Guatemala enfrenta grandes desafíos que incluyen: rescatar el sistema de Justicia, combatir la pobreza, el hambre, la violencia, la inseguridad, la corrupción y transformar el sistema educativo. Además el de tener impuestos que generen robustos fondos al Estado, se cobren a todos aquellos que equitativamente deban pagar, pero que a la vez motiven la creación de empleo y el desarrollo de todos.
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El ideal es que legisladores y gobernantes regulen teniendo en cuenta los factores necesarios para generar fondos adecuados para el Estado, manteniendo una equidad tributaria y que faciliten el crecimiento acelerado de una sólida clase media. Que a la vez apoyen e incentiven a los que tienen menos ingresos a desarrollar sus aspiraciones y sueños.
El sistema tributario debe adicionalmente ser atractivo a los capitales y a la inversión extranjera y local, para fomentar la creación del empleo y el crecimiento de la industria.
Se debe tener en cuenta que somos parte de un mundo globalizado donde Guatemala es uno de más de 100 países que desearía atraer la inversión extranjera. Las normas deben atender los problemas de doble tributación internacional, cargos desproporcionados o antieconómicos. De otra forma los capitales evitarán a Guatemala.
El sistema tributario debe promover el crecimiento y desarrollo de áreas y actividades que tienen potencial para beneficio de todos, que son suficientes para que podamos aspirar a ser un país desarrollado, balanceado y con tributación equitativa.
Nuestra Constitución contiene el mandato a los gobernantes para que las leyes fiscales tengan como principal propósito el desarrollo de los guatemaltecos. Todo es un acto de malabarismo complejo, pero que puede tener resultados muy gratificantes para la población.
Guatemala por años no ha avanzado en cumplir con los estándares internacionales en el intercambio de información impositiva. Otros países más conscientes de la importancia de mantenerse a la par del desarrollo global, lo han comprendido.
Guatemala ha estado en la lista gris junto con Uruguay y otros centros financieros que incluyen jurisdicciones que se han comprometido con los estándares internacionales de impuestos, pero que aún no los han implementado de forma sustancial.
Entre tanto desafío, Guatemala debe avanzar de manera cierta hacia una integración para reducir la diferencia entre países y a la vez tener la habilidad de generar más empleos.
En abril de 2009, Guatemala se comprometió a cumplir los estándares en transparencia e intercambio de información. Durante el segundo semestre de 2011, el Foro Global de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en transparencia e intercambio de información indicó que Guatemala se encontraba en una primera etapa, en la cual el país se encontraba en el proceso de revisar su marco regulatorio. Además indicaba que tendría una segunda etapa, durante el segundo semestre de 2013, en la cual el país revisaría las prácticas de intercambio de información tributaria.
La OCDE es una organización de cooperación internacional, compuesta mayoritariamente por los países más desarrollados.
La evaluación que dicho Foro hizo en 2009 de Guatemala, concluyó que el país no había ejecutado ninguno de los acuerdos que cumplirían con los estándares internacionales, que las autoridades no tenían acceso a la información bancaria y que no había mecanismo para identificar a los tenedores de las acciones al portador. En este último punto, ya hubo una reforma legal para el efecto.
La nueva ley del Impuesto Sobre la Renta entra en vigor el 1 de enero de 2013.
Las autoridades tienen, en este momento, una oportunidad de oro de examinarla con absoluto cuidado para hacer ajustes. Ojalá se haga el esfuerzo necesario, para asegurarse que se fomente el desarrollo de todos, que se motive la inversión y generación del empleo. Es en nuestro mejor interés que al final la ley tenga tales características que permita que en Guatemala la carga sea justa y equitativa, que a la vez sea una plaza competitiva y que atraiga inversión local y extranjera de largo plazo. Si es lo contrario, la población sufrirá las consecuencias.