En memoria de exalumnos fallecidos


juan-de-Dios

Ejercí en todos los grados de Primaria en mi natal la villa de San Cristóbal Verapaz. Evoco con dulce nostalgia múltiples vivencias de tiempos idos. Mismos que posibilitaron usar las herramientas como la Psicología infantil y del adolescente, Metodología activa y Didáctica especial. Alguno mixtos con mutuo respeto, sin acoso, tampoco el nacimiento de Eros prematuro.

Juan de Dios Rojas


Aplicamos lo factible, a los efectos de convertir el aula en un ambiente agradable, disciplina de convencimiento, base y sustento del entendimiento y de un mejor rendimiento en general. Hubo respuesta positiva, satisfactoria dentro mismo de los planes y programas. Máxime cuando formamos parte del núcleo escolar de la Dirección de Socioeducativo Rural del Mineduc.
   
Esta columna es en memoria de varios exalumnos que ya hicieron el viaje sin retorno. Dejaron huellas sentimentales en mi persona. A sus deudos deseamos cristiana resignación y consuelo. Considero su deceso en calidad de marchistas anticipados a su final, antes de quien les acompañó, en diversos ciclos escolares, por los altos designios inescrutables del Altísimo.

He aquí algunos nombres. Helio Gómez Lanza, graduado de Licenciado en Historia de la Usac. Entre sus obras destacan: El Palacio Nacional, a un costo de 2 millones de quetzales. Estudioso, aplicado, colaborador en el teatro formal y escolar. De plurales amistades y compañerismo, me distinguió con su aprecio invariable. Desempeñó cargos públicos de su ramo en el Estado.
   
Edgar Pierri Doering, de ascendencia extranjera, pero un chapín hecho y derecho. Jovial, bromista sempiterno, de respuesta en la punta de la lengua; juguetón reconocido aquí y allá. Una especie de trotamundos. Sus contemporáneos en general le endilgaron sin mala intención el remoquete de Pelón Pierri: jugador de canicas y restantes pasatiempos de la época imperante.

En confianza aludo al sobrenombre de Cutuntingo, siendo su apelativo Rubén Rivera; empero ganó espacios el impuesto por su abuelo querendón don José Ramírez Vargas, cuyo hermano militar fue ayudante de Barrios en la batalla de Chalchuapa. Por enseñarles a bailar, lo tomaba de los brazos y amenizaba con el sonsonete de Cutuntingo que perduró hasta su desenlace.

 Byron Hernández Guzmán, alumno consecuente los tres últimos grados de primaria. Dejó recuerdos en la impronta, primero, discípulo inquieto, excelente colaborador, “tormento de las patojas de la misma aula”  sin salirse de las sendas correctas. Habilidoso y consecuente amigo posteriormente. Mi sentido pésame a su familia y las debidas condolencias como cristiana conformidad.

En mi condición de jubilado del Estado pasan unos y oros pensamientos se quedan de mis servicios sociales, magisteriales, culturales; también supervisor de Educación Media finalmente. Actividades en beneficios del terruño inolvidable, fincado en lo mejor de mis nostalgias recurrentes.