En duda suerte de embajadora


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La embajadora del presidente Barack Obama en El Salvador podrí­a regresar a casa a finales de año por viejos e infundados rumores de que su novio fue un espí­a cubano y por una opinión sobre los derechos de los homosexuales que escandalizó a los conservadores y que podrí­an ser su perdición.

Por DONNA CASSATA WASHINGTON / Agencia AP

Mari Carmen Aponte ha sido embajadora en El Salvador desde septiembre de 2010. Enfrentando la oposición republicana a su nominación, Obama la nombró como embajadora provisional. Pero su periodo está a punto de terminar y los legisladores republicanos se resisten a los esfuerzos del gobierno para asegurar su confirmación en el Senado.

La oposición parte de las dudas sobre la relación hace décadas entre Aponte y Roberto Tamayo, un cubano-estadounidense que tuvo lazos con la inteligencia cubana en el régimen de Fidel Castro y que hace 13 años frustró su nominación para ser embajadora en República Dominicana durante el gobierno del presidente Bill Clinton.

La semana pasada, el Comité de Relaciones Exteriores del Senado aprobó su nominación con una votación de 10 a favor y nueve en contra. Pero su destino ante el pleno de la Cámara Alta es incierto en los últimos dí­as de la sesión legislativa.

«Parece improbable que todos esos republicanos vayan a cambiar su forma de pensar», dijo el senador republicano Jim DeMint. En tanto, el presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, John Kerry, insistió en que Aponte ha hecho «un sólido trabajo en su capacidad como embajadora».

El Grupo Hispano del Congreso planea dar el martes una conferencia de prensa para impulsar su nominación. Aponte es una puertorriqueña que estuvo en la junta del Consejo Nacional de la Raza, un grupo de defensa de los hispanos.

Otro motivo de enojo es por la opinión que la diplomática escribió el 28 de junio en La Prensa Gráfica, un diario salvadoreño. En un artí­culo titulado «Por la eliminación de los prejuicios donde quiera que existan», Aponte escribió que «nadie deberí­a ser sujeto de agresiones en razón de quién es o a quién ama. La homofobia y la hostilidad brutal que acarrean suelen basarse en la falta de comprensión sobre lo que verdaderamente significa ser homosexual o transgénero. Para evitar las percepciones negativas, debemos trabajar en conjunto, con educación y apoyo a quienes se enfrentan a los que promueven el odio».

Pero 57% de la población en El Salvador es católica y varias familias y grupos religiosos escribieron a los legisladores en Estados Unidos para criticar a Aponte por «abusar de su estatus diplomático mostrando un claro desdén a nuestros valores e identidad cultural». Ellos sugirieron a los congresistas a oponerse a su confirmación y a ser removida del cargo.