El Tribunal Electoral premia con millonadas a los partidos políticos


marco-tulio

La proliferación de grupos políticos o politiqueros no es nada benéfica para el país, sino perjudicial.

Los líderes de la politiquería avorazados se dedican a organizar numerosos grupos, pese a que sólo hay tres tendencias político-ideológicas bien marcadas en nuestro medio: el derechismo todopoderoso, el izquierdismo sovietizado y el centrismo medias tintas…

Marco Tulio Trejo Paiz


Los grupos que tienen  en sus filas la mayoría de la masa ciudadana no hacen  “papelones”  hilarantes como los minoritarios que, conscientes de su raquitismo, únicamente van a la pepena a la hora del rompimiento de la piñata. Si echaron “culas” a los conquistadores del poder, pues… tienen la posibilidad de que los triunfadores piadosamente les tiren algún hueso carnoso o descarnado…

Los diferentes grupos del cuento, o sean los partidos y los enanos anodinos, buscan en las campañas electorales asideros para lograr el financiamiento de sus actividades y, como es sabido, si les suena la flauta en las urnas, se ven comprometidos a recompensar a quienes les dieron el dinero que necesitaban, o sea a los nada tontainas calculadizos de los sectores plutocráticos que casi siempre se aprovechan de la guayaba… Los  partidos que conquistan la sartén del apetitoso chojín son premiados por el Tribunal Supremo Electoral con millonadas que  los contribuyentes aportan por concepto de impuestos.

Al presente, los líderes de los partidos que obtuvieron gran cantidad de votos en las urnas, así como  los que  lograron menor cantidad de sufragios, ya habrán recibido o estarán por recibir el nada despreciable premio aludido…

Empero, los que no lograron siquiera un taburete del Congreso  ya se habrán ido al limbo…

Nuestro pueblo, para no perder el “costumbro”, se  mantiene plácidamente ilapso ante lo que acontece en el país. Ya ve con resignación y mudez, impasible o tolerante  y con paciencia franciscana, las lamentables realidades de la politiquería chapina.

Vemos, pues, que la cosa de la politiquería tiene  –para los avilantados del partidismo– sus incentivos de carácter metálico.

Hay funcionarios de elección partidaria –no precisamente popular que se diga– y de nombramiento motivado por complacencia, compadrazgos o nepotismo y algo más, pero no siempre por capacidad. 

Desde hace buen rato se viene pregonando que ha llegado la hora de introducir reformas a la ley electoral que fue emitida por el Organismo Legislativo a la mejor conveniencia de los políticos que hicieron turno, por las buenas o por las malas, en los puentes de mando y medro sin tasa…

Entre las reformas a la obsoleta ley plagada de preceptos que se prestan al derroche de los dineros del pueblo, está la de suprimir un razonable porcentaje de diputados al Congreso: Está, asimismo, la de eliminar la premiación multimillonaria a los entes políticos que obtuvieren determinado número de votos en las urnas  ¡Santo y bueno!

Hay leyes, por supuesto, que difícilmente pasan en el parlamento, por cuanto que los sectarios intereses que campean en todas o en parte de las bancadas, no les han dado prioridad respecto de los legítimos y supremos intereses de la patria y del pueblo.

Hay mucha tela qué cortar en relación con la legislación que específicamente concierne a las normas que rigen lo atinente a las elecciones y a su secuela, pero nunca es tarde para promulgar una ley que cierre  puertas a las jugarretas y a las gamonalidades…

Quienes están inmersos en la política, sobre todo los que saben cómo se cuecen las habas en el recinto parlamentario, deben demostrar verdadero interés en reformar  a tiempo  la ley electoral y de partidos políticos honrando a la democracia sin comillas de abusos!!!  

Es imperativo legislar lo electoral, lo del partidismo político y todo lo relacionado con una administración pública de toda nuestra vida republicano-democrática.

¿Qué dice tu corazón, Juan Pueblo?