Los comerciantes venden las tarántulas, fritas con ajo y hierbas, amontonadas en bandejas de madera. De hecho el pueblo de Skuon se encuentra estratégicamente, pues las carreteras que llevan a los templos milenarios de Angkor, Laos y Phnom Penh, pasan por ahí, así que muchos viajeros se detienen a comer tan exóticos insectos.
Cada puesto suele tener un pequeño cubo con tarántulas vivas, para quienes prefieran llevárselas a casa para prepararlas allá, aunque por lo general la manera más popular es freírlas y ponerlas en la mesa recién salidas de la sartén, de forma que en el momento de comerlas estén al máximo de crujientes, explican los camboyanos.