Elección bajo el auge de la ultraderecha


Unos siete millones de suecos son convocados el domingo para elegir un nuevo Parlamento que, según las encuestas, desembocará en la reelección del gobierno de centro-derecha y en un histórico incremento de la ultraderecha.


El sólido balance económico es el principal motivo de orgullo del primer ministro saliente Fredrik Reinfeldt, quien a pesar de la crisis logró preservar el célebre «modelo sueco», así­ como el Estado de bienestar.

La campaña electoral se realizó serenamente entre los dos bloques polí­ticos tradicionales de la nación: la alianza de centro-derecha en el poder desde hace cuatro años, y la oposición de los «Roji-verdes» liderada por los socialdemócratas de Mona Sahlin.

Los debates entre estas dos fuerzas estuvieron centrados en cuestiones clásicas como las disminuciones de impuestos, que apoya la derecha, el incremento de las diversas indemnizaciones prometido por la izquierda, la mejora de la ayuda a los ancianos y la calidad de la enseñanza.

Pero el hecho nuevo en esta campaña, que podrí­a modificar el equilibrio polí­tico, viene de la extrema-derecha, con el reciente fortalecimiento del partido Demócratas de Suecia (DS), un partido calificado por Reinfeld de «xenófobo y populista».

Su ingreso al parlamento, con un resultado que supere al mí­nimo requerido de 4% de los votos, está a su alcance, de acuerdo con los últimos sondeos. El DS podrí­a incluso encontrarse en la posición de árbitro si ninguno de los dos bloques obtuviera el domingo la mayorí­a de los escaños.

Según una encuesta, el DS podrí­a obtener hasta 7,5% de las intenciones de voto, más del doble del resultado logrado en las últimas elecciones: 2,9% en 2006. Este resultado es fruto de una profunda modificación del partido representado por un joven lí­der, Jimmie Aakesson, que lo despojó de sus emblemas y fraseologí­a neo-nazis.

De acuerdo con un sondeo publicado el miércoles por el diario Dagens Nyheter, la Alianza de Centro-derecha, constituida por los partidos del Centro y de los Moderados, los Liberales y los Demócrata Cristianos, conservará su mayorí­a en el parlamento, con 49,8% de los votos, contra 40,9% para la izquierda.

Pero si ninguno de los bloques obtiene la mayorí­a de las bancas, o sea 175 por lo menos de las 349, Suecia teme un caos polí­tico que podrí­a conducir, según Jenny Madestam, una investigadora en Ciencias Polí­ticas de la Universidad de Estocolmo, «a nuevas elecciones, lo que serí­a sin precedentes para Suecia».

Tanto Fredrik Reinfeldt como Mona Sahlin excluyen toda colaboración con el DS para gobernar.

Los socialdemócratas, que dirigieron al paí­s durante 63 de los 80 últimos años, se vieron por primera vez obligados a unir sus fuerzas para estas elecciones aliándose con los Verdes y la Izquierda (ex Partido Comunista).

El domingo, los suecos votarán también en comicios regionales y municipales. Los resultados definitivos que permitirán designar claramente al vencedor en el Parlamento no serán conocidos hasta mediados de la semana próxima.