Elecciones arrancan formalmente


La campaña para los comicios presidenciales y legislativos de mayo arrancó oficialmente en Panamá, luego de que quedaran inscritos los candidatos a puestos de elección popular.


Esta contienda está marcada por la ausencia de un debate ideológico y en la que se anticipa un voto de castigo al oficialismo.

La ciudadaní­a panameña deberá elegir el 3 de mayo al presidente, vicepresidente y legisladores nacionales, municipales y al Parlamento centroamericano.

Tres aspirantes a la presidencia quedaron inscritos ante el Tribunal Electoral: un rico empresario de derecha, la postulante del partido socialdemócrata gobernante y un ex mandatario.

El opositor derechista y magnate Ricardo Martinelli encabeza las encuestas, seguido por la candidata oficialista Balbina Herrera, ex ministra de Vivienda del presidente saliente Martí­n Torrijos y ex alcaldesa del populoso distrito de San Miguelito en la época del régimen del general Manuel Antonio Noriega.

El otro candidato es Guillermo Endara, primer presidente panameño después de la invasión estadounidense de 1989, con un minoritario nivel de aceptación en los sondeos.

«Después de la invasión estadounidense nunca ha ganado un gobierno del mismo corte dos periodos seguidos, ya que el panameño ha votado contrario porque piensa que puede cambiar la situación», dijo Raúl Leis, sociólogo y docente universitario.

También el analista polí­tico José Blandón cree que la campaña está caracterizada por un electorado «que pide cambio para manejar los dos problemas más importantes que preocupan a los panameños, que es la seguridad ciudadana y la inflación».

Ambos problemas «golpean a los sectores populares», dijo Blandón.

Otro de los temas que caracterizan la campaña panameña es la ausencia de un debate ideológico o la utilización de los términos «izquierda» o «derecha».

«No se acostumbra en las campañas a utilizar términos ideológicos ni aparece como parte del debate público como sí­ se hace en otros muchos lugares», aseguró Leis.

Para Blandón, «los polí­ticos tienen miedo de discutir cosas ideológicas» debido a que «Panamá está atrapado en una nueva forma de neocolonialismo y en una derecha económica» que «controla los partidos polí­ticos e impide que se hagan las transformaciones sociales».

«La gente aquí­ no entiende eso de qué es izquierda o qué es derecha y el que lo entiende, lo entiende a su manera», dijo el analista Jaime Porcell.

En Panamá, los motivos del voto «no son nacionales sino personales», ya que «la gente está acostumbrada por los lí­deres de este paí­s a canjear su voto por una prebenda inmediata», agregó.

Los analistas consideran que Herrera, quien figura 20 puntos por debajo de Martinelli en los sondeos, teme proponer un discurso diferente y aprovechar su origen humilde e indí­gena para que no la acusen de ser de izquierda.

«Ella tiene miedo a que la acusen de que (el presidente venezolano Hugo) Chávez la está financiando», por lo que «no ha tenido consistencia en plantear esos puntos que pudieran hacer la diferencia (con Martinelli) y tener un discurso alternativo y valiente» de favorecer a las clases populares, dijo Leis.

Por el contrario, Martinelli «aunque no propone soluciones» se ha montado «en la crisis de los partidos polí­ticos» y logró prender con sus mensajes «en los barrios populares», señaló Porcell.

El analista polí­tico Edwin Cabrera dijo que hay que ver también «quién tendrá la mayorí­a en la Asamblea Nacional de Diputados» y si los partidos tradicionales que acompañan a Martinelli aceptarán «cambios fundamentales en el statu quo polí­tico».