No pocos usuarios del servicio de agua potable que suministra en la capital el ente denominado Empagua están sufriendo perjuicios económicos a causa de la forma en que los empleados del ente empresarial edilicio tratan las tapaderas donde han sido instalados los contadores del consumo del vital elemento líquido.
Pero no sólo los titulares del derecho a ese servicio son perjudicados por miembros del personal de Empagua que «chequean» los mencionados aparatos, sino a la vez las personas que caminan en la aceras donde están colocados los mismos, pues muchas de las tapaderas de cemento están rotas porque las remueven con violencia, sin cuidado, quienes tienen el encargo específico de percatarse de la marca del consumo del agua.
Empleados de Empagua han sido sorprendidos levantando violentamente las tapaderas del cuento, por lo que las quiebran parcial o totalmente; entonces, los peatones se exponen a sufrir accidentes al introducir impensadamente los pies en las aberturas donde funcionan los contadores del uso del agua. No son pocas las personas que han resultado con serias heridas y fracturas en las piernas, pero la referida empresa «Â¡no responde!». No responde con la indemnización que en justicia legal o equitativa procedería para con las víctimas de los destrozos que ocasionan los «chequeadores» de Empagua.
Las tapaderas de referencia tenían bajo costo hasta hace algún tiempo, pero ahora los fabricantes se despachan con la cuchara grande, pues las venden a precios exorbitantes, más o menos a un poco más de dos mil por ciento calculado sobre el bajo costo de antes. ¡Son casos de «tagarotismo» sin control alguno de parte del Ministerio de Economía! y, a lo mejor, como se piensa entre el público, «hay gato encerrado» con algún precio de soborno…
Es de sugerir al gerente de Empagua impartir las instrucciones pertinentes para que los empleados que chequean los contadores del servicio de agua potable sean cuidadosos al quitar y al poner las tapaderas respectivas, y esa será la manera de respetar los intereses de los usuarios del servicio municipal en cuestión.
Las autoridades deben ser las primeras en evitar que se cometan atropellos al patrimonio de la población; patrimonio que en estos tiempos no anda en la altura que se diga, gracias a la crisis que afecta a tirios y troyanos no obstante que en los altos círculos oficiales de la Gana se pinta todo el contexto nacional en lo que hace a economía con los bellos colores del arco iris.