Elecciones legislativas en Pakistán en enero


Unos periodistas paquistaní­es protestan en contra del estado de excepción, pidiendo la libertad de expresión.

Pakistán votará para elegir a los diputados de la Asamblea Nacional y las asambleas provinciales el próximo 8 de enero, anunció el gobierno hoy, desafiando a la oposición que ha amenazado con boicotear los comicios, en plena crisis creada por el estado de excepción.


«El presidente de la República fijó la fecha de las elecciones de la Asamblea Nacional y de las asambleas provinciales el 8 de enero», anunció el presidente de la Comisión Electoral, Qazi Muhammad Farooq.

El estado de excepción fue decretado el 3 de noviembre, y a pesar de las intensas presiones de los paí­ses occidentales, el presidente, el general Pervez Musharraf, reiteró que mantendrí­a esta ley de emergencia ante el incremento de los atentados y la progresión, en el noroeste, de los combatientes islamistas vinculados a Al Qaeda.

El general Musharraf tomó el poder hace ocho años mediante un golpe de Estado y fue confirmado en 2002 como presidente de la República Islámica de Pakistán, una potencia nuclear de 160 millones de habitantes, por un Parlamento electo recientemente. El 6 de octubre pasado fue reelecto triunfalmente por las mismas asambleas, pero no pudo ser proclamado oficialmente porque la Corte Suprema debí­a antes pronunciarse sobre su eligilibidad.

De acuerdo con la oposición, Musharraf proclamó el estado de excepción debido a que la mayorí­a de sus jueces le eran hostiles, lo que le permitió inmediatamente destituir a los magistrados recalcitrantes. Una nueva Corte Suprema, reorganizada en forma más favorable, se pronunciará el jueves sobre su reelección, una formalidad, según medios judiciales.

La oposición, principalmente la que apoya a la ex primera ministra Benazir Bhutto, así­ como Estados Unidos, del cual Musharraf es un aliado clave desde 2001 en su «guerra contra el terrorismo», consideran que no se pueden realizar elecciones «libres, justas y transparentes» en un estado de excepción que priva a los paquistaní­es de sus principales derechos, como las libertades de expresión y de reunión.

Pero esta oposición, muy ecléctica y tradicionalmente dividida, no logra unirse.

Desde que fue instaurado el estado de excepción, Benazir Bhutto ha tenido una actitud fluctuante ante el general Musharraf.

La ex primera ministra llevaba meses negociando un acuerdo para compartir el poder con el jefe del Estado ante la perspectiva de las elecciones legislativas, un equipo que contaba con el respaldo de Estados Unidos, preocupado por la lucha contra Al Qaeda y los talibanes.

El ex primer ministro en el exilio, Nawaz Sharif, rival de Bhutto en los años ’90, le prometió su respaldo en una entrevista con la AFP el martes, pero a condición de que ella marque claramente su ruptura con Musharraf y haga un claro llamado a boicotear las elecciones, una eventualidad que ella se limita a «considerar».

El resto de la oposición, fundamentalmente una alianza de seis partidos islamistas, unos vinculados a los talibanes y otros no del todo hostiles a Musharraf, se mantiene extrañamente alejado de las discusiones.