Empieza a llegar la ayuda alimentaria


Voluntarios participan en la distribución de agua potable en la región de Biobí­o, donde los saqueos han provocado que se implemente un toque de queda por las noches. FOTO LA HORA: AFP MARTíN BERNETTI

La ayuda alimentaria comenzaba a llegar de manera lenta a las zonas devastadas, con lo que el gobierno espera desactivar una explosiva situación de violencia, saqueos y descontento que se vive desde el sábado cuando un sismo seguido de un tsunami asoló Chile.


Soldados chilenos instalan tiendas de campaña para poder distribuir la ayuda. FOTO LA HORA: AFP MARTIN BERNETTI

Militares, voluntarios y funcionarios civiles empezaban a organizar la ayuda alimentaria, tan reclamada por desesperanzados habitantes sedientos y hambrientos tras el sismo y el tsunami que han dejado hasta ahora cerca de 800 muertos.

Finalmente ayer se puso en camino la ayuda, y ya se veí­an comedores populares, ví­veres con camiones y agua que se distribuí­a en camiones-cisterna.

«La red de distribución está operativa y el grueso de la ayuda comienza a llegar», dijo Carmen Fernández, directora de la Oficina Nacional de Emergencias (Onemi).

Concepción, una ciudad de medio millón de habitantes 500 km al sur de Santiago y en el epicentro de la tragedia, todaví­a no habí­a sido abastecida el martes.

El desespero de la población y el aprovechamiento de algún sector generó una dramática situación de pillajes que obligó a militarizar la ciudad y ordenar un toque de queda por tercera noche consecutiva, ampliado a 18 horas entre la noche del martes y hasta el mediodí­a del miércoles.

Las autoridades esperan que la mañana del miércoles, cuando las calles de la ciudad permanezcan vací­as, se pueda organizar la entrega de alimentos.

La medida de excepción rige también otros seis municipios: Talca, Cauquenes, Constitución, Curicó, Molina y Sagrada Familia.

Para mantener el orden en las dos regiones más afectadas el gobierno ordenó la movilización de 14.000 militares para controlar los desbordes.

Escenas de guerra podí­an verse en Concepción, con tanquetas custodiando lugares estratégicos, mientras patrullas con soldados con armas en ristre recorrí­an las calles.

Pero ante la magnitud de los saqueos y pillajes, los vecinos se vieron obligados a unirse en grupos de autodefensa.

«Decidimos organizarnos para defendernos», dice un hombre que fuma al pie de una fogata en la comunidad de San Pedro de La Paz. «Aquí­ las armas son palos y piedras», agrega.

Un paramédico comenta que en las villas donde viven militares retirados se ha sugerido a los jefes de familia «dormir con las armas al alcance».

Localidades cercanas a Concepción, como el puerto de Talcahuano, afectado por un tsunami, viven en penumbras y quedaron expuestos al pillaje.

«Por la noche vienen vándalos a meterse en nuestras casas que están expuestas. Así­ que juntamos todo lo que pudimos y prendimos fuego para calentarnos y así­ cuidar las cosas en la puerta de nuestras casas», dice Antonio González en ese puerto.

Si Concepción daba la sensación de aislamiento la situación parece más crí­tica en los balnearios de la costa del sur-centro y Chile donde el maremoto se abatió con toda su fuerza.

Pulluhue, Cobquecura, Dichato, Constitución… son nombres de poblados arrasados por la fuerza del agua, y donde más hay desaparecidos.

En las últimas horas la inquietud se ha incrementado sobre cientos de turistas que pasaban allí­ los últimos dí­as del verano en casas o campamentos cerca del mar.

La situación fue peor para ellos porque mientras la mayorí­a de los habitantes se fueron a refugiar a las montañas luego del terremoto, los vacacionistas, desorientados y queriendo protegerse de la caí­da de escombros, escogieron la playa.

Mientras el paí­s intenta levantarse de una de las mayores catástrofes de su historia, la ayuda internacional comenzó a llegar, con el arribo el martes de la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton.

La ayuda estadounidense se sumará a la de paí­ses como Argentina, Brasil, Perú y España.

Mientras el paí­s hace un esfuerzo por retornar a la normalidad, la presidenta Michelle Bachelet reconoció que «la reconstrucción costará mucho dinero».

Cifras


799

Muertos

Cifra oficial de la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi).

587

Muertos

Registrados en Maule, al sur del paí­s, la región con más ví­ctimas mortales.

126

Detenidos

En las últimas horas por saqueos.

35

Detenidos

En Biobí­o, al sur del paí­s, región más conflictiva y bajo toque de queda.