En contra de la sequí­a y la hambruna


Campesinos realizaron una marcha la semana pasada, en conmemoración del Dí­a Mundial de la Alimentación. Sin embargo, esta

Campesinos guatemaltecos celebraron el Dí­a Mundial de la Alimentación analizando formas para superar el desastre nutricional que sufren a causa de la peor sequí­a desde 1976, que ha provocado la pérdida de unas 36 mil hectáreas de cultivos de maí­z y frijol.


La escasez de agua y, por tanto, de granos básicos en la dieta guatemalteca, ha causado que unas 90.000 familias campesinas, en su mayorí­a indí­genas, tengan dificultades para llevarse algo a la boca en el paí­s de América Latina con la mayor tasa de desnutrición crónica en niños menores de cinco años (51%).

Al menos 469 personas, incluidos 54 niños, han muerto este año por la falta de alimentos en Guatemala, según datos del Ministerio de Salud, y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estima que en 2010 la crisis alimentaria puede ser peor en el paí­s.

«Esto va a ser muy duro para nosotros, por eso pedimos que las administraciones se coordinen y aúnen esfuerzos», dijo el lí­der campesino Daniel Morales, del municipio de Huité, en Zacapa, uno de los siete departamentos del este del paí­s que conforman el llamado Corredor Seco.

«Sabemos que el agua está a un kilómetro por debajo del nivel del suelo, podrí­a hacerse un embalse y subir el agua con una bomba, así­ las 180 familias de (la aldea de) Santa Cruz no tendrí­an que hacer cola para tomar el agua que durante una hora (cada dí­a) podemos bombear desde Chiquimula», agregó Morales.

Huité, donde la misión de la FAO en Guatemala conmemoró el viernes el Dí­a Mundial de la Alimentación, es el municipio más seco del Corredor Seco. Sus familias campesinas viven en condiciones de extrema pobreza, aunque hay algunas lujosas mansiones con piscinas, que se sospecha que son de narcotraficantes.

La FAO implementó, junto con los gobiernos locales, una serie de proyectos agroforestales, como el de siembra del árbol de madre cacao, con el objetivo de desarrollar un abono natural, de menor costo que el quí­mico, que permita mantener la humedad en el suelo y favorecer los cultivos.

«Ahora en vez de quemar la basura, dejamos que se pudra con el nitrógeno que expulsa la hoja del madre cacao, que brota cuando llega el invierno y así­ nos ahorramos los 25 dólares que cuesta el quintal de abono quí­mico», señaló Santos Felipe Gómez, padre de una familia de siete miembros.

Irónicamente, los expertos dicen que Guatemala posee vastos recursos naturales, pero éstos son mal manejados por el Estado, que además ha ido reduciendo los recursos del Ministerio de Agricultura.

«Guatemala es el único paí­s que no cuenta con (…) una educación no formal de cómo manejar los suelos. Cada vez el presupuesto del ministerio es menor y además, a los grandes finqueros no se les obliga a pagar por la energí­a hidroeléctrica que consumen sus ingenios», explicó Mike Estrada, técnico de un proyecto agroforestal que desarrolla la FAO en la zona.

«Guatemala cuenta con 32 cuencas acuí­feras, es un paí­s rico, pero la mala planificación por parte de (…) los diferentes gobiernos provocó que no exista una polí­tica de protección de suelos», dijo Estrada.

«No se necesitan ayudas asistencialistas, sino enseñar buenas prácticas que se transmitan de campesino a campesino y cuyas consecuencias permanezcan en el tiempo, si no en 20 años vamos a tener que migrar», dijo el alcalde de Huité, Esbin René Guevara.

«Esto va a ser muy duro para nosotros, por eso pedimos que las administraciones se coordinen y aúnen esfuerzos.»

Daniel Morales

Lí­der campesino de Huité

«Guatemala es el único paí­s que no cuenta con (…) una educación no formal de cómo manejar los suelos. Cada vez el presupuesto del ministerio es menor y además, a los grandes finqueros no se les obliga a pagar por la energí­a hidroeléctrica que consumen sus ingenios.»

Mike Estrada

Técnico de la FAO