El varón que tiene corazón de lis


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En los tiempos de ayer las abuelitas acompañaban al tiempo por medio de elementos simbólicos que tomaban de la propia naturaleza, antes de que la tecnología le privara del misterioso encanto con que se arropaban las creencias. Así anticipaban las lluvias con el paso de los azacuanes, predecían los temblores con las conjunciones celestiales, marcaban los cambios de estación con los temblores de mayo y de noviembre, vaticinaban el devenir de todo el año con la interpretación de las cabañuelas, predecían las catástrofes que acompañaban a las colas de los cometas.

Luis Fernández Molina


Asignaban a los animales domésticos, especialmente los canes y pájaros de jaula, la misión de vigilar y anunciar cualquier cambio en el orden cósmico e interpretaban la inquietud de los zompopos de mayo. En ese mismo contexto la conclusión oficial del invierno lo establecía el “cordonazo de San Francisco” en referencia a la cinta blanca, o cordón, de la vestimenta de su Orden.

Coincide la fecha del Santo con esos primeros días de octubre cuando cesan las lluvias y se asoman los vientos de noviembre. San Francisco uno de los santos más emblemáticos del santoral y muy conocido por su mansedumbre y vida virtuosa. La escolástica católica nos ha transmitido la imagen de un religioso apacible. Sí lo era, pero más allá de esas visiones está el hombre. Magistralmente lo define, de entrada, el poeta: “El varón que tiene corazón de lis/alma de querube  y lengua celestial”. En esa primera línea Darío resalta su nobleza (de cuna), las galas de su espíritu y su carisma y liderazgo. Es que más allá de esas imágenes pías de un hombre joven, vestido de sayal,  frente al sol y de la mano de un cordero, Francisco era un ser humano, de carne y hueso, como cada uno de nosotros. De esa persona se desprenden muchas cualidades pero quiero referirme a tres.

En primer lugar Francisco es un ejemplo de renuncia a los vanos espejismos; era noble y hacendado como arriba indico, pero renunció a cualquier patrimonio o dignidad mundana. Su familia era rica y su padre nunca pudo entender que su hijo hiciera a un lado los negocios para dedicarse a una vida de oración y servicio enmarcada por la pobreza material. Una actitud sublime que en mucho contrasta con la ola de materialismo y voracidad que engulle nuestro mundo. Luego podemos destacar que Francisco fue una especie de animista, no en el sentido religioso sino que en un contexto mucho más profundo. Al hablar del hermano lobo estaba confiriéndole un ánima al referido animal, lo mismo que hizo con el hermano caballo, hermano conejo, hermano perro. Pero esa visión la proyectó a niveles aún más elevados al dirigirse al hermano sol y hermana luna. No es que haya sido un anticipado ambientalista (y menos en la forma como ahora se conceptualiza) pero sí alguien que reconoció la mano de Dios en todas las criaturas y asignó una especie de entidad a cada una de ellas. Finalmente cabe hacer hincapié en las cualidades de líder que desplegó. Tenaz siguió adelante con sus ideas, con su vocación, contra toda oposición, empezando por la su familia y terminando por la Santa Sede, organizó y promovió la Orden Franciscana una de las mayor presencia en todo el mundo.

Sin contar a los santos del círculo cercano a Jesucristo (San José, los apóstoles) el santo más repetido en los pueblos de América Latina, y aún Estados Unidos, es San Francisco al igual que templos y religiosos (entre ellos el Hermano Pedro). En Guatemala existen muchos pueblos que llevan el insigne nombre del Santo de Asís.