Empezar a depurar es lo más importante


francisco-caceres

Todo parece indicar que no estábamos equivocados cuando advertimos que el gobierno de Colom era igual a un niño recién nacido porque por todas partes encontrábamos suciedades, por lo que ante la triste experiencia es prudente recomendar al presidente Pérez Molina tomar muy en cuenta las palabras que acabo de leer en la edición del Diario La Hora del 8 de febrero, página 9, dichas por el hoy presidente del gobierno español Mariano Rajoy:

Francisco Cáceres Barrios
fracaceres@lahora.com.gt

 


“Sabíamos y sabemos que se nos juzgará por lo que consigamos y no por lo que intentemos o por cómo hayamos encontrado las cosas”. Por consiguiente es obvio que depurar debiera ser el verbo, el lema, la norma y la práctica inmediata si es que desea conseguir resultados de valor en su mandato. 

El General Pérez no puede tomar ninguna acción, ni siquiera en su propio lugar de trabajo, si no empieza depurando la mentada SAAS pues está visto y demostrado que esa entidad no es confiable, tampoco efectiva, mucho menos simpática para la población. Igual cosa ocurre con la Policía Nacional Civil, con las aduanas, los hospitales, en la reparación y mejor mantenimiento de carreteras y en sinnúmero de servicios más. Pero si Colom, sumado al apoyo que traía de sus antecesores dejaron al país hecho pedazos ¿el actual se habrá puesto a pensar por dónde empezó la debacle?

Fácil, muy fácil. Todo empieza porque el Presidente y sus colaboradores no pueden controlar la espantosa corrupción que le ha corroído los cimientos al Estado sin que quienes tengan que cuidarle las espaldas sigan contando con mil dagas para ensartárselas y no solo a los funcionarios cabezones, sino a todo el pueblo de Guatemala. Sinceramente, yo no creo mucho en la expresión de que hay que ponerle dientes a la Contraloría General de Cuentas para que funcione. Si bien es cierto que hay que apoyar su trabajo en todo sentido, también lo es que no ha sido capaz siquiera de atender debidamente las denuncias que le pusieron en sus manos, no recientemente, sino desde hace tres años. ¿Qué le impidió procesar de inmediato las denuncias al Ministerio Público cuando tuvo  en su poder, entre tantas cosas más, las pruebas de lo que estaba ocurriendo en los programas mal llamados “sociales” en vez de “electorales” de quien fuera la esposa del primer mandatario?

Claro que hay que planificar, mejor si el gobierno aplica la ley en todo sentido, excelente que reduzca gastos, muy bueno que perciba más ingresos y maravilloso que ponga orden en todos los sectores del país pero, sin la depuración, de nada le van a servir tantos esfuerzos y desvelos. Para ello, habrá que poner a funcionar la maquinita de la justicia, porque hasta que no meta al bote a tantos cabezones que andan tranquilos y contentos disfrutando del dinero mal habido, no habrán buenos resultados.