El vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, inició hoy un viaje a Japón y Australia, donde discutirá el papel de estos países en Irak y Afganistán, así como los retos comunes que mantienen en torno al ascenso de China y el desafío nuclear de Corea del Norte, informaron funcionarios.
Su gira por Asia, que formalmente se inicia mañana en Tokio, tiene lugar cuando el plan de seguridad para Bagdad dirigido por Estados Unidos se inició con críticas variadas y en momentos en que algunos aliados de la Casa Blanca han expresado preocupación acerca del acuerdo atómico con Pyongyang.
El vicepresidente se esforzará en agradecer a Australia y Japón por su ayuda en Irak y Afganistán y quizás les pedirá que consideren la forma de fortalecer su presencia en ambos países, dijo un alto funcionario el viernes último.
«Hablaremos acerca de los lugares en los que se puede hacer más, qué otras contribuciones podemos hacer nosotros y otros países en ambos conflictos», dijo el funcionario a periodistas bajo anonimato en una conferencia de prensa antes del viaje.
En Tokio Cheney pretende disipar cualquier preocupación sobre el decisivo acuerdo con Corea del Norte, subrayando que se trata sólo de un buen «primer paso» para terminar con el programa de armas nucleares del régimen stalinista, afirmó la misma fuente.
«Existe una creciente preocupación en Japón acerca de la posibilidad de que Estados Unidos se muestre menos firme con Corea del Norte», dijo Michael Green, quien fuera director para Asia del Consejo Nacional de Seguridad estadounidense hasta 2005.
Así, Cheney pondrá énfasis en la idea de Washington de que el pacto requiere implementar un riguroso monitoreo, así como trabajar en otros temas como los programas misilísticos de Pyongyang y los ciudadanos japoneses secuestrados por Corea del Norte, dijo el funcionario.
«Pueden estar seguros de que asuntos como los misiles norcoreanos y los secuestrados serán abordados con el jefe de gabinete japonés, Yasuhisa Shiozaki, el ministro de Relaciones Exteriores, Taro Aso, y el primer ministro Shinzo Abe.
Cheney no se reunirá, sin embargo, con el secretario de Defensa japonés, Fumio Kyuma, quien el mes pasado crítico enérgicamente la decisión de invadir Irak. Un funcionario estadounidense señaló que la agenda de Cheney fue fijada antes de que Kyuma pidiera una reunión.
El vicepresidente también pondrá de relieve la cooperación militar norteamericano-japonesa y participará de una reunión con tropas estadounidenses antes de dejar Japón para realizar una parada breve y dirigirse a los militares estadounidenses en Guam y luego viajar a Australia, agregó el funcionario.
Cheney se reunirá el viernes con el líder opositor australiano Kevin Rudd –a pedido de este último, según la fuente– y visitará a las tropas australianas en los cuarteles de Victoria y pronunciar un discurso en el que saludará la alianza norteamericano-australiana.
Rudd advirtió que su Partido Laborista no respaldará un aumento de militares australianos en Irak, aunque se trate de asesores militares.
No obstante, el primer ministro John Howard dijo el lunes que Australia podría enviar unos 70 instructores militares más a Irak y desplegar más tropas en Afganistán.
Cheney se reunirá el sábado con Howard, quien recientemente se quejó por la forma en que Estados Unidos manejó el caso del único australiano sospechoso de terrorismo encarcelado en la base naval de Guantánamo (Cuba), David Hicks, el llamado «talibán australiano».
«El vicepresidente, obviamente, quiere escuchar de primera mano las preocupaciones del primer ministro», afirmó el funcionario norteamericano. «Estamos recorriendo el camino hacia un juicio ante una comisión militar, en la que es seguro que el señor Hicks tendrá un tratamiento justo. Y a eso es a lo que Estados Unidos se comprometió».
Cheney también sondeará a ambos aliados de Estados Unidos acerca del papel global y regional de China, particularmente sobre «el crítico crecimiento militar de China».
Tres efectivos militares estadounidenses murieron hoy en distintas circunstancias en Irak, informó el ejército de dicho país, a través de diversos comunicados.
Un atentado suicida contra una avanzada de las fuerzas de Estados Unidos en el norte de Bagdad mató a dos soldados e hirió a otros 17.
Un tercer efectivo murió en combate en la provincia de Al-Anbar.
«Fuerzas rebeldes realizaron un ataque contra un puesto de avanzada de la fuerza multinacional en el norte de la capital, matando a dos soldados y dejando heridos a 17», confirmó el comunicado.
«Los rebeldes llevaron a cabo el ataque con la ayuda de un coche bomba conducido por un kamikaze», añadió el ejército sin efectuar mayores precisiones.