Las empresas privadas de seguridad siguen siendo un factor poco fiscalizable para el Estado de Guatemala por diversas causas, una de ellas es que no existe una ley específica que regule su funcionamiento.
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Además de la carencia de una ley específica para el tema, la privatización de la seguridad se ha ido haciendo cada vez mayor, hasta el punto de superar excesivamente a la seguridad que el Estado tiene la obligación de brindar por mandato de la Constitución.
La Policía Nacional Civil cuenta con 20 mil 300 agentes de seguridad pública, que son superados en número por los guardias de seguridad privada que suman 150 mil, según cifras oficiales.
Pero el tema no es sólo de cifras: la privatización y el debilitamiento del Estado en ese tema ha ido generando que sólo quienes tienen recursos económicos altos puedan tener acceso a la seguridad como un derecho.
«NEGOCIO DE LA VIOLENCIA»
Sandino Asturias, analista del Centro de Estudios de Guatemala, explica que la privatización de la seguridad tiene dos orígenes: el primero, «en el modelo de Estado que se construyó a partir del gobierno de ílvaro Arzú que se planteó la reducción del Estado a la mínima expresión, y el debilitamiento de las instituciones encargadas de seguridad y, el segundo, la reconversión de negocios de grupos militares que fundaron esas empresas», detalló.
A criterio de Asturias, la proliferación de estas entidades privadas generó el «negocio de la violencia», al que se refiere, indicando que estas empresas venden y compran una gran cantidad de municiones al año y crean «la necesidad» de ir contratando servicios privados ya que el Estado es débil en ese sentido, citó.
El analista consultado consideró de fundamental importancia que se apruebe en el Legislativo la Ley de Servicios Privados de Seguridad para que el Estado tenga mayor control sobre estas instancias, y reiteró: «actualmente la seguridad es un privilegio, pero de pocos y es parte de las políticas publicas que hay que revertir porque se desarrolla un fenómeno de desigualdad y desamparo de la población», opinó.
Asturias agregó que la Ley de Armas y Municiones es un instrumento inicial para la regulación de estas empresas, pero apuntó que su aplicación no es óptima mientras no se invierta en una oficina de control de estas.
DATOS OFICIALES
Nery Morales, portavoz del Ministerio de Gobernación, informó que la División de Supervisión y Control de Entidades y Personas Individuales de Seguridad Privada, de la Policía Nacional Civil (PNC) reporta a la fecha 147 empresas de seguridad privada legales. El Ministerio ha cancelado este año un total de diez empresas de seguridad por incumplimiento de los requisitos mínimos.
Ante las críticas relacionadas con el escaso control que genera la oficina de la PNC que supervisa a las mencionadas empresas, Morales reconoció que esta sección está siendo remodelada con el fin de generar un mayor y mejor trabajo. El vocero fue consultado sobre cuántos empleados laboran en esta, pero se limitó a responder que «está en la etapa de reestructuraciones para que haya personal suficiente para esa labor», indicó.
El portavoz de la cartera del Interior agregó que actualmente existen varias denuncias sobre la existencia de no menos de 71 empresas que aunque aún están en su fase de trámite, ya están funcionando, y agregó que esa instancia hace una supervisión sobre estas.
Morales opinó respecto al número de agentes privados que superan a los de la PNC, que «es fundamental que exista una ley específica donde se detalle el papel que estas entidades para que tengan una colaboración estrecha con las fuerzas estatales de seguridad», opinó.
UNIFICACIí“N
Aníbal García, diputado de la Comisión de Legislación del Congreso, explicó que actualmente existen tres iniciativas referentes a crear una Ley específica para la regulación de las empresas privadas de seguridad y que la comisión de Gobernación del Congreso busca unificarlas.
«En los últimos cuatro meses la comisión respectiva ha tratado de consensuar la unificación de estos anteproyectos y la idea es que podamos tener un proyecto consolidado que recoja los elementos más importantes de las tres iniciativas y también los nuevos aportes para regular el tema», detalló el diputado.
García calculó que documento final de la iniciativa podría estar redactado en un mes y que tendría nuevos aportes como la creación de una superintendencia que se encargue de todo lo relacionado con la autorización, registro, control y evaluación de la actividad económica, entre otros aspectos de estas empresas.
«Con la Ley se busca garantizar que las empresas puedan tener un efectivo cumplimiento en lo laboral, ya que estamos hablando de aproximadamente 75 mil personas que se dedican a esa actividad en condiciones deplorables», indicó el legislador.
García dijo finalmente, «el problema de las empresas privadas de seguridad salta a la vista» y que el hecho que hayan más policías privados y estatales «demuestra que el Estado como ha sido incapaz de garantizar con su fuerza pública la seguridad de la ciudadanía en una actividad que es exclusiva obligación de este», declaró.
20,300
agentes de la PNC prestan seguridad ciudadana.
150,000
agentes privados de seguridad están registrados legalmente en el país.
147
empresas de seguridad privadas registradas legalmente.
71
empresas se encuentran en fase de trámite y podrían entrar en funcionamiento.
10
empresas de seguridad han sido canceladas por el Ministerio de Gobernación este año.