“En esto estamos todos juntos”


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Esas fueron las palabras del expresidente Bill Clinton en un evento el día de ayer en la Florida, al que pude asistir y en el que habría participado el presidente Barack Obama si el mortífero huracán Sandy no hubiera avanzado tan rápido amenazando a los estadounidenses de la costa este. Por cierto, es una pena lo que está sucediendo, pero ojalá algún día en Guatemala veamos esa capacidad de reacción ante los fenómenos que siempre dañan a la misma gente por los mismos problemas.

Pedro Pablo Marroquín Pérez
pmarroquin@lahora.com.gt


El titular de esta columna resume lo que los demócratas piensan que debería ser el modelo económico de la potencia mundial, mientras que los republicanos son más de la opinión que la economía de gota a gota (trickle down economics) permite que los que más tienen salpiquen a los que menos tienen con toda la riqueza que puedan crear.

A los demócratas por tanto, uno de los términos usados en su contra en tono peyorativo es que son socialistas, extremo que no comparto porque creo que no es socialismo el pretender que el capitalismo pueda tener una visión social que procure que más tengan oportunidades. Estoy participando en un programa del Centro Internacional de Prensa para vivir más de cerca y a fondo las elecciones estadounidenses, auspiciado por el Centro de Prensa Extranjera del Departamento de Estado y dentro de los 50 periodistas de 46 países, siempre surge la pregunta de por quién se inclina uno.

Mi respuesta es sencilla: Soy de un país en donde más de la mitad de su gente es pobre, mal educada y mal formada porque nuestros políticos, ante nuestra pasividad, no han decidido invertir en la educación de nuestra gente, en salud preventiva con costos eficientes, en la seguridad, la justicia y en la generación de políticas económicas por medio de la cual nuestra gente pueda tener más oportunidades.

Soy una persona que trabajo bastante duro para ganar el pan que todos los días se come mi familia y gracias a Dios no me puedo quejar, me gusta darme algunos gustos y mi sueño es que mis hijos se puedan educar para tener las mismas oportunidades que a mí y a mis hermanos nos han dado mis padres y el país.

No me acostumbro a muchas cosas que suceden en Guatemala y no estoy de acuerdo con aquellos que dicen que los que no trabajan es porque no quieren. Primero, los migrantes son el mejor ejemplo de que esa generalización es una de las mentiras más grandes del extremismo ideológico y segundo, si fuera tan fácil, muchos de los que sostienen ese criterio no deberían conformarse con ganar miles. Si al fin y al cabo uno puede labrar su propia fortuna, sería mejor que en lugar de generar y ganar miles, pasaran a hacerlo por millones. Verán que aunque se puede, no es de soplar y hacer botellas.

Creo que Guatemala necesita que hagamos de nuestra sociedad una en la que todos demos nuestro 100% para salir adelante. Debemos lidiar con los políticos que son un obstáculo, pero antes de ellos estamos nosotros, los ciudadanos, que debemos darnos cuenta que en la medida que menos de la gente nuestra tenga acceso a temas elementales y básicos, el futuro de nuestro país seguirá condenado al fracaso.

He dicho y sostengo que los impuestos que nos cobran no son el mal, pero sí lo es que se los roben porque entonces ello priva de oportunidades a todos y se convierten en una justificación moral para no pagarlos o pagarlos mal, por ejemplo, cuando en realidad debería ser la mejor herramienta para dar un golpe sobre la mesa y empezar a cambiar la forma en que hacemos las cosas en el país y ahí, sí entran nuestros gloriosos políticos.

Insisto y reitero que el hecho que más guatemaltecos tengan acceso a preparación y oportunidades, no es solo un tema moral sino uno económico del que nos tenemos que preocupar aquellos que queremos a nuestro país para que de esa manera, podamos trabajar de la mano con amigos y no tan amigos, luchando para establecer acuerdos mínimos y reglas claras que nos lleven a ese camino.