El yen japonés alcanzó esta semana su máximo nivel en un año frente al dólar, y en casi diez meses frente al euro, al ser el gran beneficiario de la aversión al riesgo que se contagió entre las bolsas mundiales debido a la crisis del sector ’subprime’ en Estados Unidos.
Ayer el euro se intercambiaba a 153,59 yenes, tras haberse replegado hasta los 149,28 yenes, un mínimo desde el 2 de noviembre de 2006.
El billete verde cedió igualmente ante la moneda nipona, al valer a principios de la jornada del viernes 111,62 yenes, para intercambiarse hacia las a 113,85 yenes.
Desde su récord histórico el pasado 13 de julio, a 168,95 yenes, el euro se depreció esta semana hasta un 11,6% frente a la divisa japonesa.
En cuanto al dólar, que logró su máximo nivel a mediados del pasado junio, a 124 yenes, su retroceso fue hasta el 10,1%.
«La carnicería prosigue en los mercados financieros y la mayoría de inversores huyen del ’carry trade’ hacia los activos menos arriesgados», explica Dustin Reid, economista del banco ABN Amro.
Asimismo, en el mercado de divisas, «los operadores dan la espalda a las monedas de rendimiento alto», agregó.
En períodos de volatilidad mínima en los mercados financieros, el yen es la principal víctima de la estrategia del ’carry trade’, que consiste en apostar por una divisa a bajo precio, en una economía de tasas de interés débiles, para intercambiarla por otra moneda que permita invertir en una economía de mejor rendimiento.
Como los tipos de interés del Banco de Japón son tan sólo del 0,50%, los inversores suelen invertir habitualmente en yenes para intercambiarlos, por ejemplo, por dólares australianos, neozelandeses o libras esterlinas, unas divisas que ofrecen rendimientos del 6,50%, 8,25% y 5,75%, respectivamente.
La estrategia resulta rentable, pero es considerada arriesgada, como lo demuestra la tormenta financiera de esta semana que forzó a los inversores a liquidar sus operaciones acumuladas de ’carry trade’, en beneficio del yen.
La moneda nipona no sólo se disparó frente al euro y al dólar, sino frente a otras divisas como los dólares de las Antípodas o la libra esterlina.
El yen evolucionó pues en el sentido inverso de la mayoría de los activos financieros golpeados por el temor a una crisis generalizada del crédito. Esta semana, cuanto más caían las bolsas, más se apreciaba la divisa japonesa.
«El paso del dólar por debajo de los 109 yenes se ha convertido en una hipótesis realista. En caso de que este umbral ceda, la psicología del mercado podría cambiar dramáticamente», estimó Derek Halpenny, economista del Bank of Tokyo-MUFJ.
Mientras se multiplican las especulaciones sobre una pausa monetaria en la zona euro y en Estados Unidos, que iría incluso hasta una rebaja de las tasas de interés debido a las circunstancias excepcionales, los analistas no excluyen que el Banco de Japón (BoJ) decida ir a contracorriente y eleve de 0,50% a 0,75% su principal índice director el próximo 23 de agosto.
«La probabilidad (de esta decisión) se mantiene alta, aunque tampoco se le podría reprochar (al BoJ) que esperara un mes más, para dar tiempo a los mercados a recuperar la calma», según Julian Jessob, del gabinete Capital Economics.
Derek Halpenny, economista del Bank of Tokyo-MUFJ.