, acompañado de cinco asesores de comunicación, habló con La Hora sobre los principales problemas del paí­s: seguridad, educación y salud; además, abordó temas relacionados con la debilidad de las instituciones de Estado, la oposición y la polí­tica electoral y esquivó detallar que serí­a mentira cuando un candidato ofrezca seguridad. Durante la entrevista, que fue interrumpida por falta de tiempo, el Presidente accedió a contestar las preguntas formuladas y mientras lo hací­a, constantemente consultaba a Ronaldo Robles con la mirada.

Redacción La Hora
lahora@lahora.com.gt

Asimismo, reconoció que pese a ya no ser la Presidenta del Consejo de Cohesión Social, la Primera Dama aún se reúne con los operadores de los programas.

– ¿Cómo ve la situación del paí­s?

– Creo que hay que verla por partes. Los eventos especiales que ha tenido el periodo han sido, primero lo de la petrolera en 2008, el problema financiero internacional en 2009, el Caso Rosenberg y este año la tragedia del volcán y el Agatha. Creo que la parte macroeconómica afortunadamente se mantiene. Nos afectó la crisis financiera el año pasado, pero regionalmente somos uno de los cuatro paí­ses que salió mejor de la crisis, de hecho la reactivación se mantiene y va bastante bien. En la parte económica tal vez hace falta llegar a la generación de empleo aunque el IGSS sigue reportando aumento de empresas y aumento de afiliados. En la parte energética vamos a dejar una matriz totalmente cambiada, con una generación limpia y mucho más barata. En la parte social ha habido un avance importante en salud y educación. Ahora hay 174 municipios los que en el pasado las personas no se podí­an enfermar después de las cinco de la tarde, ni los fines de semana, porque los centros de salud se cerraban. Yo dirí­a que en salud y educación ahora tenemos el reto de la infraestructura y de mantener los avances. El tema de seguridad y justicia, que es el gran reto del Gobierno y de la Nación ha costado bastante. El proceso de destrucción del sistema de seguridad era más profundo de lo que nosotros habí­amos evaluado en la oposición. Cúpulas enteras de policí­as se van a la cárcel, y eso no se miraba antes. Yo empiezo a percibir un cambio de espí­ritu en la Policí­a, muy incipiente, pero, hay un cambio. Los operativos ahora dan mejores resultados, también hay una lista de cantidad de bandas que fueron capturadas gracias a los nuevos procedimientos del MP. La Unidad de Métodos Especiales está dando un buen brazo a la investigación para poder judicializar mejor y capturar a los jefes. Con el acompañamiento de CICIG, en mi opinión, se ha avanzado en metodologí­a, en la utilización de las nuevas leyes, en los nuevos instrumentos, pero falta muchí­simo que hacer. El Ministerio Público dirí­a yo que está absorbiendo poco a poco la experiencia de CICIG y eso es importante. Dentro de algunas semanas va a salir un caso importante, grande, que ya es sólo del Ministerio Público. En la parte de relaciones internacionales tenemos una polí­tica de equilibrio con todo el mundo, pero una muy buena relación particularmente en América Latina y Centro América. Mi Gobierno jugó un papel importante en el proceso de normalización de Honduras y del presidente Porfirio Lobo.

-¿Cuáles han sido los logros de su Gobierno?

– Yo dirí­a que en la parte de salud, educación, energéticos y la macroeconomí­a. En la macroeconomí­a es compartido porque el sector productivo se puso las pilas y no nos afectó tanto el bajón internacional. También son un avance los corredores económicos, que honestamente, poca gente le pone coco, porque es un trabajo de visión de paí­s. La Franja Transversal del Norte y la ruta del Polochic van a ayudar a cambiar toda la configuración económica del Norte. Pero eso es un resultado que se va a ver dentro de 8 ó 9 años porque el desarrollo no se da sólo con una carretera. La carretera del Polochic va a quedar terminada y la Franja Transversal del Norte va a quedar en un 70 ó 75 por ciento hecha.

-¿Por qué vivimos tanta violencia?

– Yo tengo mi teorí­a; hemos vivido un proceso de violencia. Cuando se firma la paz en 1996 el Gobierno del presidente Arzú, en mi opinión, hizo un buen trabajo en la PNC y toda la reforma. Fueron los 3 años desde 1996 los únicos en que hubo una reducción importante de la criminalidad. En el 2000 se rompe la ley de la Policí­a Nacional Civil, se incorporan los jefes antiguos. El siguiente gobierno mantiene la misma polí­tica y le agrega una reducción al Ejército en el año 2004, más allá de lo que mandaban los Acuerdos de Paz. Fue un año nefasto para la seguridad del paí­s. En las gráficas se ve que hay un año, no sé si es el 2006 o 2007, que hay un incremento casi del 38 por ciento. Creo que hubo un abandono del sistema de seguridad y una penetración peligrosí­sima, una agresión peligrosí­sima de los narcos que no fue parada en el momento en que hubiera sido más fácil, entre el año 2002 y 2004. Si se quitara el Ejército se perderí­a el control del territorio. La Franja está prácticamente libre de trazas de avionetas y el lí­o se lo pasamos a Honduras. Ahora estamos trabajando con Honduras para hacer un plan conjunto porque el negocio del narco representa el 41 por ciento de la criminalidad del paí­s y el 27 por ciento es narcomenudeo. Los presidentes del área hemos estado hablando para hacer un esfuerzo mayor con la Iniciativa Mérida e incluirla en todo el trabajo que significa atacar el narcomenudeo, que es el que provoca más violencia, más muertes. Y en el caso particular de Honduras, El Salvador y Guatemala, tenemos el caso especial de las maras. Esos 8 años en los que se descuidó y se destruyó el sistema de seguridad, se instaló un sistema de violencia muy importante. Más o menos desde noviembre (2008), la tendencia es a estabilizarse, no a mejorar, ya no crecer sino parar. El ministro Menocal está impulsando una serie de procesos, como la reforma policial. La (reforma) más complicada es la de presidios, por recursos y por lo complicado que está todo. Ojalá pudiéramos tener en 4 ó 5 años comisarios con 3 años de preparación. Yo sostengo que independientemente del crimen organizado, de los contrabandistas, etcétera, se suma toda la problemática social. Si la juventud no es atendida adecuadamente, obviamente el riesgo es muy grande. Aquel muchacho que mató por cien quetzales, no lo defiendo, pero es producto de una sociedad que no le dio su oportunidad cuando era niñito.

– Antes de tomar posesión, usted mencionó que necesitaba cuatro meses para implementar su plan de seguridad y ocho para que la población experimentara los cambios. Seguimos teniendo 15 muertos diarios, han transcurrido 2 años y 7 meses y varios de los planes ya no se podrán implementar, ¿Qué debe hacer el próximo Presidente de la República para ganarle la batalla a la delincuencia, al crimen organizado y a la violencia?

– Lo dicho por doña Helen Mack el dí­a de la toma de posesión de la nueva cúpula de la Policí­a. El tema de seguridad es un tema de Nación, no deberí­a ser un tema de polí­ticos en campaña sino de Nación. Los procesos son muy largos y las consecuencias de no llevarlos con mentalidad de Nación pueden generar el que nunca (podamos) o que nos cueste más salir de los temas de violencia, de injusticia y de inseguridad. Yo creo que los avances de la lucha contra la impunidad están teniendo sus efectos y los van a seguir teniendo. La reforma policial va en serio, con un programa y con una ruta. No lo pudimos hacer antes por todos los problemas de infiltración que tení­a la Policí­a Nacional Civil y en general, las escuchas en Casa Presidencial, los cambios de cúpula que hubo que hacer, y los cambios de ministros que hubo que hacer. Nuevamente, no es excusa, no se pudo hacer en los tiempos que se habí­a anunciado y tomó mucho más tiempo el poder empezar a medio ver el fondo.

– Usted dijo que quien ofrezca seguridad en campaña mentirá, pero seamos más especí­ficos, de acuerdo a su experiencia en el poder, ¿qué puede ofrecer un candidato y que cosas no debe ofrecer porque su realización es casi imposible?

– Eso lo dijo Helen, yo sólo lo copié. Se debe reforzar la lucha por un presupuesto decente para los temas de Nación: salud, educación, seguridad y justicia, porque van juntos. En seguridad es el compromiso con la reforma policial, fundamentalmente, la reforma de presidios y el apoyo al Ministerio Público, mantenerlo independiente. Yo he sido muy respetuoso con la independencia de poderes, especialmente Justicia y Legislativo, no habí­a costumbre de eso, a veces hasta se me critica porque no presiono al Ministerio Público, pero no es mi responsabilidad, mi responsabilidad es respetar la independencia del sistema judicial. Si yo fuera candidato realmente harí­a del tema de seguridad y justicia, salud y educación, temas de Nación, y hasta provocarí­a discusión pública para el conocimiento de planes de la reforma policial, planes de la reforma a presidios, para que no se quede solo en eslogan de una lí­nea sino que pudieran aterrizar en compromisos públicos.

-¿Qué serí­a una promesa de seguridad en la que se le estarí­a mintiendo a la población?

– Los niveles de criminalidad van a seguir estables o medio bajando en la medida en que se mantengan los procesos, en la medida en que se luche contra la impunidad y en la medida en que no se comprometan temas de seguridad con temas polí­ticos. Todos estamos bajo un mismo sistema de leyes y todos somos iguales y creo que si eso se mantiene, a mediano plazo va a haber buenos resultados.

– A su juicio y según sus palabras, a Vinicio Gómez lo asesinaron, ¿Por qué hasta hoy no se sabe quién lo asesinó?

– Ha sido muy difí­cil probarlo, nosotros recibimos el apoyo del Gobierno español y lamentablemente aún no hay conclusiones. Las pocas conclusiones que hay, dicen que fue por gasolina y es una contradicción porque el piloto tení­a miles de horas de vuelo; ningún piloto de helicóptero se sube sin suficiente combustible. Pero la verdad es que la impresión o la percepción que nosotros tenemos es que hay una alta probabilidad de que no fue un accidente. Vinicio era una persona muy apreciada nuestra, no era afí­n al partido, vení­a del gobierno anterior y garantizaba los procesos que se habí­an iniciando, particularmente al final del año. Las últimas siete semanas estuvimos bastante cerca con Vinicio y logramos unos operativos. A los meses se fue descubriendo todo este andamiaje, se destituyeron, en agosto o septiembre de 2008, a 17 comisarios, lo que provocó una reacción interna muy dura. Y los destituimos porque no pudimos judicializarlos, al año siguiente ya pudimos judicializar a la primera cúpula y a la segunda recientemente. Despedir a corruptos sin judicializarlos es un riesgo, a veces hay que aguantarse un poco en el despido para poderlos judicializar.

-¿Qué mensaje se le enví­a a la población, cuando un asesinato de Estado no se logra resolver a dos años?, ¿qué esperanza de encontrar justicia tienen los ciudadanos comunes y corrientes que sufren los embates de la violencia?

– Es muy duro y uno como Presidente obviamente se siente responsable de cada asesinato, responsable por no poderlo evitar. Yo sí­ estoy muy consciente de que lograr la paz y la tranquilidad que queremos todos transita por una profunda transformación de una cultura de verdad y justicia. Si uno es verí­dico es verí­dico siempre, no se puede decir medio la verdad y si uno tiene justicia es justo siempre y apegado a la ley y la ley es para todos. Creo que en Guatemala no hay costumbre de que la ley sea igualita para todos sino que depende. Yo quiero y estamos luchando porque estos í­ndices de criminalidad bajen sustantivamente

– Su Gobierno se preocupa por los que menos tienen y a la vez éstos son los que más sufren la violencia a través de asesinatos, extorsiones y ataques a los buses del servicio de transporte público, ¿por qué a veces pareciera que éste no es un tema prioritario en la agenda del Gobierno?

– Si la seguridad y la justicia no ocupa el 50 por ciento de mi tiempo, puede ser que sea el 45 o el 40 por ciento; son procesos mucho más complicados. Se han tomado decisiones complicadas, no es agradable destituir ministros, no es agradable mandar a dos cúpulas de la Policí­a a juicio y a la cárcel, pero ha sido lo correcto. Quiero reconocer que el trabajo, el apoyo y acompañamiento de la CICIG ha sido importante, sino todos éstos que están en la cárcel ahora estarí­an en funciones en la institución. Me han criticado mucho de que yo deberí­a agarrar la seguridad como agarré el Agatha, pero son dos cosas distintas. Nosotros estamos empoderando a los buenos operadores de seguridad en Gobernación, acompañándolos todos los martes en reuniones con la cúpula policial, y una vez al mes con la cúpula militar. El primer reporte que recibo es el de seguridad, a las seis de la mañana. El ministro Menocal ha tomado en serio los procesos, es el gran reto del paí­s. Una gran parte de la lucha contra la impunidad va a tener éxito en la medida que regionalmente hagamos las cosas en conjunto. La invasión de Los Zetas en Izabal, Alta Verapaz y Petén es fuertí­sima, el tipo de armamento ya no es de pistolitas, ya no es para cuidar un embarque, son unidades con ametralladoras, lanzagranadas, ya no es un delincuente narco sino unidades estructuradas militarmente. Nosotros veí­amos los resultados del departamento de Guatemala en el año, lo incautado en armas en todo el año era más que de lo que tienen la Policí­a y el Ejército, exceptuando las bodegas del Ejército. Hay un proceso de despistolización, gracias a la nueva ley se ha tenido una incautación grande de armas. Allí­ caemos otra vez al número de policí­as, un tema importante, yo recibí­ la Presidencia con más o menos 18 mil policí­as, y lo vamos a dejar con 30 mil si me autorizan el presupuesto para el otro año y hay cinco mil que se gradúan, eso va a ser un aporte.

-¿Cómo se va a hacer para graduar más agentes por año?

– Montamos una nueva Academia en San Juan Sacatepéquez, el primer año graduamos mil 400 y pico; este año 4 mil 200 y vamos a llegar a 5 mil. Porque uno de los factores importantes es llegar a la prevención del delito. Ahora estamos simplemente apagando fuegos porque no hay suficientes elementos. El ministro Menocal me dice, vamos a comprar 400 autopatrullas, es una por municipio, prácticamente son 20 para la Capital, pero cuando uno lo ve en necesidades todaví­a es poco.

– Usted habí­a mencionado en campaña que recursos habí­a suficientes, que lo que no habí­a era un buen plan para poderlos aprovechar, ahora se queja de la falta de los mismos, ¿qué sucedió?

– En el año 2009 se logró cumplir con la Constitución, con la gratuidad de la salud y la educación y se fueron mil 200 millones y fracción de quetzales; ese dinero salió de lo que se podí­a reorientar. Se implementaron los programas de Cohesión Social, se implementó la integralidad de salud y educación. En los 177 municipios se tienen ya los resultados de mejorí­a en salud y educación en una forma importante. Algo importante, la macroeconomí­a nunca la hemos afectado porque estaba bien. Yo critico a veces mucho a los que son conservadores, pero, económicamente hablando la estructura de Guatemala es conservadora. Eso permitió aguantar el embate de la crisis financiera internacional, el embate del petróleo, que fue duro. Pero en la parte de los ingresos, nosotros tenemos el mismo presupuesto del año pasado porque no nos autorizaron el otro. ¿De dónde sale la plata para los cinco mil policí­as que se graduaron este año?, de un reordenamiento interno y de mejorí­as en la utilización de los recursos. Estos 5 mil policí­as son casi 300 mil millones al año. Lo que está pasando este año es que ya no hay mucho de donde halar. Se están subiendo los médicos, los maestros, los policí­as, etc. Entonces llega un momento en que la chamarra ya no alcanza, y a parte, de alguna manera nos ha afectado que el Congreso se ha tardado mucho en autorizar los financiamientos. Los bonos del año pasado creo que salieron en julio, los bonos de este año salieron en mayo, entonces todo eso provoca desórdenes, desajustes internos que dan unos dolores de cabeza tremendos. Y yo sostengo, aunque sé que hay ciertos sectores que no lo aceptan, que con el 10 por ciento de tasa impositiva va a ser difí­cil. A mí­ en el gabinete me dicen: El techo para seguridad es tanto, financieramente hablando, bueno, entonces el techo es ese, entonces ya no contratemos más policí­as, cerremos la academia, pero eso no es lo que le conviene al paí­s. Mi lucha sigue con que hay que mejorar los ingresos, estoy consciente de que hay que seguir mejorando la administración financiera del Estado.

– Hace algunos meses se discutió un intento de reforma fiscal y se recibieron muchas crí­ticas en el sentido que se percibió más como un aumento de tasas y no tanto como una reforma integral que incluyera aspectos como la calidad del gasto. ¿Qué debe hacer usted o el próximo Presidente de la República para lograr una reforma fiscal integral?

– Creo que no hay que perderse, estoy de acuerdo en que no sólo son tasas, pero no hay reforma fiscal sin aumento de tasa. Estamos esperando que la ley contra evasión salga del Congreso y si sale estimamos que en agosto podrí­a generar Q900 millones más este año, y el año entrante estarí­a mejor y el siguiente año se estarí­a bastante mejor. Hemos hecho un reordenamiento de prioridades de Estado; hemos avanzado técnicamente en la forma de hacer el presupuesto. La forma de hacer el presupuesto era de hace 40 años, los techos, los espacios y allí­ tendrí­a que ser un acuerdo polí­tico de todos los partidos, una modificación de la forma de autorizar el presupuesto. La tradición, y no de este Congreso, la tradición es decidir qué obras se van a hacer. Ellos no fueron elegidos para hacer eso, ellos fueron elegidos para hacer leyes, para fiscalizar la ejecución del presupuesto, pero yo sé que sea cual sea la obra va con beneficio a cualquier lado. Otro ejemplo es que los recursos durante toda la emergencia (por Agatha) fueron bien administrados. Le costó al paí­s, a los guatemaltecos, í­bamos por 619 millones y casi llegamos a 700 millones de quetzales, que tuvimos que sacar para limpiar el aeropuerto, aunque allí­ hubo mucho apoyo privado, pero para poner a funcionar las carreteras, los puentes, etcétera

Para lograr la reforma, mejorar la transparencia puede ayudar para que los sectores que sistemáticamente se oponen puedan apoyar.

Definitivamente, la observación, la fiscalización del gasto público debemos mejorarla, no sólo el gobierno sino la sociedad en su conjunto. Creo que es importante y no sólo a nivel de Gobierno central, debe ser a nivel de todos los que reciben recursos del Estado.

– Cohesión Social es necesario para paí­ses como los nuestros, pero el desgaste que ha sufrido por falta de transparencia ha sido enorme. Si no hay nada qué ocultar, ¿Por qué no mostrar abiertamente toda la información de los programas sociales? ¿No le harí­a eso un bien al paí­s?

– Bueno, llevamos 2 años y 7 meses y debemos llevar 2 años 6 meses de persecución a los programas de Cohesión Social, ¿Cuántas denuncias hay en el juzgado? Con toda la maquinaria de fiscalización que tenemos encima.

-¿No serí­a mejor abrir la información para que cualquiera la pudiera fiscalizar?

– Con toda franqueza, siempre pensamos que la información estaba; eran programas nuevos, innovadores, la información al final se abrió por las resoluciones de la Corte (de Constitucionalidad). Pero yo sé que es difí­cil para la oposición respetarles la privacidad a los pobres. A mí­ no me gustarí­a, como Presidente tengo la obligación de hacerlo, pero como ciudadano común y corriente, no me gustarí­a que se metan con mi número de cédula o mi cuenta bancaria, pero eso es cuestión de respeto. Cohesión Social es reconocida por varias organizaciones internacionales. Yo creo que Guatemala logró un esquema de coordinación de trabajo que se habí­a perdido con los fondos sociales, y los fondos sociales empezaron aquí­ en Guatemala para construir la paz y en toda Latinoamérica para el impacto de la reforma económica, pero perdieron el norte. Con Cohesión lo que logramos es que los recursos de 19 instituciones se ordenen en prioridades de pobreza, territorio, de género y de juventud, eso se logró impactar fuerte. Desde enero hasta abril de este año no hubo ninguna muerte materna en el área tzutuhil, que son 7 municipios, en el año anterior fueron 18.Yo no me quiero imaginar las crisis Rosenberg, la crisis financiera del año pasado, el mismo Agatha y el volcán, con una efervescencia social exacerbada. ¿Qué hubiera pasado si este Gobierno no hubiera priorizado a casi tres millones de personas?, que es lo que cubre Cohesión Social, y esas mismas personas son las que están contentas, hay testimonios impresionantes. Si reconozco que falta por hacer un montón, pero esos cuatro temas hemos priorizado: salud, educación, energí­a y relación internacional, en la que estamos bastante bien.

– Existiendo tanta secretividad, los operadores de Cohesión Social pueden percibir que ese extremo los beneficia y que por tanto, el dinero se puede quedar en bolsillos distintos a los de los beneficiarios. ¿Cómo se asegura de que eso no suceda?

– Los programas presidenciales, todos, tienen lo que le llamamos la lí­nea basal; hay un estudio previo, un censo, que generalmente se revisa después de la primera actividad porque siempre se cuela alguien o siempre faltó alguien. Se lleva una evaluación posterior permanente, hay todo un sistema estadí­stico del control de los programas para que el gobierno no simplemente venga a entregar una cuestión. Hay un control fuerte, hay un sistema computarizado muy eficiente de control, el mismo banco ayuda también a controlar el caso de Mi Familia Progresa. Hay 13 casos que están denunciados de señoras que lograron cobrar en dos municipios, son 642 familias y hay quienes sí­ se aprovecharon. Yo no sabí­a que los municipios no tení­an distinto número, pero son 13 ó 17 casos. Los homónimos, recuerdo que cuando me lo preguntaron dije, eso va a ser Huehuetenango, y ¿Por qué?, porque allí­ todos se llaman igual porque tienen la costumbre de poner los nombres del abuelo y el padre y allí­ hay muchí­simos homónimos. Solo en Huehuetenango creo que habí­a 14 mil homónimos. Y lo otro tal vez es que sí­ son programas de impacto, de impacto a la reducción de la pobreza, impacto y a la población porque nunca se les habí­a atendido. Y eso pone muy nerviosos a los polí­ticos. Pero yo he sido muy estricto de que en los monitores no puede haber nadie que esté afiliado a un partido polí­tico. Con mi partido me cuesta porque todos quisieran meterse pero yo he sido muy estricto, pero yo creo que en el fondo está que es un buen resultado social. Por ejemplo en Escuelas Abiertas son 217 mil jóvenes que están todos los fines de semana desde hace dos años, es gente que está bien identificada con su escuela abierta, identificada con el Gobierno y eso pone nerviosos a algunos de la oposición.

– Dejando a la oposición por un lado, un ciudadano común y corriente, ¿tendrí­a derecho a medir el impacto que se ha tenido en Cohesión Social? Dado que se ha utilizado dinero de los impuestos.

– Con toda franqueza, si en dos años y medio no encontraron nada, que ineficiencia, o es que no habí­a nada, habí­a estos problemas administrativos. Lo otro es, lo dije, y tal vez lo tomaron a mal, si quieren fiscalizar los programas sociales vayan con la gente, pregúntenle a las señoras si realmente están recibiendo el beneficio y mójense las botas. Yo creo que la mejor forma de fiscalizar los programas sociales no es en la Capital, es en el campo. Algo que me reconocen los alcaldes y que no se me reconoce públicamente, es que somos el primer gobierno de la era nueva democrática que trabajamos con los 333 alcaldes sin discriminación y eso también inquieta a la oposición porque dicen «Â¿Por qué lo hace?», pero yo por qué voy a castigar a un alcalde sólo porque no tiene la camiseta oficial, él es una autoridad elegida y sus aldeas y comunidades tienen derecho de tener el beneficio.

– En un paí­s que tiene una enorme brecha entre ricos y pobres, ¿ayuda para cerrarla la polarización y exacerbar las diferencias entre ambos?

– No, no ayuda, lo he contado varias veces; en el lí­o de Rosenberg, lo único que me preocupaba, yo sabí­a que eso de Rosenberg era una infamia, era ver los videos de las manifestaciones. Yo nunca he querido polarizar el paí­s, y sí­ eran evidentes las «dos Guatemalas», yo nunca he querido hacer eso y de hecho me sirvió de reflexión. Creo que el espí­ritu de la polarización no está sólo en nosotros los polí­ticos, sino está en la sociedad en su conjunto. Yo sí­ creo que, si la pregunta va en el sentido de que si yo estimularí­a o estimulo la polarización, a veces la estimulo, a veces que no cuido una palabra o el sentido de una frase y eso la hace polarizar. Uno no es perfecto, uno es humano, mi actitud es no polarizar, yo quiero una Guatemala unida.

– Los pobres le dieron su voto y la Presidencia; algunos «ricos» su dinero para el financiamiento de la campaña. ¿Cómo lograr la unión de ambos para alcanzar más desarrollo y oportunidades para todos?

– Primero es una reconversión polí­tica de todos, una transformación de los partidos polí­ticos, incluyendo el oficial, hacer partidos más participativos, más democráticos, más relevos, más oxigenación con juventud. Mucha atención a la educación, las gráficas de inscripción en la educación pública iba para abajo. En el 2015 nos hubiéramos quedado casi sin sistema de educación. Una transformación de los polí­ticos y los sistemas polí­ticos, una lucha de Nación porque la educación va a generar oportunidades, un joven que se pone las pilas aunque haya nacido pobre va a lograr superar esa pobreza a través de su propio esfuerzo y sus estudios. La pequeña y mediana empresa equilibra un poquito la desigualdad. También estoy consciente que es una desigualdad histórica que no se puede cambiar en 4 años. Aquí­ ya probamos de todo y tiene que ser pací­fico, de convicción. Pero sí­, Guatemala es uno de los paí­ses más desiguales.

– Dados los problemas de salud y educación que prevalecen, ¿por qué no se destinó los recursos de los bonos a esos rubros?

– Decisión del Congreso; nosotros sí­ lo habí­amos puesto. Inclusive el préstamo que ya está autorizado, pero falta su distribución, yo esperarí­a que le pongan coco a cosas como Conred, que es una buena institución que necesita recursos, que hizo un buen trabajo para el Agatha, salud y educación porque la reconstrucción lleva un montón de salud y un montón de escuelas que hay que reparar y algunas que reconstruir.

– Usted decí­a hace una semana que los fideicomisos son un dolor de cabeza. En muchos casos se utilizaron sólo para ejecutar presupuesto y en otros para evitar cierta fiscalización. ¿Qué se debe hacer para transparentarlos, poderlos fiscalizar y eventualmente eliminarlos de la ejecución presupuestaria?

– El concepto de fideicomiso es un excelente concepto de ejecución, como todo en la vida, depende de quién lo maneje, de quien lo administre. Yo administré el fideicomiso de Fonapaz 7 años y nunca tuve un reparo y a los pocos dí­as de haberme retirado del fondo me dieron mi finiquito y se llevaron las cosas ordenadas. Lo que estamos haciendo es un conjunto de fideicomisos y se le va a plantear al Congreso es una reorientación de los recursos para el presupuesto de este año. Se está trabajando en eso y esperarí­a esta semana que haya una propuesta integral, hay una parte que es del Ejecutivo y otra que es decisión del Congreso.

-¿De los 700 mil empleos que se ofrecieron en campaña, cuántos se han generado?

– Me agarró en curva porque no tengo la cifra aquí­ (se ofreció mandar la información, pero ésta no llegó a nuestras manos). Eso es algo que la Prensa deberí­a estimular, deberí­a haber un centro para dos cosas importantes: inversión y empleo. No hay un centro de información de inversión, yo me entero de las inversiones que los ministerios se enteran y reportan, pero inversiones en general hay que hacer un esfuerzo. Yo me quedé en 2 mil 700 millones de dólares de inversión este año, con proyectos que yo fui a inaugurar, privados.

– Presidente, ¿Cómo se fortalecen las instituciones y qué se debe hacer al respecto?

– La profesionalización del servicio público es fundamental. Nosotros tenemos en el Congreso la ley de modificación es a la Ley de Servicios Civil. Hay que hacer una reforma para garantizar la carrera pública. Yo admiro muchí­simo a instituciones como el Ejército, el Banco de Guatemala y Finanzas, en donde se ha hecho un esfuerzo muy grande interno, para la profesionalización de sus funcionarios y trabajadores. Por lo menos el espí­ritu nuestro es convertirlo en una cultura de Estado, pero hay castillitos que cuestan.

-¿Usted cree que tenemos un Estado débil o prácticamente fallido?

– Yo jamás he visto fallida a Guatemala. Por supuesto hay que ver la tragedia de violencia, de pobreza, de falta de educación, de falta de salud, pero de un Estado fallido estamos muy lejos. Guatemala tiene una economí­a fuerte, tiene un sector privado vigoroso, fuerte, en todo el sentido de la palabra, cooperativas, sector privado organizado, pequeña y mediana empresa. Nuestro gran reto es unidad de Nación para temas de prioridad nacional.

– Usted mencionaba que en las instituciones es positivo respetar la independencia de poderes. Quedó evidenciado, cuando se hizo la elección de magistrados de la Corte Suprema de Justicia, la participación de Gloria Torres, César Fajardo y el Rey del Tenis, Julio César López Villatoro, ¿Ellos lo hicieron porque usted o alguien del Ejecutivo se los ordenó, en nombre del partido o a tí­tulo personal?

– Honestamente creo que era del partido. Todos los partidos participan en esos procesos y yo no participé en absolutamente nada de eso, lo he dicho y lo he demostrado ya durante dos años. Lo demostré con Rosenberg; yo no metí­ mis manos en la justicia y me parece que en la medida que se logre que nadie meta sus manos, sino que sean las comisiones postuladoras se va a llegar a elegir mucho mejores magistrados y funcionarios que sean electos de esa manera. De aquí­ en adelante tenemos (la elección) de Contralor, de Corte de Constitucionalidad, Fiscal General.

-¿Qué garantí­as puede dar el Ejecutivo de que se va a respetar estas elecciones y qué no se va a meter?

– No lo he hecho y si alguien de mi gente se mete, se va. Porque creemos que no es correcto.

– Hablando del Fiscal General, usted con experiencia en la materia porque ya habí­a removido a Juan Luis Florido, no remueve a Arnulfo Reyes el dí­a que Carlos Castresana le presentó las pruebas, ¿por qué?

– A criterio de mis abogados era inconstitucional, a menos que se hiciera el debido proceso. í‰l (Reyes) me presentó el informe un dí­a antes de que la Corte resolviera, y habí­a que darle 48 horas al proceso y el término era el lunes. No habí­a el debido proceso, yo no tuve acceso a ninguna información. De hecho, habí­a dos nombres que se manejaban con todo el mundo, incluyendo sociedad civil y sector privado, él (Reyes) era uno de los nombres. Los indicios que encontró el señor Castresana fueron posteriormente a su nombramiento y ya estaba nombrado. Fue una situación complicada, difí­cil, pero se privilegió la Constitución; se privilegió no complicar más las cosas con un acto que hubiera tenido un amparo inconstitucional.

-¿Qué opinión le merece el papel que está jugando la oposición?

– Hay de todo. Hay algún grupo que ya llevamos varios años de ser oposición, unos de otros, y como que no me conocen. Se equivocaron antes, se están equivocando ahora, creo que se van a seguir equivocando. Pero hay otra que creo que es bien positiva.

-¿Por ejemplo?

– Por ejemplo la Bancada Guatemala. Tenemos propuestas bastante buenas, la URNG es otro caso. Los aliados, que son aliados temporales que hacen una oposición sana. Pero hay una oposición que no me entiende posiblemente porque yo no fui diputado, es la oposición destructiva. Está bien atacar a alguien, pero atacar deberí­a ir con una propuesta concreta. A mí­ me pasó, yo fui oposición y como dice el dicho no es lo mismo verla venir que bailar con ella. Pero yo dirí­a que hay personas como Harold Caballeros que hace oposición, que hace crí­tica, que escribe. Tal vez hay que fomentar más el respeto.

-¿Alguna opinión respecto a las declaraciones de Otto Pérez Molina en esta misma sección del diario?

– No, realmente. Otto tiene su estilo y yo tengo el mí­o. Yo creo que fue una cobertura buena y él es un personaje de la oposición.

– Usted ha denunciado planes de desestabilización, con todo el aparato de inteligencia del Estado, ¿por qué no presentar llamadas, correos, documentos u otros elementos que puedan probar esas asociaciones?

– Yo nunca he querido convertir los aparatos de inteligencia en aparatos de defensa polí­tica. Distinto es cuando se cometen delitos.

– Pero desestabilizar es un delito.

– Pero a la hora de demostrarlo es bastante complicado. Hemos avanzado, se nos está apoyando allí­ con unos amigos de afuera en cuanto al análisis, porque es complicado. Pero si hay expresiones como «Yo voy a matar a Colom, vente conmigo», y eso es terrorismo. Bueno, unas salvajadas que salieron, se les está dando seguimiento, hay una investigación y si hay pruebas y resultados especí­ficos esta vez va a haber denuncia. En el caso Rosenberg no hubo denuncias porque también fue muy difí­cil llegar a probar esas cosas. Yo no soy muy de la metodologí­a del pasado, caerí­amos otra vez a las cosas que hemos criticado.

-¿Están los partidos polí­ticos infiltrados por las mafias?

– Todos en la sociedad guatemalteca corren el riesgo de infiltraciones porque las mafias son demasiado grandes, sobre todo el narco, es un negocio demasiado grande. Al igual que México, El Salvador y Honduras, los cuatro presidentes platicamos en Colombia y estamos realmente preocupados del nivel de poder que tiene esta gente.

-¿Podrí­amos concluir que sí­?

– Hay que estar muy atentos a que no haya infiltración, muy, muy atentos, porque puede ser. Hay demasiado expuesto, sobre todo en tiempo de campaña, hay demasiado expuesto. Hay que cambiar a los alcaldes, a los diputados, y uno no sabe si realmente hasta allá va a penetrar el narco. Yo sí­ me cuidé mucho.

– Presidente, antes de tomar posesión usted dijo que el Gobierno debí­a tener una sola cabeza, afuera se escucha mucho la expresión de que hay miembros del Gabinete que le responden a usted y otros a su esposa. ¿Qué opina al respecto? ¿Le ha hecho esto algún daño al gobierno?

– No es cierto, yo tengo una forma de trabajar bastante ligera, yo trabajo con todos los ministros y delego funciones. La parte de Cohesión la delegué originalmente a un equipo grande y que coordinaba al inicio Sandra. Los 19 funcionarios que todos los martes están coordinando las acciones para los 177 municipios, obviamente se reúnen con Sandra los martes, pero ellos se reúnen los lunes en el Gabinete conmigo. Todo lo que se hace en Cohesión va en armoní­a con el Gabinete. Los fantasmas esos son como el fraude, «que ella me manda» y todo eso, pero habrí­a que vivir con nosotros para ver quién manda en la casa.

– Usted dice que la oposición y la Prensa la han hecho candidata a ella, ¿No cree que su presencia en todos los actos de Gobierno dando discursos, aún después de haberse apartado de la dirección de Cohesión genera esa sensación?

– Sandra ha estado a mi lado los 8 años de campaña y va a estar todo mi periodo presidencial. Ella es la primera dama, yo la conocí­ en el partido. Ella es una lí­der natural en el movimiento nuestro, se lo ganó, ella lo construyó. Creo que es una primera dama que no puede salir en público porque ya le dicen que está politizando. Todas las primeras damas han salido en público, han ido a entregar cosas. La oposición, de veras, la hizo candidata. Yo ayer bromeaba en uno de esos ratitos de descanso, a unos amigos les decí­a miren: la primera vez que hablamos de candidatura con Sandra, no en serio, sino bromeando, fue a finales de 2009. Pero la oposición a finales de 2008 la hizo candidata. Ella no está pensando en eso todaví­a, hasta donde me ha dicho, porque ella es libre de decidir cuándo.

– Publicamos una entrevista en la que la diputada Nineth Montenegro dice que es probable que la primera dama quiera se diputada, ¿qué opinión le merece eso?

– Nunca me lo ha dicho, nunca me ha comentado eso.

– Si usted volviera a postularse, si le tocara hacer campaña de nuevo, ¿qué harí­a diferente?

– Como presidente me he cuidado, pero en campaña me cuidarí­a un poco más, hay que tener cuidado con que un plan de gobierno vaya bien detallado y eso que el nuestro fue el más detallado que he visto en mi vida.

– Y como presidente, ¿qué harí­a diferente?

– Ponerle un poquito más de atención a lo que no es fuerte en uno. Creo que no hay un solo guatemalteco que no quiera reducir la desigualdad, uno debe proyectar para todos y lo que yo vi en las manifestaciones de rosenberg es que no era así­, tal vez eso sí­ lo corregirí­a.

ENTREVISTA PREGUNTAS PENDIENTES


Debido a una limitación de tiempo, el presidente ílvaro Colom no consiguió responder las siguientes preguntas del cuestionario; la Secretarí­a de Comunicación Social de la Presidencia informó que enviarí­a las respuestas faltantes.