Finlandia vota el domingo en unas legislativas que presentan a los partidos gubernamentales de centro-izquierda como favoritos ante los conservadores gracias a uno de los mejores balances económicos de Europa.
La vida política finlandesa se caracteriza desde principios de los años noventa por una alternancia entre los tres principales partidos del país, el Centro, el Partido Socialdemócrata (SDP) y el Partido de Coalición Nacional (conservador).
Desde 2003, gobiernan Centro y SDP. Con el respaldo del Partido del Pueblo Sueco (SFP), disponen de una mayoría de 116 escaños (sobre un total de 200).
El Gobierno de centro-izquierda, dirigido desde el 24 de junio de 2003 por Matti Vanhanen, tiene muchas posibilidades de seguir, según los sondeos.
El último sondeo, para la televisión privada MTV3, concede al Centro un 24,1% de intenciones de voto, delante de los social-demócratas, que recaban 22,8%, y de los conservadores, con 21,1%.
En esta hipótesis, la principal incógnita de los comicios es qué formación sacará más votos, el Centro o el SDP, y deberá presentar un primer ministro: Matti Vanhanen si es el Centro o Eero Heiní¤luoma, actual ministro de Finanzas, por el SDP.
La elección volverá a ser muy reñida. En marzo de 2003, el Centro ganó por 6 mil votos de ventaja a los socialdemócratas. Y a sólo 1,7 puntos detrás del SDP, los conservadores no han dicho todavía la última palabra.
«La elección será muy reñida pero tengo confianza. Sé lo que necesita Finlandia y tengo programa para ello», declaró Matti Vanhanen durante la campaña.
La popularidad de este ex periodista de 51 años podría pesar en la balanza, uno de cada dos electores desea su reelección.
Pero su balance económico es su principal baza, según los observadores.
«Con Vanhanen, Finlandia ha conocido el crecimiento, estabilidad macroeconómica y alza de empleo», señala Sixten Korkman, director del instituto de investigación económica Etla (patronal).
La economía finlandesa tiene una salud insolente con un crecimiento del 5,5% en 2006. En la zona euro, sólo Irlanda, Luxemburgo y Grecia lo hacen mejor.
El Gobierno ha reducido la presión fiscal, cumple su objetivo de 100 mil creaciones de empleos y ha reducido el desempleo por debajo del 8% en lugar del 9% en 2003.
«Mi objetivo es bajar el desempleo por debajo del 6% durante la próxima legislatura y crear 100.000 empleos suplementarios», indicó Matti Vanhanen.
Los finlandeses muestran una de las confianzas más altas de Europa, según el último estudio Eurobaromí¨tre: 67% no están inquietos con su jubilación y un 88% están satisfechos con su nivel de vida.
Matti Vanhanen promete seguir las rebajas de impuestos (2 mil 700 millones desde 2003) y encaminar sus esfuerzos hacia el sistema de sanidad y los servicios para la tercera edad, prioridad número uno en este país de 5,2 millones de habitantes donde el envejecimiento de la población es el más rápido de Europa.
La Alianza de Izquierda (oposición) denuncia por su parte las cesiones de participaciones del Estado en las empresas semipúblicas que, según ella, sólo han servido para compensar las reducciones de impuestos.
«35 mil niños viven en la pobreza. Escuelas y hospitales necesitan más medios», estimó Annika Lapintie, de la Alianza de Izquierdas, en un debate electoral.
Matti Vanhanen presentará la dimisión de su equipo el 28 de marzo y seguirá en el cargo hasta la designación del nuevo gobierno, a mediados de abril.