Guatemala, Argentina y México reportan altos índices de violencia contra la mujer; organizaciones de derechos humanos exigen intervención de las autoridades.
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Un promedio de 438 muertes violentas se reportan anualmente en Guatemala indicó Giovana Lemus, coordinadora general del Grupo Guatemalteco de Mujeres (GGM), quien a través de organizaciones de derechos humanos ha denunciado la falta de investigación por parte de los organismos del Estado en estos casos.
La cifra es similar a la que indica el reporte de la Procuraduría de Derechos Humanos, que advierte de 442 muertes violentas de mujeres anualmente, registrando un crecimiento del 19 por ciento durante los últimos años.
La representante de GGM advierte que en la mayoría de informes policiales, las autoridades los declaran «crímenes pasionales», de tal manera que adjudican a la víctima parte de responsabilidad por el hecho.
Lemus apunta que las muertes violentas de las mujeres requieren de una especial investigación, así también de un cambio en la legislación que contemple de manera más específica esta clase de crímenes.
En todo el continente
Patricia Orantes, representante de la Comunidad Teológica de México, asegura que la «cultura machista» que caracteriza a la sociedad mexicana es el principal factor que incide en las agresiones contra las mujeres.
Datos de la Iglesia Bautista de México estiman que la mayoría de crímenes en ese país son cometidos en los estados de Ciudad Juárez y Chihuahua, ambos fronterizos con los Estados Unidos.
Las investigaciones revelan que las zonas fronterizas son las más propicias para que las mujeres sufran de violencia, ya que el desconocimiento de las autoridades sobre las zonas de jurisdicción, dificultan la aplicación de la ley.
Esfuerzos del sur
Judith van Osdol, representante de la Coordinación Continental Pastoral de Mujeres y Género de Argentina, considera que las campañas de sensibilización realizadas en su país han tenido efectos positivos, de tal manera que las estadísticas de violencias demuestran un franco descenso.
«La situación de Guatemala es muy diferente porque acá tiene un pasado de 36 años de conflicto armado interno que dejó marcada a la población con miedo y violencia» declaró van Osdol.
Sin embargo, en Argentina se continúan cometiendo agresiones contra la mujer, esta tendencia es mayor en la provincia, en donde el Estado tiene menor capacidad de control y vigilancia.