El emisario estadounidense para Afganistán y Pakistán, Richard Holbrooke, discutía hoy en Kabul con altos responsables del gobierno afgano los medios para intensificar la lucha contra la creciente insurgencia de los talibanes y contra Al Qaida.
Esta visita tiene lugar dos días después de una espectacular serie de atentados coordinados de los talibanes que dejaron 26 muertos en pleno centro de la capital afgana.
Dennis Blair, nuevo Director de Inteligencia Nacional (DNI) estadounidense, reconoció anoche ante el Congreso que la insurrección de los combatientes islamistas gana peligrosamente terreno en Afganistán, a pesar de la presencia de cerca de 70 mil soldados extranjeros.
Varios observadores consideran que los sofisticados atentados del miércoles en Kabul, perpetrados por suicidas en edificios de varios ministerios, tenían como objetivo eclipsar la visita de Holbrooke y demostrar que los talibanes pueden atentar donde quieran y cuando quieran.
El emisario del presidente estadounidense Barack Obama llegó a Kabul anoche procedente de Islamabad y hoy por la mañana emprendió una serie de encuentros con altos responsables del gobierno del presidente Hamid Karzai.
Holbrooke estaba rodeado de un impresionante dispositivo de seguridad y su programa no se hizo público.
Obama, que ha hecho de la lucha contra los islamistas una de las prioridades de su mandato, ha prometido una nueva estrategia que vincule las operaciones en Afganistán al ataque de las bases que los talibanes y Al-Qaeda tienen en las zonas tribales del noreste de Pakistán, situadas cerca de la frontera afgana.
En los próximos días, Obama podría tomar una decisión sobre el número de soldados estadounidenses adicionales que planea enviar como refuerzo a los 37 mil que Washington ya tiene en Afganistán.
Los más altos responsables militares estadounidenses han pedido un refuerzo de entre 15.00 y 30 mil soldados, que podrían ser desplegados en el sur del país, importante bastión de los talibanes, y en la frontera con Pakistán.
Pero Obama ha vinculado este combate a una visión global que incluya una retirada progresiva de las tropas estadounidenses de Irak y una mayor ayuda al desarrollo para Afganistán, en una estrategia radicalmente diferente a la de su predecesor, George W. Bush.
Antes de iniciar su gira, que tras Pakistán y Afganistán lo llevará a India, Holbrooke había considerado que ganar la guerra en Afganistán será «mucho más difícil» que en Irak.
Dennis Blair expresó la misma opinión ayer ante el Congreso.
Blair reconoció que los talibanes han ganado terreno en el último año, incrementado su influencia en zonas que hasta ahora eran consideradas como seguras, en particular cerca de Kabul.
Según el nuevo DNI estadounidense, esta progresión amenaza con perturbar las elecciones presidenciales previstas en Afganistán el 20 agosto.