Grecia Aguilera
Edward Kennedy Ellington, llamado por sus admiradores El Duke, es una de las leyendas más importantes en la historia de la música. Compositor de altísima calidad y profunda influencia, nació en Washington D.C., Estados Unidos, el 29 de abril de 1899, murió en la ciudad de Nueva York el 24 de mayo de 1974. El instrumento musical del gran maestro era su orquesta: juntos Duke Ellington y su orquesta, conformaron un verdadero organismo musical.
En mi espacio radial «Tribuna del Jazz», el cual se transmite los días sábados a las seis de la tarde a través de Radio Faro Cultural, en 104.5 F.M., y en el cual me presento al público con el nombre artístico de Samantha Terry, he difundido la obra musical del maestro Duke Ellington, talento creador de composiciones esenciales, donde resaltan las personalidades artísticas de todos y cada uno de los miembros de su orquesta, haciéndolos pasar al frente del escenario para que pudieran expresar, por medio de sus instrumentos, las diversas percepciones, ideas o sentimientos del ser humano.
Entre las obras más importantes del maestro Duke Ellington se encuentra la suite Afro-Eurasian Eclipse, Eclipse Afro-Eurasiano o Eurásico, es decir eclipse entre ífrica, Europa y Asia, obra que fue grabada en la ciudad de Nueva York en el mes de febrero de 1971 y que está dividida en ocho partes tituladas así: Chinoiserie, la danza que abre la suite; Didjeridoo, instrumento australiano de sonidos muy graves; Afrique, danza en la que el maestro Ellington representa musicalmente a un continente de tambores; Acht O’clock Rock, el rock de las ocho en punto; Gong, instrumento metálico de origen oriental; Tang, en la que sobresale un ensamble de instrumentos de viento; True, se distingue por un frenético solo del famoso saxofonista Paul Gonsalves; y la última danza, Hard Way, en la que ejecuta el saxofón Norris Turney, en un homenaje al saxofonista lírico Johnny Hodges. En esta magistral suite, el maestro Duke describe la necesidad de libertad que anida en la humanidad, esencia que me inspiró a componer el siguiente poema, interpretación personal de su obra:
LIBERTAD
I
Las cadenas
aceleran el pulso
de un ciclo
cual giroscopio
rompe
en segundos indescriptibles
el nacimiento de seres inmersos
en una rigurosa danza.
II
El sonido de selvas eternas
irriga la mente
y el saxofón barítono
de Harry Carney
invade murallas
de raíces aéreas
en una abandonada ciudad.
III
En el punto central
de un Sahara sin camino
sin señales, sin dominio
arrodillados y sangrantes
pueblos encadenados
casi ciegos
sin agua, sin vida, sin Dios…
Hila el tiempo
el sonido universal
fragua
en los tambores ancestrales
y lleva hacia
los cuatro puntos cardinales
-Norte, Sur, Este, Oeste-
su desesperado grito
de libertad.
IV
Ciudad moderna
atada
a un rutinario círculo
a una maquinaria
inmersa en engranajes corroídos
medidora del tiempo
inmensurable.
Ciudades perdidas
en el arte vano y pagano
de la superficialidad
clamando en secreto
y ansiosamente la verdad.
V
Del mágico Oriente
llegan sonidos
lejanos sonidos
sagrados y sutiles
paganos y poderosos
brotados de solemnes
campanas
de imponentes Gongs
clamando al emperador
invocando al viento
libertad.
VI
La penumbra
Invade la selva.
En el momento de la plegaria
llega un suave silbido
el silbido se vuelve sollozo
el sollozo se convierte en canto
el canto es un himno
constante y ensordecedor
como el golpear de cadenas
como el caminar sin dejar huellas
sin saber hacia donde se llega.
VII
Libertad
enterrada tras muros
encerrada en murallas
clavada de alambre espigado
libertad
amarrada injustamente
a la carne doliente
de seres atormentados.
VIII
Crónicas de seres
atormentados en masas
martirizados, torturados
pidiendo, implorando, llegando
iniciando una ruta
hacia la libertad.