El papa Benedicto XVI está reunido desde hoy con todos los obispos de Irlanda para tratar el escándalo de pederastia que ha sacudido a la Iglesia Católica de ese país y que se ha saldado con la renuncia de cuatro prelados.
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Los 24 obispos disponen de siete minutos cada uno para dirigirse al pontífice, en un encuentro extraordinario que se prolongará hasta mañana y que busca restaurar la confianza en una iglesia cuya autoridad se ha visto seriamente erosionada.
Se trata de la primera reunión de un Papa con la totalidad de los miembros de una Conferencia Episcopal para tratar casos de abusos sexuales a menores.
El año pasado, un informe encargado por el gobierno irlandés reveló que la jerarquía eclesiástica y las instituciones católicas ocultaron durante décadas y de forma sistemática miles de casos de pederastia.
El pasado 11 de diciembre, Benedicto XVI se reunió por primera vez con la cúpula de la iglesia en Irlanda para examinar el tema.
Crisis
Entre los prelados que se reúnen con el Papa figura el obispo de Galway, Martin Drennan, quien se ha resistido a dimitir pese a insistentes reclamos para que lo haga.
Hasta ahora, cuatro obispos presentaron su renuncia, y los prelados pidieron públicamente «perdón» a las víctimas y lamentaron haber encubierto los delitos.
Sin embargo, grupos de apoyo a las víctimas exigen compensaciones por parte de la iglesia y que el propio pontífice pida disculpas a los irlandeses.
La concesión de compensaciones económicas podría llevar a la iglesia de Irlanda a una crisis financiera.
No obstante, como reconoció el obispo de Clogher, Joseph Duffy, el peor daño sufrido por la institución ha sido de tipo moral, «porque no sólo se ha perdido la confianza en los obispos, sino que también hay desconfianza entre los propios prelados».
Como consecuencia, la iglesia «ha resultado muy dañada y nos encontramos en una situación muy seria».
Precisamente para intentar restaurar esa confianza es que -como indica Kennedy- el Papa decidió convocar a los obispos.
Los abusos sexuales de niños por sacerdotes irlandeses, encubiertos durante décadas por su jerarquía, son «actos particularmente odiosos», dijo hoy el número dos del Vaticano, Tarcisio Bertone, ante obispos irlandeses antes de que estos sean recibidos por el Papa.
«Sus comunidades están viviendo una dura prueba debido a que algunos clérigos están implicados en actos particularmente odiosos», dijo el cardenal en la homilía celebrada en el Vaticano con el episcopado irlandés.
Para la Iglesia, «las pruebas que surgen en su seno son naturalmente más duras y humillantes», pero «deben convertirse en motivo de purificación y santificación, siempre y cuando sean iluminadas por la fe» y que «el pecador reconozca su falta», agregó.
El Papa convocó hoy y mañana al conjunto de los obispos de Irlanda, una treintena, para restablecer la confianza con los fieles de ese país, en el que durante varias décadas sacerdotes encubiertos por su jerarquía abusaron sexualmente de centenares de niños.
El 11 de diciembre pasado, en audiencia con el cardenal Sean Brady, primado de la Iglesia de Irlanda, el papa Benedicto XVI había calificado esos abusos de «crímenes abominables».
El escándalo provocó la renuncia de cuatro obispos.
El Papa había anunciado que llegado el momento publicaría una carta pastoral sobre el tema.
La carta de Benedicto XVI podría ser publicada al término del encuentro con los obispos irlandeses.