El jefe del gobierno italiano, Romano Prodi, podría renunciar a su cargo antes de someterse mañana al voto de confianza en el Senado, indicaron hoy fuentes de prensa locales.
La idea de renunciar antes de someterse a una moción de confianza en el Senado, en la que probablemente podría quedar en minoría, fue sugerida por el presidente de la República, Giorgio Napolitano, indicaron las mismas fuentes.
«El presidente de la República le sugirió a Prodi evaluar la posibilidad de no presentarse en el Senado, informaron fuentes gubernamentales», escribió la agencia de noticias Radiocor.
Según las mismas fuentes, Prodi tomará su decisión hoy mismo después del voto de confianza en la Cámara de Diputados, donde goza de una cómoda mayoría.
La votación en el Senado, prevista para mañana, podría determinar la caída del frágil gobierno de centro-izquierda liderado por Prodi, ya que perdió el apoyo del pequeño partido Udeur, del ex ministro de Justicia Clemente Mastella, investigado por la justicia por abuso de poder.
Prodi, que lleva veinte meses en el poder, ha tenido que sortear más de 30 mociones de confianza y un creciente desprestigio en los últimos meses
Italia es un régimen parlamentario y el jefe de gobierno necesita el apoyo de las dos ramas del Parlamento, en caso contrario debe renunciar.
La incertidumbre política reina en consecuencia en Italia, ya que el Ejecutivo de centro-izquierda no tendría los votos necesarios ni siquiera con el apoyo de los senadores vitalicios, designados por el presidente de la República y no por voto popular, para poder obtener la mayoría en el Senado.
Los cálculos más optimistas le dan una igualdad de votos.
Según el diario La Repubblica (izquierda), el Profesor, como suele ser llamado Prodi, estaba dispuesto a dar batalla en el Senado porque calculaba que dos de los tres senadores del Udeur, que fueron elegidos con los votos del centro-izquierda en abril del 2006, lo iban a apoyar, lo que resulta poco probable.
Los cálculos se multiplican, mientras Prodi (68 años) aparece como una figura cada vez más aislada dentro de su misma coalición, la cual preferiría que hubiera presentado su renuncia después de que el partido de Mastella le retiró su apoyo.
La crisis política puede concluirse con la convocación de elecciones generales anticipadas.
Según el diario La Stampa, de propiedad de la Fiat, «la izquierda está terrorizada ante la posibilidad de que se convoquen elecciones anticipadas».
Los sondeos otorgan un triunfo indiscutible a la derecha por 10 a 12 puntos con 56 al 54% de los votos contra el 44/45% y por lo tanto no se puede descartar el regreso al poder del líder de la oposición de derecha y magnate de las comunicaciones, Silvio Berlusconi, quien fue primer ministro por cinco años (2001-2006).
«Si en el Senado no tenemos los votos necesarios, Prodi no debería presentarse», reconoció el líder de la bancada comunista, Giovanni Russo Spena, quien quiere evitar una derrota «humillante» al jefe de gobierno de centro-izquierda.
«Ya nadie cree en el gobierno de Prodi, quien se obstina en permanecer en el cargo» escribió el editorialista del diario económico Il Sole 24Ore, Stefano Folli.
Por su parte, la mayor personalidad de la izquierda, el alcalde de Roma Walter Veltroni, considera indispensable que la ley electoral sea reformada antes de regresar a las urnas.
La problemática ley electoral, adoptada por el gobierno de Berlusconi seis meses antes de los comicios y considerada una «cochinada» por el mismo redactor, condenó al gobierno a la parálisis debido a la diferencia con que se calculan los votos para las dos cámaras del Parlamento.
«Si el gobierno sobrevive gracias a un artificio lo vamos a hacer caer con un movimiento popular irresistible», amenazó por su parte Berlusconi.