Emisario de la ONU se reúne con lí­der opositora


Aung San Suu Kyi (I), lí­der birmana de la oposición, saluda a Ibrahim Gambari, enviado especial de la ONU a Myanmar. (AFP / La Hora)

El enviado especial de la ONU, Ibrahim Gambari, se reunió hoy en Birmania con la lí­der opositora y premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, en el último dí­a de una misión sin resultados aparentes, seis semanas después de la brutal represión de un movimiento de protesta popular.


Durante una entrevista ayer con el primer ministro birmano, el general Thein Sein, Gambari advirtió contra un «regreso a la situación de antes de la crisis». Naciones Unidas exige la apertura «sin tardar» de un «auténtico» diálogo entre la junta y Suu Kyi, que se encuentra en arresto domiciliario, y el levantamiento de las restricciones que pesan sobre todos los detenidos polí­ticos.

El emisario de la ONU ya viajó a Birmania a finales de septiembre justo después de la violenta represión por las fuerzas de seguridad de las manifestaciones pací­ficas encabezadas por los monjes budistas, en las que se reunieron decenas de miles de personas.

En esta ocasión, el diplomático nigeriano pasó cuatro dí­as en la nueva capital, Naypyidaw, donde fue recibido por representantes de segundo rango del régimen militar, pese a que era portador de un mensaje especí­fico del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, para el jefe del Estado, el generalí­simo Than Shwe.

Ya el martes, Ban Ki-moon se declaró «preocupado» por la «falta de progresos» en la mediación que Gambari efectúa en su nombre.

A su regreso el jueves a Ragún, el enviado especial se reunió con Suu Kyi, de 62 años, en una residencia gubernamental, a la que la premio Nobel de la Paz habí­a sido conducida en automóvil. No se pudo obtener ninguna información sobre el contenido de esta reunión, que duró aproximadamente una hora, según un responsable gubernamental.

Gambari partió después con destino a Singapur, mientras que las autoridades llevaban a Suu Kyi de regreso a la casa en la que ha estado confinada la mayor parte de los últimos 18 años.

Invocando la «soberaní­a» de Birmania y rechazando toda «injerencia» extranjera, la junta dio la impresión de mantenerse firme en sus posiciones.

El martes rechazó una propuesta de la ONU para realizar un «encuentro a tres bandas» entre Gambari, Suu Kyi y un intermediario nombrado el mes pasado por los generales para desarrollar las relaciones con la oposición.

Por su parte, el ministro de Información, el general Kyaw Hsan, hizo saber a Gambari que Suu Kyi debí­a primero abandonar su apoyo a la polí­tica de sanciones de la Unión Europea y Estados Unidos.

«El gobierno hizo esfuerzos a favor de la reconciliación nacional pero es necesario que la otra parte (Suu Kyi) responda a tal medida. El ministro le pidió a Gambari que le explique este punto», precisó el miércoles el diario oficial New Light of Myanmar.

La única concesión aparente obtenida por el emisario de la ONU se basa en «la posibilidad» de que se autorice a Suu Kyi a reunirse próximamente con la cúpula de su partido, indicó un diplomático occidental.

En otra señal positiva enviada por el régimen, se autorizó al relator especial de Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos en Birmania, Paulo Sergio Pinheiro, a viajar al paí­s a partir del domingo, después de que los generales le negasen los visados de entrada desde 2003.

ONU ve avances

La ONU declaró el jueves que su enviado especial en Birmania, Ibrahim Gambari, realizó progresos durante sus cinco dí­as de misión en el paí­s asiático, escenario de un movimiento popular de protesta violentamente reprimido a finales de septiembre por la junta militar.

«No estamos donde estábamos hace algunas semanas», señaló un comunicado de la ONU difundido después de que Gambari abandonase Birmania tras entrevistarse, el jueves, con la lí­der opositora y premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, en arresto domiciliario desde 2003.

«Ahora tenemos un proceso en marcha que conducirá a un diálogo importante entre el gobierno y Aung San Suu Kyi», agregó la nota de Naciones Unidas.

«Cuanto antes se pueda empezar este diálogo, mejor será para Birmania», finalizó el comunicado de la ONU.