Empiezan los trancazos


ílvaro Colom no ha cumplido ni las dos semanas en la presidencia y ya se vislumbran los trancazos que empiezan a llover en crí­ticas hacia determinados actos de su gobierno. Es decir, aquí­ no hubo un tiempo prudencial para «darle el beneficio de la duda», como se estila decir.

Héctor Luna Troccoli

Y es que si somos francos, es evidente que cierto sector de la prensa no le tiene mucha simpatí­a al nuevo mandatario, particularmente después de decir en su discurso de toma de posesión que empezaban los privilegios de los pobres, lo cual da como resultado dos cosas: una, que los pobres empiecen a exigir esos derechos y dos, que los «ricos», que por lo general son los principales anunciantes, ya empiecen a ejercer sutilmente las presiones del caso.

Pero aparte de lo anterior, hay crí­ticas que merecidamente se ha ganado el actual gobierno. Veamos algunos errores. El primero, conformar un gabinete de bisoños funcionarios dentro de los cuales están sus financistas, con excepción de algunos ministros que si tienen experiencia y capacidad como el de Finanzas y el de Medio Ambiente. De allí­ «sécate mestiza» como decí­a mi abuelita.

El segundo darle beligerancia casi reverencial a un «lí­der» magisterial como Joviel Acevedo.

El tercero, darle mucho poder dentro del gobierno a su esposa, quien si bien tiene un papel que cumplir y no será igual a otras esposas del presidente que han pasado por ese sitial, el exceso de poder es malo para cualquiera y sus atribuciones deben ser limitativas para no interferir en el trabajo de los ministros, el propio vicepresidente y otros funcionarios.

El cuarto, que se vislumbra que el doctor Espada, el segundo de a bordo, tiene otra visión distinta en muchos temas en los que ambos mandatarios deben coincidir plenamente.

El quinto, haber hecho muchos ofrecimientos sin antes comprobar fehacientemente si habí­a «pisto» en la caja. Esto es como el refrán de vender el cuero antes de matar el venado.

Podrí­a referirme a otros errores cometidos pero creo que es el tiempo el que nos dirá si éstos se van corrigiendo en el camino o bien vamos a caer al despeñadero; sin embargo, es necesario, para empezar, que Colom explique con claridad cuáles son sus proyectos de manera puntual y no con ambigí¼edades como ocurrió antes, durante y después de la campaña. Ahora ya está sentado en la silla, y se esperan acciones reales y no más bla, bla, bla. El problema, como lo dijo el doctor Fuentes, ministro de Finanzas, es que no hay dinero y si de verdad se quiere privilegiar a los pobres, pues debe hacerse con obras básicas, mejorando los servicios de salud, y educación, y dotarles de vivienda y trabajo.

Para que los pobres reciban «privilegios» como el tener una vida digna, se necesita dinero y, me pregunto yo: será que los «ricos» aportarán esa «solidaridad social» que acaban de publicitar ampliamente. Lo dudo, y la prueba de algunas incongruencias es que el doctor Espada dijo que debí­a establecerse un impuesto especí­fico sobre el tabaco y el licor con destino al mejoramiento de la salud pública pero de inmediato ílvaro dijo que siempre no, que primero hay que «consensuar».

¿Entonces?…..