La montaña El Soco, en jurisdicción de cinco municipios de Chimaltenango, se está perdiendo a causa de talas ilícitas, cambio en el uso del suelo, incendios forestales y el incremento en la base de la frontera agrícola.
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Según Yuri Melini, del Centro de Acción Legal Ambiental y Social (Calas), estas prácticas son hechas por grupos locales de madereros, que depredan el sitio con fines comerciales, situación que amenaza a una reserva protectora de manantiales, bosque y vida silvestre, que beneficia a más de 100 mil pobladores.
Recientemente se elaboró un estudio técnico, a cargo de la Facultad de Agronomía de la Universidad de San Carlos de Guatemala, a petición de las cinco municipalidades que conforman una mancomunidad alrededor del cerro: Acatenango, Patzicía, Zaragoza, San Andrés Itzapa y Chimaltenango.
La investigación determinó que en el lugar hay 25 pequeños nacimientos de agua que, montaña abajo, se convierten en riachuelos y luego en ríos, que afluyen el río Guacalate y el río Piscayá, que finalmente se une al río Motagua
Francisco Cárdenas, presidente de la Comisión de Asuntos Municipales del Congreso, dijo que tal contexto los impulsó para crear una iniciativa de ley que reconozca la montaña El Soco como un área protegida, la cual pretenden entregar al pleno antes del 15 de octubre.
«Las municipalidades no tienen los elementos coercitivos para proteger el lugar, por lo que un área protegida tendría el respaldo de la ley para evitar el daño», argumentó el legislador.
Con esta medida se lograría la intervención del Ministerio Público y el Organismo Judicial. También considera que se podrán aplicar la Ley Forestal y el Código Penal por los alcaldes, para proteger el área.
Cárdenas estima que, de aprobarse la iniciativa, se atenderían temas de tratamiento de basura, drenajes y caminos.