No era necesario ser adivino para saber que a partir del lunes 14 de enero el tránsito de vehículos de la ciudad capital se volvería a convertir en un descalabro. Fue muy corto el período en que nos sentimos como si habiendo entrado en el «túnel del tiempo», habíamos retrocedido 25 años. No creo haya sido solo percepción mía, pero la gente volvió a ser cortés, respetó la luz roja de los semáforos y hasta en los sitios de mayor velocidad permitida dejaron de irse encima del vehículo que tenían enfrente. Pero el cambio de autoridades, el fin de las vacaciones, inicio de clases y la reactivación de todo el andamiaje que conforma nuestra economía nacional provocó que estemos en las mismas de siempre.
Aunque no todos los buses escolares fueron revisados por las autoridades, sin excepción alguna se pusieron a funcionar, a detenerse, a subir y bajar pasaje y hacer cuánta barrabasada se le ocurra a sus pilotos a quienes en su gran mayoría les hace falta hasta la más elemental educación para una conducción segura. En el Periférico, si bien es cierto que Su Muni cambió y puso más señales indicativas del límite de velocidad 70 kph, a mis paisanos les «vino del norte». Las lindas mamitas y los nervios papitos por el estilo, les sigue importando un pito que el vecino tenga tanta prisa y necesidades como ellos. Siguen deteniéndose en donde sea, las crías se bajan del lado peligroso y si a usted no le gusta ¡aguántese!. No le queda otra.
Es por ello que vuelvo a insistir en la urgencia, prioridad e importancia, como cosa de vida o muerte EDUCAR a nuestra población conductora de vehículos. No es posible que por un irresponsable piloto de tráiler por no revisar su vehículo antes de encaramarse en él provoque un accidente y por ello, obstruya la vía provocando aquellos tascos de una o más horas de duración. A la mamita también, porque si bien es cierto que el nene tiene que llegar a tiempo a sus clases, no por ello debe manejar como loca. Y al otro nene que le compraron su carrito porque estudiará en la U, hay que enseñarle que no es el dueño del mundo y que el timón en sus manos puede ser arma homicida y hasta suicida.
Más de alguno pensará que este tema es de menor importancia y que mejor sería empezar a criticar a Colom o a los diputados para detener sus aviesas intenciones por aumentar sus ingresos. Tienen derecho a pensarlo, pero a quienes así lo hagan, les suplico tomar en cuenta que cada día hay más accidentes porque las autoridades responsables de mejorar el tránsito de vehículos en la capital y en todo el país, no cumplen con sus deberes y obligaciones de educar a la población y porque también, nosotros somos los primeros en proporcionarlos con el incumplimiento de la ley, como por actos y condiciones peligrosas.