El último adiós


Luto. Fieles dan su último adiós  al patriarca de la iglesia ortodoxa, Alexy II, fallecido el viernes pasado.  Foto AFP Dmitry Kostykov

Miles de fieles acuden este domingo a la catedral de Cristo Salvador en Moscú para dar su último adiós al patriarca de Moscú y de todas las Rusias Alexis II, fallecido el viernes y considerado el artí­fice del renacimiento de la iglesia ortodoxa rusa tras la caí­da de la Unión Soviética.


Imágen tomada el 4 de diciembre pasado a Alexy II durante su última misa  en la catedral Uspensky, en Rusia.  Foto AFP (Oficina del Patriarcado de Moscow).

Después de haber atravesado impresionantes cordones de policí­as, los fieles esperaban pacientemente bajo un cielo gris. Muchos de ellos llevaban en las manos un número par de flores, como es la tradición en Rusia para honrar a los muertos, y algunas mujeres se cubrí­an la cabeza con una mantilla.

«La ortodoxia es la esencia de nuestra identidad nacional. El santo patriarca hizo regresar la ortodoxia a Rusia», dice Natalia Vlassova, médica de 40 años, que se bautizó tras la caí­da de la URSS en 1991.

Para ella, como para todos aquellos que hacen cola, el tiempo de espera no tiene importancia si al final pueden inclinarse ante los restos mortales del difunto en la catedral que permanecerá abierta noche y dí­a hasta los funerales del martes.

«Después de todo lo que hizo por nosotros, nuestro deber es acompañarlo hasta su última morada», dice Olga Smirnova, una profesora que resume así­ el sentimiento general.

«El patriarca viví­a para nosotros. Era alguien de mucho coraje y pese a sus enfermedades seguí­a celebrando las liturgias. Estamos aquí­ para darle un último adiós», dice el jurista Oleg Chutchkin.

Su esposa Nadejda, con un gran ramo de rosas en la mano, asegura que «figuras como Alexis II aparecen una vez cada cien años».

El metropolita Kirill de Smolensk y Kaliningrado, de 62 años, elegido el sábado sucesor interino de Alexis II, «se presenta bien», recalca Oleg Chutchkin. «Â¿Qué será capaz de hacer en ese puesto supremo? No lo puedo predecir», añade.

Nina Kaufman, una economista quincuagenaria, ha esperado cerca de cinco horas para llegar a la catedral y rendirle un último homenaje a Alexis II.

«Asistí­ a varios servicios celebrados por él. Me inspiraba un gran respeto. Era alguien muy cercano para mí­», dice.

«En lo que respecta a Kirill tengo una actitud prudente. Su esfera es la polí­tica, ahí­ estaba en su lugar. Para ser patriarca se necesitan otras cualidades. Alexis II repetí­a con frecuencia que era primero un servidor religioso y luego un administrador», subraya Nina Kaufman.

Otros fieles mostraban no obstante su veneración por Kirill, el patriarca interino y uno de los candidatos mejor ubicados para suceder a Alexis II.

«Kirill es un hombre excelente. Yo soy un simple fiel que no puede juzgar sus actividades. Debe andar por el buen camino», como Alexis II, «que hizo renacer la ortodoxia rusa y unió al pueblo», asegura Viktor Dobravé, un obrero.

«Kirill es un sucesor digno. No es una casualidad si ha sido nombrado «guardián del trono»», afirma Smirnova.

Colaboradores del portal ruso especializado en asuntos religiosos Credo.ru (www.portal-credo.ru) se mostraron bastante crí­ticos con el metropolita Kirill y su nombramiento, y uno de ellos llegó a comparar el proceso de designación con el de los lí­deres soviéticos en el momento de los funerales de su predecesor.

«Es difí­cil imaginar que Kirill será conciliador con los católicos», predice Serguei Filatov, de la Academia de Ciencias rusa.