El testamento de Orlando Zapata


En una camisa blanca, sin cuello ni mangas, cubierta por su sangre, escrito de su puño y letra con los restos de un humilde lápiz, Orlando Zapata Tamayo, último mártir cubano, muerto tras 86 dí­as en huelga de hambre, escribió su testamento polí­tico en su celda de la Prisión Provincial de Holguí­n. Reina Luisa, su madre, distinguió a este periodista y a mi diario, La Razón, con el honor de difundir al mundo el que ella considera el testamento polí­tico de su hijo. Si después de leer estas lí­neas, alguien duda aún del sufrimiento que vivió este mártir de una causa justa -que el castrismo admita que tiene presos de conciencia en sus mazmorras- o da credibilidad a las mentiras de los hermanos Castro es que no es un ser humano, carece de sensibilidad o simplemente es un nazi, un comunista sectario o como quieran llamar a quienes no respetan la libertad de pensamiento, la democracia.

Humberto Montero
hmontero@larazon.es – Periodista y analista polí­tico

Apenas unas lí­neas que Marí­a Luisa dicta por teléfono con voz rotunda, orgullosa del legado que deja atrás Orlando tras su asesinato. Sólo al final quiebra su entereza. Un testamento escrito en una camisa, una camisa de la que Marí­a Luisa no se separa y que ella misma le envió a prisión justo antes de iniciar su última protesta. Las lí­neas que entrecruzan este sudario por la libertad son la más fiel denuncia contra la única dictadura que aún perdura en Iberoamérica entre la indiferencia de muchos. Un grito desgarrador por la democracia de un pueblo esclavo de los hermanos Castro.

El 20 de marzo de 2003, 13 dí­as después de ser liberado tras pasar tres meses en la cárcel por desacato, Zapata volvió a prisión. Nunca más saldrí­a. Fue condenado a tres años de cárcel por protestar contra la detención injustificada de 75 disidentes del castrismo en la llamada Primavera Negra. No mató a nadie ni puso una bomba. No ejerció violencia alguna para defender sus ideales -una Cuba en libertad-, tan sólo comenzó un ayuno en casa de la disidente Martha Beatriz Roque que lo convirtió, a los ojos del régimen, en un contrarrevolucionario al servicio de Estados Unidos. En un rebelde. Su vida dio entonces un giro copernicano hacia las 583 cárceles castristas. He aquí­ su testimonio:

Orlando Zapata Tamayo. Hora, tres de la tarde. Ciudad de Holguí­n. 26 del 10 de 2009. Mi sangre, al servicio de la libertad y de la democracia, de 11 millones de cubanos que al temor de expresarse por miedo a estar más encarcelados de lo que están. ¡Vivan los Derechos Humanos! ¡Vivan! ¡Vivan las Damas de Blanco! ¡Vivan! Camiseta de preso polí­tico y de conciencia. Orlando Zapata Tamayo, quien fuera golpeado el dí­a 26 de octubre de 2009 por la Policí­a terrorista del dictador Fidel Castro y su hermano Raúl. Fidel y Raúl son terroristas. ¡Abajo Fidel y Raúl! ¡Abajo! Cincuenta años de dictadura Fidel y Raúl sois asesinos. ¡Viva la oposición interna! ¡Viva! ¡Libertad para todos los presos polí­ticos! ¡Libertad!

Para Reina Luisa Tamayo, Dama de Blanco».