El verdugo de Mauthausen


Fotografí­a de Aribert Heim, conocido como el

En un pequeño hotel, a la orilla del viejo El Cairo islámico, Aribert Heim, el «Médico de la muerte» nazi del campo de concentración de Mauthausen, se escondí­a bajo el nombre de «doctor Tarek».


Era «una especie de gigante, que hablaba poco y que no se perdí­a una oración en la mezquita», así­ lo recuerda Gamal Abu Ahmad, quien hoy ocupa la que fue la habitación de Heim, en el sexto piso del hotel «Qasr el Medina», de la calle Port Said.

Al ser informado de la verdadera identidad del ex nazi, revelada por el canal de televisión alemana ZDF y el diario norteamericano The New York Times, este ex comerciante no se emociona.

«Yo lo conocí­ cuando tení­a 17 años. Sabí­a que el doctor Tarek era alemán y musulmán, y ello nunca me intrigó», afirmó a la AFP.

Tras instalarse en este hotel, hoy en gran medida abandonado y con las escaleras cubiertas de basura, el criminal de guerra prófugo se habí­a convertido al islam y se hací­a llamar Tarek Hussein Farid.

«Su vida era muy ordenada, ejercicios en la mañana, el rezo en la gran mezquita de Al Azhar, y prolongadas horas de lectura y de escritura, sentado en un sillón reclinable», recuerda Abu Ahmad.

¿Como llegó allí­? El hombre dice ignorarlo, pero precisa que tení­a muy buenas relaciones con la familia Doma, propietaria del hotel, y aún más con el gerente, militar egipcio germanófono, Mohamed Cherif.

Un centenar de documentos personales, que estaban en manos de la familia Doma, y la confesión de su hijo Rudiger, permitieron a los periodistas de The New York Times y de ZDF afirmar que habí­an hallado en forma definitiva las huellas del fugitivo.

Sobre las circunstancias de su muerte, de un cáncer, a los 78 años, en agosto de 1992, las versiones difieren. Su hijo afirma que estuvo presente, los que Abu Ahmad considera inexacto.

El hijo «vení­a a verlo y a traerle dinero cada tres meses, pero no estuvo aquel dí­a. Estoy seguro», señala.

Según él, «fue hallado muerto una mañana en su habitación. No habí­a nada previsto para enterrarlo cuando vino la ambulancia a buscar el cuerpo, el que fue enterrado el mismo dí­a en una tumba común».

Abu Ahmad indica que las salidas del «doctor Tarek» en los años que pasó en Egipto eran tan escasas como los amigos que lo visitaban, que en todo caso no eran alemanes, pese a los numerosos ex nazis refugiados en el paí­s.

«Era muy solitario y muy piadoso. Sin llevar barva, nunca se afeitaba a ras, y ayunaba durante el mes de Ramadán», indica.

Nacido el 28 de junio de 1914 en Austria, en Bad Radkersburg, en la provincia de Styrie (sudeste), Aribert Heim se afilió al partido nazi NSDAP antes de la anexión de Austria por Alemania, en 1938. Se incorporó a las SS en 1940.

Tras haber matado y torturado horrendamente a cientos de detenidos del campo de concentración austriaco de Mauthausen, se convirtió, en la postguerra, en el criminal nazi más buscado del mundo.

Comparado con frecuencia al doctor Josef Mengele, «el Angel de la muerte» de Auschwitz, Heim habrí­a en particular aplicado inyecciones letales en el corazón a sus ví­ctimas, en su mayorí­a judí­as, así­ como evisceraciones sin anestesia.