El ministro de electricidad de Yemen dijo ayer que aseguró la libertad de seis trabajadores de la ONU que fueron secuestrados por milicias tribales.
Salé Someh, de la región en la que fueron secuestrados los trabajadores, dijo que estaba transportando a los rehenes a Saná, la capital, desde donde regresarán a la ONU.
Milicianos de la provincia de al-Mahweet secuestraron a los seis el martes, esperando usarlos como piezas de negociación con el gobierno para conseguir el excarcelamiento de miembros de su tribu. Los rehenes eran una iraquí, una palestina, un colombiano, un alemán y dos hombres yemeníes.
Someh encabezó un grupo de prominentes líderes locales para negociar la libertad de los rehenes. Le dijo ayer que los secuestradores les dejaron en libertad sin recibir dinero ni garantías del gobierno de que sus compañeros serían excarcelados.
Un funcionario de la ONU en Saná dijo que la organización esperaba confirmación de la libertad de sus trabajadores. El vocero habló bajo la condición reglamentaria de anonimato.
La situación de seguridad en Yemen ha empeorado gravemente durante la sublevación de un año contra el presidente Alí Abdalá Salé. Salé viajó a Estados Unidos para someterse a tratamiento por las heridas que sufrió al estallar una bomba en su palacio el año pasado.
El vicepresidente Abed Rabbo Mansour Hadi casi seguramente será confirmado como nuevo líder en los comicios presidenciales del 21 de febrero. Bajo un plan de paz auspiciado por los poderosos vecinos yemeníes en el Golfo y respaldado por Estados Unidos, Hadi es el único candidato.