El próximo 20 de enero se producirá nuevamente el proceso eleccionario que dé como resultado la elección de sus más importantes autoridades. En ellas se elegirán a los diputados a las Asambleas Provinciales y al Parlamento Cubano, los que tomarán posesión el 24 de febrero. Es este ente, el que posee la potestad de elegir al Consejo de Estado y éste, a su presidente y vicepresidentes.

Un proceso especial, que la mayoría de los guatemaltecos no solamente desconoce, sino tiene una absoluta y desvirtuada opinión de su realización. La característica más importante de este organismo es simple: NINGUNO DE LOS DIPUTADOS DEVENGA UN SOLO CENTAVO POR SU LABOR COMO TAL. Cada uno de ellos continúa con el trabajo que ejercen. Del conglomerado de la Asamblea se eligen comisiones. El Parlamento se reúne en sesión plenaria, solamente dos veces al año.
Por extraño que sea para nuestra mentalidad ¿democrática? en la que o se compra el derecho a ser candidato, o es necesario poseer una buena cantidad de miles de quetzales, para poder optar a la candidatura. En Cuba es la base poblacional la que asume la responsabilidad por las personas que elegirá.
Siempre recordaré una anécdota que me tocara vivir en Mazatenango. En un almuerzo en el que se reunían importantes figuras de nuestra política criolla, mientras platicaba con un grupo de vecinos organizados en un comité pro mejoramiento, alguien dijo: ¡allí está el diputado por Suchitepéquez! una señora se levantó y preguntó ¿dónde?, yo lo quiero conocer. Imposible en un lugar en el que como Cuba, el partido no propone, no postula ni promueve candidatos, sino que es el propio pueblo, los electores, los que tienen esa facultad en un acto libre y soberano.
De esta manera, no existen campañas electorales y por lo consiguiente la candidatura no cuesta ningún centavo. Los candidatos no pueden hacer campaña política, ya que la pretensión del candidato, quien tiene que pasar por la aprobación de su comunidad, debe llegar a la propia Asamblea, de la que lógicamente no podrá ser desconocido. Son millones de cubanos proponiendo y eligiendo a ciudadanos que residen en su propia circunscripción y se les considera los más capaces, de mayores méritos, de mayores virtudes, y de mayores posibilidades para representarlos en los órganos del poder popular. Es obligación que todos los electos lo sean por mayoría. El candidato sólo es electo si obtiene más del 50% de los votos válidos emitidos.
Una novedad de las elecciones cubanas, es la legal participación y el derecho de los miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y demás miembros de los institutos armados a elegir y ser electos. La condición ciudadana, no se pierde con el servicio militar.
Otra importante novedad en el sistema es que el derecho a voto se adquiere a partir de los 16 años, más cuando se trate de la Asamblea Nacional, esta edad se incrementa a 18 años. Podrá parecer extraño y aún habrá más de alguien que pueda pensar en que es una edad aún prematura, se pueda asumir responsabilidad en las elecciones, sin embargo habrá que contar con un detalle que permitirá entender la razón: ¡Cuba es un país sin analfabetos, en donde todos los jóvenes tienen acceso a la educación media y superior! Ello se refleja en la madurez, la práctica participativa y comunitaria que adquieren desde muy temprano. Aún en los estudiantes extranjeros, hemos podido constatar en nuestros paisanos que viajan becados, esa transformación es por más evidente.
Esa novedad, es extendida. Los jóvenes no solamente pueden elegir; ¡también pueden ser electos!, lo que les permite adquirir experiencia política que consolide sus organizaciones juveniles. En un ambiente en el que la preparación y la cultura, es un denominador común, la participación de la juventud en los procesos electorales permite la certeza de un amplio criterio en la conducción de los asuntos nacionales. En una asamblea en la que figuran 481 graduados universitarios (78,34%) y 127 (20,68%), con enseñanza media superior vencida, puede considerarse y con mucha razón que la calidad de trabajo deberá ser también acorde a la calidad educativa de sus miembros.
Es lógico que nos parezca extraño el procedimiento, sin embargo, personalmente considero ilógico que un ente que está formado para servir al pueblo, se comporte en la forma en que se comportan nuestros legisladores que utilizan el Congreso Nacional de la República para despilfarrar los fondos que son propiedad del pueblo, añadiendo a ello los negocios, corruptelas y toda una gama de mañoserías. Aún recuerdo a finales de los 50`s, lo que costaba encontrar alguna persona que quisiera ser candidato a alcalde en las poblaciones del país. Aspirar a ese cargo que era prácticamente ad honórem, dados los escasos fondos que podían manejar. Quien aceptaba lo hacía porque tenía verdadero interés en servir a su población.
Hoy, la pelea por las alcaldías, no gira alrededor del deseo de ser útil. Desde que se aprobó la asignación del porcentaje presupuestal para éstas, las municipalidades se convirtieron en botín para cantidad de «honrados ciudadanos» pretendientes a manejar los millones asignados.
En las elecciones cubanas existen procesos de dos tipos; uno que elige a los diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular, que elige a los miembros del Consejo de Estado, y a su Presidente y Vicepresidente, proceso que se repite cada cinco años, y otras parciales, en las que se elige a los Delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular y sus Presidentes y Vicepresidentes, lo que sucede cada dos años y medio.
Otro hecho trascendente ocurre durante este proceso: solamente el 36,78% de los nominados (224), ocupa hoy un puesto en la Asamblea Nacional, cuyo número de escaños asciende a 609. Sobre la base de ese total, la renovación ascenderá al 63,22% (385 parlamentarios), aunque en la práctica los nuevos serán un poco más, pues el Parlamento contará en su próxima legislatura, 614 integrantes, en correspondencia con el crecimiento poblacional.
Quizá alguna de las novedades que más podría llamar la atención entre los guatemaltecos, es el hecho, de que los diputados al no ser pagados, conserven sus puestos de trabajo. Entre ellos entonces se podrán encontrar alcaldes, concejales, etc. los cuales desempeñan simultáneamente sus cargos. Los colegios electorales serán creados en un número no especificado, ya que lo serán tantos como sean necesarios. Ello evita, como sucede entre nosotros en Guatemala, que se creen mesas alejadas de poblaciones o en lugares poco accesibles, lo que dejaría un buen número de ciudadanos sin la posibilidad de ejercer su voluntad a través del voto. Otro elemento por demás importante, es que los colegios electorales, al estar tan cerca al lugar de residencia, no abarcan más de 350 electores. Asimismo el colegio electoral debe extinguirse inmediatamente después de terminar funciones y entregar a la comisión electoral de la circunscripción los resultados arrojados en la elección.
Interesantísimo, además la disposición de que antes y después de la votación, cualquier persona, aún extranjeros pueden confirmar que la urnas estén vacías, o en su caso, que sean cerradas correctamente y aún, a la hora del conteo. Quienes están encargados de la custodia de las urnas, son niños y jóvenes.
El escrutinio es público pudiendo asistir a él, cualquier persona que lo desee.
Una pregunta que seguramente será formulada por muchos de nuestros lectores es: ¿Y como eligen a Fidel? Primero, Fidel debe ser electo diputado; luego los miembros de la Asamblea Nacional del Poder Popular eligen por voto secreto, al Presidente, Vicepresidente, los Vicepresidentes, Secretario y demás miembros del Consejo de Estado. Para ser electo es necesario que el candidato cuente con más del 50% de lo votos.
En caso de ausencia del Presidente, y esto aclarará a quienes consideren que Raúl Castro ha sido simple y sencillamente señalado «a dedo» por su hermano Fidel, el Presidente y la Asamblea tienen previsto, que en ausencia del mandatario, sea el Vicepresidente quien asuma el cargo. Y este es el caso de Raúl.
Sería interesante que políticos de nuestros partidos, pudieran acercarse a observar este peculiar y democrático proceso.