Es sintomático que tiene presencia una rectificación en torno al evento originario estadounidense, nombradía de una de sus tradiciones relevantes. Aquí sin mayor explicación fundamental también goza de seguidores furibundos a manera de corrientes sin qué ni para qué, excepto en opinión general de grandes sectores a título simplemente de estar a tono con el norte.
A propósito, dicha tradición foránea encontró materia prima, entusiasta y de niñez como adolescencia, en la diversas barriadas capitalinas por espacio de tiempo considerable, bajo la exigencia de «dulces o dinero” tal comportamiento desbocado en demasía conformó la oportunidad para causar algún deterioro en puertas y ventanas, inclusive muros resultaban dañados en demasía.
Fue una burda imitación de algo impropio para Guatemala. Prosigue eso sí de parte de organizaciones más formales, verbigracia concursos de disfraces que posiblemente cuesten un ojo de la cara en época nada bonancible, sin embargo, tratándose de alegre entretenimiento, sin ley seca se imagina uno, la situación alcanza características de festín, por obra y gracia pública.
Pero atinente a la gente menuda decayó; vale decir en barriadas indica el rumbo de extinguirse la “noche de brujas”. Da la impresión que hubo conciencia devenida de padres de familia, iglesias y cuanto significa encauzamiento hacia marchar por las sendas correctos de la vida. Máxime ahora cuando cualquier área, barrio, colonia, etcétera; constituye un inminente peligro transitar.
No se trata de agobiar por impedir medios y diversas formas de darle rienda suelta a la recomendable actividad lúdica, muy recomendada por connotados educadores, en el sentido que contribuye directamente a la enseñanza aprendizaje. Juegos dirigidos, de creación de los propios infantes, según su avance formativo. Tal actividad recomendable es debidamente necesaria y urgente.
Hoy en día goza de supremacía el deporte escolar, en base es de suponer la Dirección de Deporte Escolar que lleva a cabo campeonatos, concursos y lo relativo al hecho de siempre que hacer deporte, es hacer patria. Y por supuesto habilitar más canchas de tal naturaleza formativa al servicio coordinado, pero en ningún instante negada a clase pobre y de extrema pobreza.
Para contrarrestar el crecimiento de sicariatos, extorsiones y acciones delincuenciales, mismos que representan un peligro en cualquier momento dondequiera, es urgente y necesario a toda intensidad campo libre al deporte, atletismo, marchismo, entre otras acciones bienvenidas y esperabas, sobre todo durante el período vacacional que deje de verdad saldos positivos.
Los barrios que no continúen el margen lamentablemente, puesto que les asiste el mismo derecho, capaz desde luego de encauzarlos por rumbos correctos y convenientes, a fin de darles un poco de felicidad en las vacaciones anuales tras el ciclo escolar, inclusive las al parecer, llamadas Escuelas Abiertas. No a la confusión, al vandalismo y pertenecer a la temida delincuencia.