Emboscada maoí­sta mata a 75 guardias


Personal médico trabaja para atender a las ví­ctimas del atentado en la India. FOTO LA HORA: AFP

Rebeldes maoí­stas mataron hoy a 75 miembros de las fuerzas de seguridad en una emboscada en la jungla del centro de India, anunció el secretario de Estado del Interior, Gopal Pillai, en el más sangriento ataque jamás realizado por estos insurgentes comunistas.


Un precedente balance elevaba el número de ví­ctimas mortales de 60. Además de los 75 muertos hay siete heridos, según Pillai.

Una patrulla de la CRPF (Fuerza Central de la Policí­a de Reserva, paramilitar) fue atacada de madrugada en la jungla de este Estado y los militares que acudieron en refuerzo se vieron rodeados por centenares de guerrilleros, indicaron fuentes policiales.

Atrapados entre el fuego de las armas automáticas y las explosiones de bombas, los 75 agentes de los cuerpos paramilitares hallaron la muerte.

Los rebeldes hicieron además explotar un vehí­culo blindado enviado para recuperar a los heridos, según esas fuentes policiales y de un miembro del gobierno local.

En total, «un centenar de miembros de las fuerzas de seguridad fueron enviados a la selva para llevar a cabo operaciones (…)», dijo anteriormente a la AFP una fuente de las fuerzas de seguridad, sin comunicar un balance de ví­ctimas.

En marzo de 2007, 55 policí­as murieron en el mismo Estado, tras un ataque atribuido a los maoí­stas.

A mediados de febrero, los maoí­stas lanzaron un espectacular ataque contra un destacamento policial en el este de India, provocando 25 muertos. Llegaron a bordo de motocicletas, abrieron fuego e hicieron explotar sus bombas.

Los «terroristas rojos», como los llaman las autoridades indias, sumarí­an entre 10.000 y 20.000 efectivos. Aseguran luchar en defensa de los campesinos sin tierra y, según el primer ministro indio, Manmohan Singh, suponen la mayor amenaza para la seguridad del paí­s.

El ministro del Interior, P. Chidambaram, condenó este martes la «salvaje» masacre de los 55 miembros de las fuerzas paramilitares. «Esto demuestra la naturaleza salvaje de los maoí­stas, la brutalidad de la que son capaces», afirmó.

Veinte de los 29 Estados indios, especialmente Jarjand y Orissa, enfrentan desde 1967 focos de rebelión maoí­sta, crecientemente violenta.

Un dirigente maoí­sta propuso a fines de febrero al gobierno un cese el fuego a condición de que el gobierno suspendiera la ofensiva contra bastiones de la guerrilla.

El ministro del Interior reaccionó entonces con prudencia, reafirmando que los guerrilleros debí­an ante todo cesar sus ataques y hacer una propuesta formal.