Los precios del trigo perdieron más de 40% luego de la histórica disparada de comienzos de año, gracias al anuncio de una cosecha récord, pero se mantienen a casi el doble de los que regían a comienzos de 2007, sostenidos por una demanda en continuo aumento.
En el mercado de materias primas de Chicago, el bushel de trigo (equivalente a 35 litros) descendió el miércoles a 7,9025 dólares, lo que representa una caída de 41% desde que batiera el récord absoluto el 27 de febrero (13,4950 dólares).
A principios de año, tras meses de escalada, el pánico se apoderó del mercado, que temía que las reservas estadounidenses, consideradas escasas, no bastaran para satisfacer la demanda antes de la cosecha de verano.
«Algunos pensaban que las reservas caerían hasta sus niveles más bajos desde la Segunda Guerra Mundial: el trigo vendido en Minneapolis (norte), rico en proteínas y utilizado entre otros para la producción de masas, se disparó bruscamente y superó los 20 dólares el bushel», recuerda Bill Nelson, analista de la casa de corretajes Wachovia Securities.
Como consecuencia, los inversionistas se abalanzaron sobre esta materia prima en todos los mercados del mundo.
En respuesta a esa tendencia, los principales países productores aumentaron el área sembrada con trigo, y desde entonces, «la oferta satisface ampliamente la demanda», según Nelson.
En Estados Unidos, primer exportador mundial, la superficie cultivada aumentó más de 9%, mientras que las variaciones anuales siguen siendo en general inferiores a 5%.
Como resultado, la cosecha de trigo alcanzaría este año un nuevo récord.
El departamento de Agricultura de Estados Unidos estimó el martes que la producción mundial ascendería a 610,77 millones de toneladas en la zafra 2007/08, y a 670,75 millones el año siguiente, algo jamás visto.
Además del aumento de las superficies sembradas, las cosechas también se han incrementado por condiciones climáticas favorables. Todo lo contrario del año pasado, cuando todo pareció conspirar contra los agricultores: inundaciones en Europa, heladas en Estados Unidos y Canadá, sequía dramática en Australia…
«Al menos el 20% de las cosechas se perdió en cada uno de esos países», estima Jason Roose, de US Commodities.
Según la Oficina Nacional Interprofesional de Grandes Cultivos de Francia, en ese país la cosecha de 2008 sería 20% superior a la del año precedente. En Estados Unidos crecería 14% y en Australia, 20%.
Sin embargo, a pesar de que los precios cayeron hasta cerca de los niveles del verano precedente, «el trigo sigue siendo caro: históricamente se vendió entre 4 y 4,50 dólares el bushel», recuerda Roose. Precios que no se han vuelto a ver desde marzo de 2007.
«Alrededor de 8 dólares es un buen precio de venta del trigo», opina este analista, «a causa de una demanda sostenida» por varios factores.
Contrariamente a lo que ocurre con el consumo de petróleo, que parece marchar al paso del enlentecimiento de la economía mundial, la demanda de trigo no deja de aumentar.
«Mientras la población continúe aumentando, la demanda continuará creciendo, porque la gente tiene necesidad de comer», explica Nelson.
Por otro lado, con el encarecimiento del petróleo, se aprecian cada vez más los biocarburantes, empujando a los agricultores a volverse hacia el maíz y la soja, que sirven para producir bioetanol y biodiésel.
Los agricultores también deben trasladar al precio final el alza de los precios de la energía, que provoca el incremento de los costos de funcionamiento.
En este contexto, los analistas descartan un retorno a mediano plazo de precios inferiores a los cinco dólares el bushel.