Varios siglos hace que las mujeres han sostenido constantes luchas para que se les concedan derechos que los varones les negaban, siendo uno de los más importantes el haber logrado tener derecho al voto que antes se les negaba o la igualdad de género en las más diversas actividades. Todo, repito, ha sido como consecuencia de batallas que con valentía y esfuerzo las mujeres han llevado a cabo.
Actualmente tal situación se ha tergiversado e incluso malinterpretado, e incluso hay algunas féminas (término que no me gusta usar porque parece peyorativo), piensan que se dirijan en actos, discursos, chistes o notas periodísticas con la clara distinción de él o ella, vosotros y vosotras, ellos o ellas y así sucesivamente ya han adquirido una definición propia y valiosa para su sentido de mujer. No, no es así la cosa.
En la historia se destacan, unas por buenas y otras por malas, infinidad de mujeres que han sobresalido por lo malo o lo bueno que han realizado en campos de la política, la ciencia, las artes, etcétera. Mencionar sus nombres sería interminable, pero basta por ejemplo observar que actualmente tenemos figuras destacadas en la vida de los Estados como Christina Fernández de Kichtner en Argentina; la Canciller y primer ministro de Alemania, Angela Merkel; Dilma Roussef en Brasil; Roxana Baldetti en Guatemala; Laura Chinchilla en Costa Rica y muchas más que ocupan actualmente la presidencia o vicepresidencia de sus países.
No sé sinceramente cuántos artículos tendrían que escribirse con los nombres de señoras o señoritas que descollaron en el mundo por obras de arte inigualables, logros en la ciencia, luchas por los derechos humanos, por la no discriminación, por el superamiento integral de la mujer, por su capacitación y superación, etcétera, etcétera, etcétera…
Todas estas “hazañas”, muchas veces anónimas, fueron logradas NO a través de un decreto, de una ley, de una orden del rey, emperador, presidente o el mandamás. Definitivamente NO. Fue gracias a la tenacidad y a los ovarios (debido a razones semánticas y biológicas de lo que tienen los hombres que son atrevidos y luchadores), que en su oportunidad pusieron de relieve. Para estas miles de mujeres en el mundo, mis respetos.
Todo este largo introito viene a que ahora, un grupo de féminas quieren que en las reformas a la ley electoral se incluya que las mujeres deben participar como CANDIDATAS a cargos de elección popular en un porcentaje determinado, que Mario Antonio Sandoval fijaba en un 52% por ser ese el número de mujeres que hay en el país, incluyendo menores de edad. Entonces, me pregunto y propongo; ¿no tendrían igual derecho a participar el 64% de pobres que existen en Guatemala? ¿o el 70 % de indígenas? ¿o el 47% de analfabetos y analfabetas? ¿o el supuesto 10% de homosexuales y “homosexualas” (lesbianas digo)?
Si todo puede hacerse por decreto, entonces que decreten que ya no exista la pobreza, la desnutrición, la violencia, la corrupción, la impunidad, a ver si así se acaba esto.
No, ellos y ellas, hay que luchar por lo que se quiere, pero lo que se quiere debe ser fundamentalmente justo, honesto, íntegro y ético. La lucha que se realiza para conseguir canonjías y privilegios es una lucha inmoral y vergonzosa. Hay temas y cosas mejores para el país en los cuales las mujeres pueden tener una excelente participación y dedicar sus mayores esfuerzos.
Y con esto no quiero decir que alcaldes y alcaldesas, gobernadores y gobernadoras, diputados y diputadas sean un maravilloso ejemplo, podrán ser unas “joyas” pero que, al igual que otros funcionarios y funcionarias se deben tirar a la basura.
Como decía el gran Otto René Castillo: “vámonos patria a caminar”, pero tanto ellos como ellas, por el camino de la rectitud y la dignidad…
BANRURAL. Tengo una fobia maligna hacia todo el sistema bancario que conocí cuando fui miembro de la junta monetaria que está al servicio del gobierno de turno y los propios banqueros y los bancos son los amos. Pues el BANRURAL, cuyos principales dirigentes ya estuvieron metidos en lavado de dinero de funcionarios altísimos, y otros delitos, hasta asesinatos (señor Musa e hija); a los jubilados, que recibimos una puerca pensión del gobierno, nos quitaron la contraseña para ingresar a nuestras cuentas y luego nos las bloquearon para que fuéramos a una agencia a cambiar el PIN. Me saludan a su familia…