Del 2010 al 2012, en promedio, 215 mil niños desertaron de las escuelas,
En el 2012 se inscribieron 62 mil alumnos menos que en el 2011,
Si se toma en cuenta cuántos alumnos entran a primaria y cuántos llegan a diversificado, solo el 14.23% lo ha logrado en el periodo 2010-2012
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Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), actualmente hay 15 millones de habitantes en el país y el 51 por ciento es menor de edad -niñas, niños y adolescentes. La situación es compleja, pues un buen segmento de esta población estudia, pero debe abandonar la escuela por razones económicas, otros trabajan para procurar el bienestar económico propio o de su núcleo familiar y ante la falta de oportunidades muchos son cooptados por delincuentes o terminan recluidos en un centro correccional. Con todas las desavenencias, ¿es posible determinar un futuro distinto cuando el Estado invierte Q5.10 diarios en este sector y la corrupción campea en el Estado?
Según un análisis del Presupuesto General del Estado de Guatemala aprobado para 2013, del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI) y del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Estado invierte diariamente Q5.10 por cada niña, niño y adolescente, lo cual debería alcanzar para satisfacer las necesidades en salud, educación, nutrición, dotación de agua potable y otros servicios básicos para garantizar sus derechos.
Esto no representó un cambio en comparación con 2012 y es apenas superior en 0.2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en comparación a 2011.
“Las cifras obtenidas muestran un deterioro en la asignación para este segmento poblacional, ya que los recursos destinados a la niñez y adolescencia se incrementan en menor proporción al resto de sectores. Garantizar los derechos de los niños y las niñas, y de la sociedad en su conjunto requiere una política fiscal diferente, con la capacidad para orientar los recursos hacia las prioridades sociales, de garantizar su suficiencia, así como los mecanismos de transparencia y calidad para un gasto adecuado”, refiere el análisis.
La tendencia de las cifras y estadísticas del informe muestra todo lo contrario a lo que debería ocurrir. Al respecto, José Roberto Luna, especialista en Juventud, Educación y Masculinidades de UNFPA, opina que los países deberían invertir para que su juventud tenga acceso a la educación, salud y posteriormente obtenga un empleo y así en los próximos años sea altamente productiva, con crecimiento y capacidad para salir adelante; sin embargo, si no existe inversión ni atención, no habrá cambios sustanciales.
“¿Qué pasa si no se invierte en la población joven? Simple y sencillamente va a ser población que va a necesitar que se le dé recursos después, va a necesitar transferencias, bonos, cualquier cantidad de programas sociales para tratar de restablecer o equiparar sus condiciones”, explica el profesional.
Luna dice que a los países con población altamente joven se les abre una ventana de oportunidad si se sabe aprovechar. A eso se le llama bono demográfico. “Este tiempo llamado así, bono demográfico, es un tiempo en que los países deberíamos estar invirtiendo en los jóvenes para que tengan acceso a educación, a salud y que posteriormente tengan acceso a empleo, porque si a este porcentaje se le llega a dar oportunidades, en los próximos años vamos a tener un país altamente productivo”, explica.
DESERCIÓN ESCOLAR Y DIVERSIFICADO
De acuerdo con un análisis realizado por Walter Menchú, del área de Educación, del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), en 2012, a nivel república fueron inscritos en nivel primario 2 millones 556 mil 314 estudiantes; de esa cantidad, 126 mil 395 desertaron de la educación.
En secundaria se matricularon 746 mil 516 y abandonaron los estudios 51 mil 456. A nivel diversificado, fueron inscritos 393 mil 043; de ellos dejaron la educación académica 13 mil 424. En 2012 se inscribieron 62 mil 691 alumnos menos. Este año desertaron 5.17% de alumnos.
En 2011, 2 millones 644,683 personas fueron inscritas en primaria y 126 mil 073 dejaron los estudios; en secundaria, 740 mil 877 y 38 mil 469 abandonaron los estudios. Mientras que en diversificado, 373 mil 004 se inscribieron inicialmente y 17 mil 219 dejaron su carrera. En 2011, se inscribieron 22 mil 761 alumnos más. En este año desertaron 4.83% de alumnos.
En 2010, 2 millones 653,483 ingresaron a nivel primaria y 159 mil dejaron de prepararse académicamente. En básico, fueron inscritos 730 mil 923 y 72 mil 226 desertaron. En diversificado, 351 mil 397 fueron inscritos y 42 mil 002 abandonaron la educación. Este año desertaron 7.31% de alumnos.
El estudio explica que de 2010 a 2012 los departamentos donde más se concentra la deserción escolar en los tres niveles –primaria, secundaria y diversificado– son Guatemala, Huehuetenango, Alta Verapaz, San Marcos y Petén.
Es importante resaltarle al lector que las personas que hoy están en diversificado, ingresaron a primaria hace muchos años, pero una constante que se ha mantenido es que si comparamos el número de personas que ingresan a primaria y están en diversificado el mismo año, podríamos concluir que solo el 14.23% de los alumnos, en promedio y en base a datos de 2010-2012, alcanzan diversificado.
En base a los 2 millones 556,314 que se inscribieron en 2012, solo 15.37%, es decir, 393,043 alumnos estaban en diversificado. Para 2011, el porcentaje fue de 14.10% y para 2010, fue 13.24%. En los últimos años ha aumentado la cantidad de alumnos en diversificado.
NIÑEZ Y JUVENTUD TRABAJADORA
La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) realizada en 2006 por el Ministerio de Trabajo y Previsión Social, así como por el Instituto Nacional de Estadística (INE), indicaba que en Guatemala había aproximadamente 966 mil 361 niñas, niños y adolescentes que llevaban a cabo una actividad económica.
La cifra era en cierta medida superior en comparación con la medición realizada en 2000; entonces había 937 mil 530 menores de 18 años en las mismas condiciones.
“Esta diferencia radica principalmente en el hecho de que la población ha crecido y que las proporciones de Niñas, Niños y Adolescentes (NNA) económicamente activos se ha mantenido”, explicaba.
Según se dio a conocer, en los próximos días se presentará el informe más reciente con datos actualizados hasta 2011, aunque aparentemente las condiciones de la niñez y juventud trabajadora no han cambiado de forma significativa.
El informe de 2006 detalla que en seis años el número de niños que laboran en Guatemala ha disminuido en un 2 por ciento en términos relativos, con base en la población de NNA menores de 18 años y mayores de 5 años; sin embargo, en términos absolutos ha aumentado 28 mil 831 personas, lo que indica que hay un aumento de un 3.0 por ciento en el número de trabajadores infantiles entre una medición y otra.
Las actividades económicas a las que se dedicaba el sector NNA trabajador, según el informe, eran agricultura, ganadería, caza y pesca en un 55.5 por ciento; comercio, hoteles y restaurantes, 20.1 por ciento; industrias manufactureras, 12.1 por ciento; servicios comunales, sociales y personales, 6.2; construcción, 4.8 por ciento.
Algunos departamentos donde el CIEN ha identificado mayor deserción escolar coinciden con la distribución de los NNA trabajadores; estos lugares son San Marcos, Guatemala, Huehuetenango, Quiché y Quetzaltenango.
La información de 2006 también describía que un total de 657.053 menores de edad eran de género masculino, mientras que 309.308 eran niñas.
El análisis agregaba que un 53 por ciento de los NNA económicamente activos asistían a la escuela, pero esa tendencia disminuía conforme aumentaba la edad.
“Esto puede ser debido a que conforme los NNA van creciendo les es más difícil trabajar y estudiar al mismo tiempo y optan por continuar con el trabajo e ir abandonando el estudio. No cabe duda que la tarea de llevar nuevamente a un adolescente a la escuela a estudiar es muy difícil; no obstante, las políticas deben hacer un esfuerzo para combinar el trabajo con la educación de los jóvenes, si es que del todo no pueden dedicarse a estudiar”, refería.
DETENIDOS
Una de las situaciones más preocupantes en la actualidad es el involucramiento de menores de edad en hechos ilícitos, dado que muchos de ellos carecen de oportunidades de estudio y trabajo.
Enrique Leal, subsecretario de Reinserción y Resocialización de Adolescentes en Conflicto con la Ley Penal, de la Secretaría de Bienestar Social (SBS), explica que las estadísticas indican que la mayoría de jóvenes en conflicto con la ley son de escasos recursos y con poca escolaridad.
“En base a nuestras estadísticas, el común denominador refleja que el 90 por ciento de nuestra población privada de libertad pertenece a un sector social de escasos recursos, el nivel educativo basado en esa realidad es de similares consecuencias, no hay ningún estudio que asocie que los adolescentes privados de libertad sean instrumentalizados por el crimen organizado basados en esos indicadores que menciono, sin embargo, es evidente, que la vulnerabilidad basada en esa realidad es un detonante que los hace presa fácil de crimen organizado”, dice el profesional.
Estadísticas de la SBS, refieren que los jóvenes detenidos bajo su resguardo oscilan entre los 13 a los 23 años.
En 2013, se reportaban 808 adolescentes y algunos mayores detenidos. En 2012 la cifra concluyó con 746.
En el tema de educación, este año se implementó la carrera universitaria para la juventud detenida, al menos 17 muchachos cursan este nivel académico; 80 el diversificado; 262 nivel básico y la mayoría, 236, primaria.
En 2012, 155 terminaron la secundaria y 225 primaria. En 2011, 145 concluyeron el ciclo básico y 429 primaria. En 2010, 132 jóvenes concluyeron el nivel básico y 164 la educación primaria.
Los delitos más recurrentes dentro de este segmento son violación, homicidio, asesinato y extorsión.
OPERATIVIZAR POLÍTICAS
El representante de UNFPA concluyó en que el Estado ha avanzado en algunos aspectos en el tema de niñez y juventud; pero es necesario implementar las políticas existentes a favor de este grupo.
“El Estado ha dado pasos, hay que reconocer que Guatemala tiene una Política de Juventud que instaló el gabinete específico de juventud, lo más importante es operativizar e implementar esta política, y garantizar que realmente existan mecanismos para dar un seguimiento específico, porque tampoco vamos a decir que no se está haciendo nada, hay acciones del Ministerio de Educación que van en buena parte encaminadas hacia las niñas, los niños, los adolescentes y los jóvenes”, dijo.
Según el entrevistado, para implementar dicha política es necesario tener una visión clara para llevar a cabo las acciones, que deben ir orientadas a la inversión.
“Las niñas, los niños, los adolescentes y los jóvenes deben estar al centro del desarrollo del país, deben ser población prioritaria en todos los pactos que este Gobierno ha decidido, con una mirada estratégica y protectiva, de que la inversión va a determinar el país que vamos a tener en los próximos años”, concluyó.
José Roberto Luna,
UNFPA