En busca de los desaparecidos


Rescatistas chinos remueven escombros a fin de localizar cuerpos soterrados durante el terremoto que afectó el paí­s asiático el pasado lunes.

A pesar de lluvias torrenciales y rutas intransitables, los soldados chinos se afanaban hoy por localizar sobrevivientes entre los edificios reducidos a escombros por el mayor sismo en China en más de treinta años.


El balance oficial del sismo que el lunes sacudió el sudoeste de China es de más de 14 mil muertos y unos 40 mil sepultados y desaparecidos, solamente en la provincia de Sichuan, anunció git la agencia China Nueva.

Li Chengyun, vicegobernador de la provincia, indicó que según cifras todaví­a provisionales, el número de muertos se establecí­a hoy a las dos de la mañana (hora de Guatemala) en 14 mil 463, mientras que 14 mil 51 personas se daban por desaparecidas y 25 mil 788 sepultadas bajo los escombros.

El balance nacional, siempre provisional, dado por el gobierno central en la tarde, era de 14.866 muertos en todas las provincias y regiones afectadas por el sismo de magnitud 7,9.

Las pérdidas humanas no dejan de aumentar a medida que llegan informaciones de las zonas más alejadas.

Según la policí­a militarizada, citada por medios oficiales, numerosas ciudades de los alrededores de Wenchuan, epicentro del sismo, quedaron completamente «arrasadas» por el movimiento telúrico.

«Ya no hay casas en numerosas ciudades y suburbios (del distrito de Wenchuan). Todo ha sido arrasado», afirmó Wang Yi, jefe de la unidad de la policí­a militarizada, citado por un sitio Internet.

«La situación es peor de lo que nos temí­amos», declaró un responsable local que logró llegar al pueblo escalando la montaña en Yingxiu.

Desde un amasijo de cemento y vigas de acero se escuchaban todaví­a gritos. Allí­ habí­a una escuela borrada por la violencia del sismo y en la que sin ninguna herramienta, los vecinos de Yingxiu buscaban entre los escombros, según un relato de la agencia estatal China Nueva.

La mayorí­a de las carreteras fueron destruidas por el temblor o son intransitables por los deslizamientos de tierras, obligando a los socorristas a caminar para llegar a las localidades diseminadas en esta zona montañosa de Sichuan, lo que limita la cantidad de ví­veres y medicamentos que pueden trasladar para los afectados.

Las lluvias torrenciales que cayeron en la región desde ayer, ralentizan el trabajo de los socorristas y el traslado de productos de primera necesidad, además del material de excavación.

Tras un primer intento fallido ayer, el ejército logró que tres helicópteros cargados de ví­veres y medicamentos aterrizaran en la ciudad de Wenchuan, además de un centenar de soldados paracaidistas de élite.

«Dos helicópteros de la región militar de Chengdu (capital de Sichuan), comenzaron a largar ví­veres en Yingxiu», en el distrito de Wenchuan, anunció el general Li Shiming, comandante de la región de Chengdu.

Los canales de televisión chinos difunden sin interrupción imágenes de cuerpos retirados de los escombros, pero también de sobrevivientes, a menudo heridos de gravedad al derrumbarse una escuela, fábricas, hospitales o viviendas.

El primer ministro chino, Wen Jiabao, que supervisa las operaciones desde la ciudad de Dujiangyan, no pudo ocultar su impaciencia ante la lentitud de los trabajos de rescate.

«Debemos hacer todo lo posible para reabrir las carreteras que llevan al epicentro y salvar a los habitantes aislados en las zonas siniestradas», dijo Wen.

«En este momento, tenemos grandes dificultades para llevar adelante las operaciones de rescate», añadió.

Durante una visita al distrito de Beichuan, el jefe de gobierno chino anunció a los sobrevivientes que 100 mil soldados y policí­as armados participaban en la búsqueda y en las tareas de rescate, es decir el doble de la cantidad de soldados movilizados en un primer momento.

Un equipo de 1 mil 300 médicos y enfermeras del ejército, acompañados por soldados, lograron la tarde de ayer llegar a pie hasta el distrito de Wenchuan.

Las autoridades anunciaron el enví­o de otros 50 equipos médicos, que sumarán en total 1 mil 500 hombres procedentes de hospitales militares de Pekí­n, Shanghai y Xian (centro-norte).

Estados Unidos, la Unión Europea, Japón, Australia, Naciones Unidas y el Comité Olí­mpico Internacional (COI), se movilizaron de forma inmediata para proponer ayuda a China, pero el gobierno chino indicó que las condiciones no estaban «maduras» para autorizar la llegada de equipos de socorristas extranjeros.

El sismo del lunes en Sichuan fue el más grave registrado en China desde el de Tangshan, cerca de Pekí­n, en 1976, que dejó 242 mil muertos, según un balance oficial.

Primera lí­nea


Los soldados chinos están en primera lí­nea en las regiones devastadas por el sismo del lunes en el sudoeste, para encontrar sobrevivientes y aportar ayuda a los damnificados, una misión histórica más para el Ejército Popular de Liberación (EPL).

China ha desplegado en total 100 mil policí­as y soldados del Ejército Popular de Liberación, anunció hoy el primer ministro, Wen Jiaobao.

A pie, en camión o en helicóptero, decenas de miles de militares fueron movilizados hacia el norte de la provincia china de Sichuan, arrasada el lunes por un potente sismo (magnitud 7,9), que causó al menos 12 mil muertos, decenas de miles de heridos y miles de personas sepultadas bajo los escombros.

Al igual que cuando las tormentas de nieve del pasado invierno boreal, los soldados del EPL manidos de palas y picos son ahora los héroes en los medios de comunicación.

En cada catástrofe natural, el EPL está en primera lí­nea pues son las únicas ocasiones para movilizar al mayor ejército del mundo que cuenta en sus filas con 2,3 millones de miembros.

Desde fines de los años 70, el ejército chino no conoció otros campos de batalla que ciudades devastadas por sismos, torrentes de lodo, o puertos arrasados por tifones.

En los últimos años, el EPL ha enviado 340 mil soldados en unas 3 mil misiones de rescate que permitieron salvar la vida a 3,4 millones de compatriotas, según datos del gobierno.

Esa cifra no tiene en cuenta al millón de soldados de la policí­a militarizada, que dependen del ministerio de Defensa, que a principios de año desbloquearon las rutas cubiertas de nieve y hielo en las provincias meridionales.

Esas tormentas paralizaron durante semanas la actividad económica del paí­s y bloquearon a millones de chinos justo antes de las vacaciones del Año Nuevo lunar.

Durante semanas, los soldados del pueblo estaban en primera plana de los medios de comunicación y de las televisiones que les dedicaban programas especiales.

Una de las principales misiones del EPL en los últimos años fue su trabajo de rescate durante las terribles crecidas del rí­o Yangtzé en 1998.

Miles de personas murieron en esas inundaciones pero los militares fueron elevados al rango de héroe por haber salvado la vida a millones de compatriotas.

Esas acciones permitieron al EPL recuperar su imagen ante una parte de la población luego de la sangrienta represión del movimiento pro democrático en 1989, pero también una serie de sonados escándalos de corrupción.

A principios de los años 90, oficiales del EPL aprovecharon ampliamente la aceleración de las reformas económicas y el ejército se convirtió en un importante inversor, lejos de su misión primera, es decir proteger a la nación, al Partido Comunista y al pueblo chino.

De ser un ejército muy politizado con Mao, el EPL se profesionalizó y se equipó mejor para las guerras modernas. Sus efectivos fueron reducidos y sus medios no dejan de crecer a medida que China adquiere dimensión en la escena internacional.

El presupuesto de Defensa deberí­a aumentar en 17,6% en 2008, tras años de fuertes alzas de dos cifras.

Pero lo que la opinión pública ve desde hace años, y una vez más, desde el sismo del lunes, son valientes militares en fajina que luchan contra la naturaleza.