Paloma, el tercer huracán que azotó Cuba en dos meses, afectó a miles de viviendas y dejó algunos daños en la agricultura, lo que complicó aún más la situación que enfrenta la isla por las pérdidas de 9 mil millones de dólares dejados por los ciclones Ike y Gustav.

El presidente Raúl Castro, al recorrer ayer las zonas mas afectadas, transmitió a los damnificados «el mensaje de aliento» de su hermano, el líder Fidel Castro, informó el telediario local.
Paloma «será otro duro golpe para la economía pero tenemos que aceptarlo e inmediatamente reponernos», dijo el número dos de Cuba, José Ramón Machado, al recorrer las zonas que se vieron afectadas en el oriente de la isla, poco antes de disolverse el domingo.
El huracán golpeó la costa sudeste cubana en la noche del sábado como huracán categoría tres (de cinco) con vientos sostenidos de 200 km/h, fuertes lluvias, marejadas y penetraciones marinas por surgencia (elevación del nivel de las aguas).
En Santa Cruz del Sur, un poblado pesquero en la provincia de Camagí¼ey, el mar entró 1,5 kilómetros y junto a los vientos dañaron 4 mil viviendas, mientras que en el caserío el Guayabal, 35 km al este, en Las Tunas, el mar penetró 700 metros, destruyó 110 de las 273 viviendas del lugar y dañó otras 127.
«Los efectos del huracán Paloma no pueden subvalorarse, además de las pérdidas directas sufridas por las familias y las actividades estatales, deben contarse los importantes gastos realizados en la evacuación y resguardo de las personas», señaló el diario oficial Granma
Informó que 1.200 mil personas fueron evacuadas, 220 mil de ellas en albergues estatales, en cuyo traslado se emplearon 4 mil ómnibus y camiones, cerca de 13 trenes, lo cual evitó pérdidas humanas.
Pero «los daños que nos deja el huracán Paloma habrá que añadirlos en la abultada cuenta», de los huracanes anteriores, dijo el semanario Trabajadores en referencia a Ike y Gustav, que destruyeron medio millón de viviendas, dañaron cientos de kilómetros de tendido eléctrico y telefónico, así como escuelas, hospitales y fábricas.
Los daños en la agricultura también se suman a las miles de hectáreas castigadas por los dos huracanes anteriores, que provocaron un desabastecimiento del 80% en los mercados agrícolas, así como un brusco aumento de las importaciones de comestibles, que llegarán a la cifra récord de 2.500 millones de dólares.
En diciembre, las autoridades hicieron una proyección de crecimiento del Producto Interno Bruto de 8% en 2008, pero tras los dos primeros huracanes, el vicepresidente Carlos Lage señaló que será de 4%.
La situación se complica en un contexto de crisis internacional, con altos precios internacionales de los alimentos, y la caída de casi 50% del precio del níquel, principal producto de exportación de Cuba, así como las afectaciones al turismo (cancelaciones y daños a hoteles) que provocan los ciclones.
Numerosos programas de inversión en la isla han sido aplazados para atender las urgencias de la reconstrucción, reparar las viviendas y reponerle a las familias afectadas equipos y útiles del hogar que se llevaron los vientos y las aguas.
«Habrá que trabajar más duro», dijo Granma ayer, «pues sólo así daríamos una respuesta adecuada a las adversas circunstancias actuales», añadió.