En busca de los jóvenes


Danza callejera, poesí­a urbana, rap, hip hop y deportes acuáticos: el panameño Humberto Vélez unió todos estos géneros en un espectáculo «poético-acuático» creado para el parisino Centro Pompidou, el museo más visitado de Francia, cuyo reto ahora es atraer a los jóvenes al arte.


Tras 33 años de haber sido inaugurado, «el desafí­o para el Pompidou es ahora cómo atraer a los adolescentes», declaró a la AFP Mauricio Estrada Múñoz, un comisario del Centro Nacional de Arte y Cultura Georges Pompidou, que abrirá en octubre próximo un espacio dirigido a los jóvenes.

En esa búsqueda, el centro parisino se puso en contacto con Vélez (Panamá, 1965), un artista soñador y nómada que se especializa en trabajar con grupos y comunidades locales (artistas, atletas, músicos, artesanos) en proyectos y «performances» en diferentes paí­ses de América, Europa y Asia.

El panameño propuso al Pompidou algo inédito en instituciones culturales en Francia: salir del recinto del museo y convertir a los jóvenes en protagonistas del arte, explicó Estrada Múñoz, que dirigirá el «Espacio Ado» del Pompidou.

«Querí­a romper con la idea tan arraigada de que el arte está alejado de la gente y que el Pompidou es un castillo de clase, como Versalles», explicó Vélez, que ha presentado sus «performances», filmes e instalaciones en Chile, China, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, España, Panamá, Perú, Rumania, Gran Bretaña y Estados Unidos, entre otros paí­ses.

Estrada Muñoz, un colombiano que ha estudiado arte en universidades de Suiza, admitió que la idea de Vélez provocó algunas reticencias entre responsables del Pompidou, pero que otros abrazaron su proyecto.

El panameño, que hace tres años osó subir a 100 boxeadores a un ring en la Galerí­a Tate de Londres, concibió para el Pompidou una «performance acuático-poética» en una piscina en el rí­o Sena, con jóvenes de Parí­s y de los suburbios pobres.

El espectáculo efí­mero -sólo se presentó el pasado fin de semana en la hermosa piscina Josephine Baker – reunió músicos de rap, bailarines de hip hop, poetas jóvenes, nadadores y clavadistas. Todos ellos jovencitos y ninguno de artista profesional.

«Esta es la primera vez que el solemne Pompidou salió de su recinto y buscó el diálogo con grupos de jóvenes, que muchas veces rechazan el arte por ser elitista», enfatizó Vélez. «Claro que fue un riesgo, pero el arte, si no toma riesgos, no es arte», señaló.

Para este «cabaret acuático», los jóvenes construyeron junto con Vélez un escenario narrativo basado en sus propias experiencias.

Mezclando natación sincronizada, clavados y polo acuático con danza, poesí­a y música, los jóvenes rindieron homenaje a la cantante negra Josephine Baker y a su lucha por la justicia y libertad en Estados Unidos, donde nació en 1906, y en Francia, donde se radicó en los años «30 y donde murió en 1975.

«La Baker» -a quien el escritor Ernest Hemingway calificó de la mujer «más sensacional que alguien jamás vio» – luchó en su paí­s contra la segregación racial y se unió a la resistencia francesa, durante la segunda guerra mundial.

«El tema de la libertad, de ir contracorriente, es candente para los jóvenes, en Francia y en todos los paí­ses. Y para algunos de ellos, el haber sido protagonistas de un acontecimiento artí­stico como éste les hará, creo, ver la vida, la creación y el arte de otra manera», dijo el artista panameño.