En impasse la propuesta de diálogo de Evo Morales


Evo Morales, presidente de Bolivia, superó el fin de semana un referendo revocatorio, pero aún enfrenta el divisionismo con ciertas provincias del paí­s.

Cinco prefectos opositores bolivianos reunidos en la ciudad de Santa Cruz (este) deciden hoy si aceptan o no una invitación hecha ayer por el presidente Evo Morales para un diálogo que zanje la crisis polí­tica del paí­s.


Los prefectos (gobernadores) Rubén Costas (Santa Cruz), Mario Cossí­o (Tarija), Ernesto Suárez (Beni) y Leopoldo Fernández (Pando), ratificados en el referendo del domingo, y la indí­gena quechua Savina Cuéllar (Chuquisaca) -que no debió someterse a la consulta por haber sido recientemente elegida- evalúan la propuesta.

«Vamos a hacer una evaluación conjunta del escenario polí­tico y de cómo vamos a luchar por recuperar nuestros legí­timos recursos económicos», afirmó Fernández, el prefecto de Pando y veterano dirigente de derecha, al momento de ingresar a la reunión con sus pares opositores.

Las cinco regiones -que impulsan la formación de gobiernos autónomos y son la más fuerte oposición al presidente Morales- consideran cuestión de estado la recuperación de 166 millones de dólares de fondos públicos regionales que el gobierno destina para pagar una bonificación anual de 337 dólares a los ancianos mayores de 60 años.

El poderoso prefecto Costas, antes de conocer la invitación presidencial y cuando el diálogo aún se perfila como una quimera, señaló que para un acuerdo con el gobierno «debe haber la devolución de los recursos del IDH (impuesto a los hidrocarburos) y el reconocimiento al proceso de gobiernos de autonomí­as».

Las autonomí­as son la otra demanda considerada como irrenunciable, pues Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija aprobaron entre mayo y junio sus estatutos de gobiernos descentralizados, en sendos referendos populares, mientras que Chuquisaca se encuentra en campaña para ir por la misma ruta, aunque el presidente Morales las califica de secesionistas.

Un diálogo, como posibilidad inmediata, aún divide a los prefectos rebeldes, porque mientras el de Santa Cruz cree que la invitación es un ardid polí­tico para debilitarlos, los de Tarija, Pando y Chuquisaca -donde el gobernante de origen indí­gena ganó en la consulta- no se cierran a conversar con el oficialismo.

La invitación, comunicada anoche por el poderoso ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, «es una acción deleznable», dijo Carlos Dabdoub, jerarca de la prefectura de Santa Cruz.

«Debe haber un diálogo sin restricciones ni exclusiones, pero sobre todo con mucha voluntad y sinceridad», opinó por su lado el prefecto Cossí­o, quien ganó en el referendo su región Tarija con 58% de los votos.

Para el gobierno de Morales, que se regodea con su triunfo con más del 67% de los votos a nivel nacional, es importante que no haya condiciones previas al encuentro, según dijo en las últimas horas el ministro de la Presidencia Quintana.

La necesidad de diálogo fue planteada en los últimos dí­as por la OEA, EEUU, paí­ses de la región y la Iglesia Católica, tras conocerse la victoria en las urnas del presidente y de los prefectos opositores, con visiones contrapuestas sobre el tipo de paí­s que se quiere a futuro: el primero que impulsa un modelo estatista e indigenista y los segundos que lo rechazan.