Las constantes alzas en los precios del petróleo unido a la desaceleración de la economía de Estados Unidos han puesto en jaque el crecimiento económico de Guatemala, advirtió hoy la presidenta del Banco Central, María de Bonilla.
A esos factores se une la posible disminución del flujo de remesas para el próximo año, debido a deportaciones masivas de guatemaltecos, especialmente en Estados Unidos, que ya alcanzan los 20.700 en los 11 meses de 2007.
Para este año están previstos unos 4.200 millones de dólares en remesas, por lo que el impacto sería dramático pues es uno de los principales generadores de divisas.
En 2005 los guatemaltecos en el extranjero enviaron unos 2.992,82 millones de dólares, mientras que el año pasado, el rubro alcanzó los 3.609,81 millones.
Otro factor es el continuo aumento en el precio del trigo y del maíz, básicos en la alimentación ciudadana y que son usados en la producción de etanol en varios países, precisó la funcionaria.
De acuerdo con De Bonilla, el alza del petróleo repercutirá en casi toda la economía guatemalteca porque una de las secuelas inmediatas es el aumento en el precio del transporte.
Ante ese panorama, adelantó que la institución analiza una nueva propuesta de política monetaria para 2008 y 2009, en la que se establecerán nuevas metas para el crecimiento económico del país y la inflación.
El país podría registrar este año un crecimiento de 5,6% del Producto Interno Bruto (PIB), el más alto de los últimos 11 años.
Sin embargo, la meta inflacionaria (entre 4% y 6% para 2007) cerrará negativamente, pues en octubre pasado se ubicó en 7,72%.
De Bonilla subrayó que los efectos negativos en Estados Unidos repercuten en esta nación debido a que más del 50% del total de exportaciones van a ese mercado.