En el limbo


Si alguna duda habí­a de la inutilidad de la OEA, ayer quedó en claro el limitado alcance de su influencia porque en Honduras simple y sencillamente mandaron por un tubo al señor Insulza y antes de que la Organización disponga la exclusión de ese paí­s, el gobierno de facto surgido del golpe que expulsó a Manuel Zelaya dispuso darse de baja.


No se puede analizar el problema de manera simplista porque las aristas son complejas y eso es lo que la gestión de Insulza no tomó en cuenta. De la misma manera en que no cabe la menor duda de que los militares al expulsar del paí­s al Presidente dieron un golpe de Estado y rompieron el orden constitucional, porque nada en la Constitución los facultaba para expatriar al gobernante, las instituciones nacionales habí­an seguido un proceso enmarcado en la ley fundamental para llamar al orden al presidente Zelaya que estaba desafiando la legalidad con su insistencia de avanzar hacia una consulta popular para reformar la Constitución especí­ficamente en el tema de la reelección.

Imposible defender ni justificar la acción militar, pero tampoco se puede justificar el empecinamiento de Zelaya al desafiar a todas las instituciones en su afán por violentar el orden constitucional que contiene regulaciones pétreas respecto al tema de la reelección y la alternabilidad en el ejercicio del poder. Y eso es lo que genera un laberinto tremendo del que no se puede salir de manera simplista, porque por un lado es obvio que el proceso judicial contra Zelaya tendrá que seguir su curso, pero la presidencia surgida de la expatriación del gobernante Zelaya es espuria.

Ocurre algo como lo que vivimos los guatemaltecos tras el serranazo, cuando se produjo un limbo polí­tico y a falta de salidas enmarcadas en la norma constitucional, se procedió con tino y criterio polí­tico para superar el estancamiento. De todos modos el orden legal habí­a sido roto por Serrano, y a los magistrados de la CC se les ocurrió una salida que abrió el camino para retornar a la legalidad.

Algo así­ tendrá que suceder en Honduras y sin duda que hará falta buena voluntad y talento para lograr el resultado. La OEA está comprometida con Zelaya y por lo tanto maniatada para buscar salidas y su gestión ahonda la crisis en vez de ayudar. La ligazón con los gobiernos rompe la capacidad de actuar a favor de los Estados y eso está demostrado.

Los hondureños pueden buscar una salida que posiblemente signifique que ni Micheletti ni Zelaya ocupen la Presidencia. Para fortuna de ese paí­s las elecciones están a la vuelta de la esquina y allí­ puede estar la clave.